Paloma Salas en 12 escenas

Reportajes y Entrevistas

Paloma Salas en 12 escenas

Por Almendra Arcaya L. / Fotografía: Alejandro Araya

2017 fue un gran año para la comediante de stand up: cuatro shows semanales en promedio, la co-conducción del programa Dueñas de Salas en radio NIU y el debut como actriz dramática en la primera película dirigida por el premiado guionista de Una mujer fantástica. Un gran salto que deja atrás una buena cantidad de caídas y otros cuantos dolorosos tropezones. Aquí, Paloma Salas (32) revisa cómo ha construido su singular camino.

Paula.cl

Escena 1: Mi abuela cool
Hija única, Paloma Salas de 7 años escucha atenta cómo su abuela materna, Marcela, imita a los comediantes estadounidenses Don Rickles, Bob Hope y Joan Rivers. Más grande verían juntas en el cable, sitcom gringas como The Nanny y Friends. Ser chistoso es un valor familiar. “Un tío fome, de tallas malas, era peor que un tío endeudado pero entretenido”, dice. Su abuela se lo inculca. “Nunca vivimos juntas, pero mi mamá, que tenía una tienda de muebles traídos de Indonesia,  viajaba ene, así que pasaba mucho tiempo con ella. Básicamente me crió, fue como una segunda mamá y fue ella quien me habló de comediantes como Dean Martin o Jerry Lewis. “No voy a tener una hija costurera”, le dijo su papá cuando era joven. Así que estudió Derecho en la Universidad de Chile, y cuando su marido se fue a hacer un postgrado a Roma, estudió Diseño de Moda. Muy feminista para su época, mi abuela era una mujer excéntrica, histriónica y muy graciosa, que se reía de todo lo que hoy es políticamente incorrecto. Las juntas en su casa, en Providencia, eran alucinantes. Era el alma de la fiesta, para cagarse de la risa, rodeada de sus amigos gay. Debería haber sido comediante”.

Escena 2: La freak
En su colegio, el Santiago College, Paloma es una alumna del montón (tiene promedio 5,3) y no se siente cómoda junto a sus pares. Es una lectora voraz: desde Roald Dahl y Michael Ende, pasando por Cortázar y Borges, hasta Nietzsche. El año 2000 descubre el programa Soulseek y pasa un par de horas diarias descargando videos de comedia, entre ellas un compilado de pitanzas telefónicas del actor Adam Sandler. “Siempre fui agrandada, nunca comí en la mesa del pellejo y los niños de mi edad me daban asco y lata. Mi colegio era la raja, tenía una gran infraestructura, podías salir a almorzar y los profesores eran increíbles, pero yo igual lo odiaba un poco. Yo era una freak. En los recreos prefería tomarme un café con una profesora y juntarme con los piteros, los que andaban en skate, los que escuchaban otra música”.

Escena 3: Pololo destructivo
Para su sorpresa, y la de su mamá, Paloma pondera 700 puntos en la PSU y se matricula en Bachillerato en Humanidades en la Universidad Adolfo Ibáñez. Pololea con un sicólogo 13 años mayor. Tiempos de altos y bajos. Sufre de crisis de pánico y ataques de ansiedad que se traducen en desmayos. En su casa, en el metro, en carretes. “Nunca tuve depresión diagnosticada, pero ahora miro para atrás y obvio que sí estaba deprimida. La universidad me cargaba, era demasiado cuica y mis compañeras eran muy católicas. Mi colegio era neoliberal, pero no pechoño. Todas las pendejas perdimos la virginidad a los 15 y había drogas y copete. Pero en la U, mis compañeras ni siquiera estaban seguras de usar o no la pastilla anticonceptiva. Me eché un ramo tres veces y estaba todo el día en mi casa, esperando que el peor pololo que puede tener alguien me llamara. Lo idolatraba porque se había leído todos los libros y visto todas las películas. Pero era destructivo. Consideraba tonta a mi mamá y cuicos a mis amigos. Un viejo forro y gorrero con el que duré 5 años”.

Escena 4: Expulsada
Paloma tiene 19 y un minor de cine en la UAI, pero ya no está en la universidad. La echaron por sus malas notas. En las mañanas trabaja como vendedora en la tienda de regalos del hotel Sheraton. Cuando no entran clientes, se dedica a ver la serie 24. En las tardes va de oyente a clases de guión en la escuela de cine del UNIACC. Ese mismo año se matricula en un diplomado de guión en la Universidad Católica, al que asiste los sábados.

Escena 5: Primer flechazo
2006. Adrián Solar, productor de las películas del director chileno Matías Bize, trabaja con el guionista Julio Rojas (Los debutantes y En la cama), quien necesita un asistente para ordenar el guión de La vida de los peces.  Paloma, de 23 años, escribe tres escenas que quedan y tiene su primer flechazo con la escritura de guión. Ese mismo año se matricula en Literatura en la Universidad Diego Portales. “Cuando entré, se abrió todo. La gente que estudiaba ahí después trabajaba en publicidad, radio, tele, comic, música, guión. No todos tenían que ser Zambra. Era posible tener una vida más ‘alternativa’”.

Escena 6: Debut en el stand up
Fines de 2009 en El Cachafaz. Paloma telonea a la actriz y comediante Jani Dueñas con una rutina sobre mechones universitarios. Sus 10 minutos de presentación se alargan a 25 con textos llenos de ripios y silencios incómodos. “Tratar de ser graciosa y que no te salga es humillante. Es como cuando quieres dibujar un unicornio, que en tu cabeza es bacán, y lo dibujas como la mierda. Esa frustración sentí. Quiero hacerlo de nuevo, al tiro, pensaba”. Paloma lee libros y manuales del género y copia el estilo de las rutinas de Lewis Black y Chris Rock, y lates como Daily Show y Conan. En el mejor de los casos, hace un show semanal, siempre junto a Jani Dueñas. “Hacer stand up no es algo que se espere de alguien que salió de mi colegio. La Jani se transformó en mi ídola: hace stand up, trabaja en la radio, está llena de tatuajes y vive en un departamento sola. Es lo que quiero para mí”.

Escena 7: Monólogos de secta
2013. Paloma es la cuarta integrante de Hardcore, el stand up que reúne a Natalia Valdebenito, Jani Dueñas y José Miguel Villouta. Sus rutinas recurren a chistes de gordos y de caca. “Nuestro público era demasiado nuestro público: mujeres, gays, lesbianas. Me solté mucho y muy rápido. Cuando empecé a hacer shows con Avello (Felipe), con quien trabajo hasta hoy, donde había hombres, familias con hijos y pura gente “normal”, me costaba ene hacerlos reír. Ahí me di cuenta de que había estado metida en una especie de secta y eso me parece tóxico. Si de verdad me creo feminista, creo importante hacer reír y reírme de un machista en mis términos. Lo mismo si me enfrento a un público que votó por Piñera. No me siento tan transversal y no me siento obligada a serlo, pero creo que es importante exponerse a eso”.

Escena 8: Gorda con anteojos
2015. Melena lisa y recta. Anteojos redondos. Sombra de ojos marrón. Labial rojo. Vestido con flores. Paloma debuta en televisión en el programa Campo Minado (Vía X), que fusiona actualidad y humor. Junto a ella están Natalia Valdebenito y las periodistas Claudia Aldana y Emilia Pacheco. “No tengo apego con mi look, al principio del programa tenía 6 kilos más de lo gorda normal que soy y sentí un pequeño orgullo de salir en la tele cuando las únicas gordas que hay son Paty Maldonado y la doctora Cordero. En un espacio en el que estaba una niña en mini falda recogiendo un lápiz, ahora estaba yo, una gorda con anteojos. Por chistosa, y no por linda. Prefiero verme mal o verme excesivamente bien, pero que sea chistoso. Si no lo es, no me sirve”.

“Si de verdad me creo feminista, creo importante hacer reír y reírme de un machista en mis términos. Lo mismo si me enfrento a un público que votó por Piñera. No me siento tan transversal y no me siento obligada a serlo, pero creo que es importante exponerse a eso”.

Escena 9: Construir una voz
Paloma se fuma un pito, le viene el bajón y camina a la esquina de su casa a comprar pizza, donde interactúa con dificultad con el cajero. Paloma camina de su pieza a la cocina. Es de madrugada y, al pasar por afuera del baño, ve que su pololo está sentado en la taza, casi dormido, haciendo pipí. Paloma observa en el público a un par de mujeres que dejan su cartera en sus piernas, cubriendo su abdomen, y lanza una teoría respecto a una segunda vagina. Todas esas escenas cotidianas caben en sus stand up. “Cuando escribo un chiste no estoy pensando en las multitudes, estoy pensando en lo que me da risa a mi nomás. Si este chiste está hecho para dos personas, ojala que estén en el público. Improviso harto, me doy el espacio para ver si pasa algo. Hay una conversación, un lenguaje, un ritmo propio, que uno se demora en encontrar. Los mejores chistes los invento en el escenario y después los sigo usando. Van creciendo. Es una invitación a ver el mundo como yo lo veo, y si te ríes, en algo me encuentras razón”.

Escena 10: Feminista
“El otro día leía una cita de la escritora Ursula Le Guin, que era algo así como ‘cada vez que una mujer hable honestamente va a ser subversiva’. Es imposible que una mujer te esté diciendo la verdad y no te esté diciendo algo que puje, que pinche, porque la experiencia femenina es tremenda. Si un hombre blanco, de 45 años y buena educación, te habla honestamente, no le ha pasado nada muy heavy. No me acomoda que hablen de ‘humor femenino’. Yo quiero hacer humor. Y todo lo que diga, va a tener relación con que soy mujer, porque es la experiencia que tengo. De cierto modo, el stand up cumple un ‘rol social’ de la misma forma que la música o el teatro, al visibilizar ciertas realidades. Pero en el bar hay 70 personas y mis chistes no me aseguran que el que los está escuchando no va a llegar a su casa a pegarle a su mujer. No creo que el stand up tenga ese poder, menos con una policía de lo incorrecto que te dice de lo que te puedes o no reír. En general, es difícil para las mujeres conseguir plata. Yo veo a unos guatones peludos, parrilleros, haciendo unos virales para marcas multimillonarias, pero a nosotras con la Jani en la radio nos cuesta ene conseguir auspicio, porque nos tiramos flatos. Jamás podría juzgar a una mina que se ‘vende’ o que decide hacer stand up con mini y tacos, o chistes de happy hour. Si así consigues más plata, seca, dale. A mí no me sale porque no me sale nomás, pero aprovéchate del sistema”.

Escena 11: Es solo un chiste
Abril de 2016. Paloma ironiza con las denuncias que llegaron contra ella al Consejo Nacional de Televisión por calificar de “Huevones, pelotudos, guatones y hediondos a bola” a los cosplayers (interpretación de roles de personajes de cómic, anime y videojuegos), en el programa Campo Minado. También publica en Facebook, junto a un acta del organismo, “la Gente vs. Paloma Salas: ¿el real ganador? El humor. Lean esto amigos, y únanse en esta risa que les tengo”.A diferencia del humorista, que repite el chiste, el stand upero necesita tener un punto de vista, ser subjetivo, y hay comediantes más honestos que otros. Algunos más empaquetados, que no dicen lo que molesta. En un bar o en un programa de cable, donde el que te está viendo eligió verte, creo que puedes decir lo que quieras, todo lo horrendo que se te ocurra”.

Escena 12: Debut dramático
Llora y se desnuda. Dramática, por primera vez, se verá a Paloma Salas en su debut en el cine, en Todo lo que quieras, la primera película, aún sin fecha de estreno, dirigida por Gonzalo Maza (ganador del Oso de Plata del Festival de Cine de Berlín, por el guión de Una mujer fantástica). Junto a Mariana Derderderian, Salas protagoniza una comedia dramática que gira en torno a la vida de dos amigas de 30 años poco resueltas. “Un par de pasteles que todavía no encuentran su lugar en el mundo y que se pelean en un momento de la vida en el que más se necesitan”, adelanta. Y agrega, medio en broma: “Ahora quiero ser actriz, no quiero ser más comediante”.

 

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