Once sagrada

Reportajes y Entrevistas

Once sagrada

Por @PROYECTOONCE / FOTOS: VALENTINA BIRD

Muchas veces la jornada laboral en Chile se cruza con esta comida de media tarde. Luis Miguel Sánchez habla sobre tomar once en la sala de profesores y, cuando es posible, aprovechar esta instancia para dejar el celular de lado y encontrarse con la familia.

“Fui futbolista, luego técnico y entrenador, y desde hace 20 años soy profesor en un colegio en La Pincoya. Me siento un formador de personas, ya que a través del deporte trato de entregar valores de humanidad, higiene y respeto. A mi equipo entran los de buen rendimiento, los que no faltan a clases, más allá de si son desordenados o no. Eso no me preocupa, he visto cómo el deporte mejora las notas y el comportamiento.

He sido deportista toda mi vida, de hecho me formé en Universidad Católica. Ahí, antes de enseñarte a jugar al fútbol, te enseñan a ser mejor persona. Por eso hoy me sale natural encausar valores con el deporte, porque en la vida no solo hay que pasar respirando, sino que también enseñando y aprendiendo.

Paso mis días en el colegio. De lunes a viernes llego a eso de las 7:30, tomo desayuno, un café o un té con un sándwich, y casi siempre me quedo hasta que el reloj da las 6:00 de la tarde. Después de almuerzo como harta fruta, pero si la once me pilla acá me como dos panes y me tomo un café en la sala de profesores.

Cuando éramos niños nos reuníamos a las 6:00 o 7:00 de la tarde los cinco hermanos y mi mamá, una matriarca de esfuerzo. Ella aprovechaba el momento de la once para contarnos cosas, enseñarnos y ponernos múltiples reglas. En mi casa yo trato de hacerlo parecido. Nos sentamos con mi señora y mis dos hijos a la mesa y todos deben dejar el teléfono a un lado. Después de que terminamos de comer, hay que tener un diálogo social, para eso ponemos un tema y conversamos. Yo veo cómo les pican las manos, pero la cosa es sin celulares.

La mantequilla no puede faltar. A veces hay queso, algo de fiambrería o mermelada. Lo importante, gracias a Dios, es que siempre hay algo, porque para mí la once es sagrada. Si yo no tomo once no funciono”.

 

Luis Miguel Sánchez tiene 52 años y es profesor de Educación Física del Colegio Santa Teresa Jesús de los Andes de La Pincoya.

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