Pablo Aguilera: el confidente

Reportajes y Entrevistas

Pablo Aguilera: el confidente

Por Lorena Penjean / Fotografía: Sebastián Utreras / Maquillaje: Pati Calfio / Producción: Álvaro Renner / Asistente de Fotografía: Fernando Villalobos

Conduce el programa radial más escuchado de Chile en la radio Pudahuel. Lleva ahí 26 años, tiempo suficiente para convertirse en el confesor de miles de chilenas que lo llaman para patalear, contarle sus aventuras sexuales, sus penas y hasta experiencias paranormales. Acá su retrato y, con él, el pulso de muchas chilenas que quieren ser escuchadas.

Paula 1109. Sábado 24 de noviembre 2012.

Una mujer le cuenta que hace diez años una sombre la posee cada noche. Y que lo pasa bien, la hace feliz. Otra asegura ser monja y, susurrando despacito, le cuenta que no puede dejar de masturbarse, a pesar de que compromiso con Dios es fuerte y no quiere dejar los votos. “Es normal, solo estás siendo reprimida por tu religiosidad”, le dice Pablo Aguilera, el locutor más escuchado en Chile el que, paradojalmente, más que hacerse oír, se dedica a escuchar, a prestar la oreja.

El otro día lo llamó a radio Pudahuel una señora de 55 años para decirle que estaba locamente enamorada de un muchacho de 23 años y sabía que él solo la quería por interés. “Usted la tiene clara, sabe que no le conviene. Bueno, úselo hasta que le sirva pero sepa que el porrazo será grande”. Ella le contestó: “es que no puedo evitarlo”.

Así, de mujeres que están hartas de la delincuencia, que tienen un hijo homosexual o rollos con el marido, transcurre su mañana. La mañana de Pablo Aguilera, el periodista de 62 años, casado en segundas nupcias y padre de seis hijos, que fue el primero en incluir llamados de la gente en la pauta radial FM, en 1986. “Fue una revolución”, asegura.

¿Qué le dijo la primera auditora que salió al aire en FM?
Me dijo: “Pablito, mire, a mi guagua se le coció el potito y necesito un dato para sanarlo”. ¡Se le coció el potito al aire! (risas). Así empezó todo.

Así te convertiste en el animador de las dueñas de casa.
He aprendido que les carga que les digan dueñas de casa: sienten que las están rebajando. Son mujeres que trabajan dentro de su casa porque hoy tienen un montón de nuevas actividades, están conectadas a internet, tienen facebook. Ya no es la típica
dueña de casa que se queda lavando y planchando. No, las mujeres de hoy son opinantes y participativas.

¿Qué debilidad has detectado en las chilenas?
Creo que las mujeres están viviendo un rol muy importante pero tienen la misma vieja debilidad: se enamoran y creen las mismas mentiras que los hombres les contamos desde siempre. Y ellas saben que son mentiras.

¿Ha cambiado la forma en que están viviendo su sexualidad?
Están más liberadas. Lo pasan bien, toman su cervecita, conocen hombres, el problema viene cuando a los dos días se enamoran.

Pero habrá algunas más pillas, ¿qué pasa con las que llevan dobles vidas?
No sé si les cuesta más o menos que los hombres, pero la llevan de mejor manera, son mucho más inteligentes que ellos. Saben arreglar mejor los horarios, tienen mejores justificaciones. Los hombres somos muy pavos para los engaños porque nos pillan
con la boleta del motel en el bolsillo o los mensajes en los celulares.

¿No son culposas?
Yo las veo más decididas aunque hay muchos casos en que mantienen dualidades. Hoy, sin ir más lejos, me llamó una auditora cuyo marido no funcionaba. Ella tenía 32 y el marido cuarenta y tantos y, no se sabe si fue por estrés o porque tenía otra sucursal, hacía cinco años que no pasaba nada.

¡Cinco años!
Cinco años. Y ella, en el trabajo se hizo cercana a un compañero, se empezaron a contar cosas, se hicieron amigos hasta que empezaron una relación sin compromisos. Este amante se empezó a poner muy exigente, ella conoció a otro tipo, más joven, y con él está muy bien. Entonces la pregunta era con quién se quedaba.

¿Con el marido o el amante?
No, con cuál de los dos amantes.

Ahhh. ¿Qué le recomendaste?
Le dije que por qué no se separaba. Y ella me decía que por los hijos y la casa. Y eso que con el marido ni siquiera dormían en la misma habitación. Ahí hay algo inexplicable porque la mujer es mucho más decidida que los hombres y es justamente el peligro que veo yo: se están pareciendo peligrosamente a los hombres.

¿En qué?
En que mantienen sus matrimonios por aparentar. Mi auditora decía: “yo no quiero que nadie me exija y esta situación es la adecuada, porque nadie me manda, ni mi marido ni los otros”. Era muy práctica.

“Una vez me llamó una mujer que en su casa vivía con su marido y su amante. El problema era que estaba aburrida de planchar tantas camisas. Pero en todo lo demás, era muy civilizado: una noche dormía con uno, la otra con el otro. Pasan cosas impresionantes. Esto de los tríos es algo mucho más común de lo que uno piensa. A toda edad”.

Tríos amorosos

En esas confesiones que te hacen, ¿les aconsejas que se cuiden?
Les pregunto si son precavidas, porque también hay muchos temas asociados, como el embarazo no deseado. Muchas veces me cuentan que pasan gato por liebre y le endosan al marido un hijo que no es suyo. Hasta que de repente les da el confianzazo y cuando el niño está más grande a la madre le da por decir la verdad. Y dejan la hecatombe. Yo ahí me pregunto: ¿para qué dejar la embarrada cuando los hijos están grandes? Echan a perder la vida del niño.

¿Crees que es mejor morir piola?
Creo que si no se dijo la verdad a tiempo, mejor callar sobre todo si el daño es mayor para los hijos. Para tranquilidad de su conciencia, destruyen la vida de mucha gente.

Escuchando tantas historias tremendas, ¿has dejado de sensibilizarte?
No, siempre me asombro pero no al punto de que me afecte negativamente. La verdad, me entretengo mucho. Esto de la liberación femenina ha sido muy revelador. Imagina que una vez me llamó una mujer que en su casa vivía con su marido y su amante. Muy modernos ellos.

¿Y cuál era el problema?
Que no quería seguir planchando camisas. Pero todo lo demás era muy civilizado. Una noche dormía con uno, la otra con el otro y así, pero le cargaba planchar camisas. Pasan cosas muy impresionantes. Esto de los tríos es algo mucho más común de lo que uno piensa. A toda edad.

¿Y qué consejos das en esos casos?
Trato de no dar consejos pero, a modo de recomendación, les sugiero que sean cuidadosos porque se pueden agarrar cualquier cosa. El lío es que la mujer suele terminar involucrándose siempre. Y, a la hora del engaño, las justificaciones son bien paradojales: mientras los hombres engañan a sus mujeres de calientes, como se dice vulgarmente, las mujeres lo hacen porque el marido no las atiende, no les lleva flores, no es romántico ni la invita a salir. En esos casos, el hombre dice “pero yo me dedico a trabajar para que nunca le falte nada”. Es un contrasentido.

Es que antes las casaban muy jóvenes, como tú que te casaste a los 20.
De eso no voy a hablar.

¿Por qué?
Por respeto a mis hijos. Yo tengo dos hijos abogados, una doctora, la Daniela que es periodista que trabaja conmigo, otro más chico que está estudiando, imagínate que vean una revista en la que yo ventile nuestras cosas. Lo encuentro de mal gusto.

¿Cómo te mantienes a los 62 años?
Siendo agradecido de la vida. Tengo buena salud, no fumo no tomo ni tengo vicios.

Ya, pero tienes tu lado metrosexual.
No, para nada.

Pero te operaste.
La nariz, cuando estaba en la televisión. Fue una tontera, de vanidoso, y justo después de eso me echaron del canal y nada.

¿Eres vanidoso?
Claro. Trato de mantenerme bien, de verme bien, cuido mi ropa.

¿Cuántos ternos tienes?
No sabría decir cuántos. Pero tengo harta ropa porque me gusta. Jamás andaría con shorts.

¿Por qué?
Lo encuentro ridículo. Además, los hombres tenemos las patas flacas. Están bien para la playa, pero para la ciudad… Una persona que llega a su trabajo con shorts, sandalias y cosas así raras, yo no lo haría. Respeto las libertades de todos pero yo no lo haría, es tan poco elegante.

¿Qué haces los fines de semana?
Los domingos subo en bicicleta el Cerro San Cristóbal escuchando música.

¿Qué escuchas?
De todo, pero siempre llego a Frank Sinatra. Se da esa cosa de la introspección, pienso, ordeno mis cosas.

Pide un deseo.
Amor en el mundo. Esa es la solución a todo.

Seguir leyendo