Parque Tantauco: conexión natural

Reportajes y Entrevistas

Parque Tantauco: conexión natural

Por Florencia Gioia / Fotografías Roberta Rebori

Una de las reservas de flora y fauna más importantes del mundo está aquí, en el extremo sur de la Isla Grande de Chiloé. recorrimos algunos de sus senderos, cuidadosamente planeados para permitir un contacto estrecho con la naturaleza, que en esta época ofrece su mejor momento.

Desde que el naturalista inglés Charles Darwin llegara a la entonces inexplorada Patagonia a principios del siglo XIX, el extremo sur de la Isla Grande de Chiloé pasó por distintos momentos históricos: hogar de los grupos étnicos chonos y huilliches, incendios, explotación maderera y actual área de conservación. En más de 118.000 hectáreas el parque, creado en 2005, tiene una de las reservas de flora y fauna más importantes del mundo que incluye turberas, cipreses, huillines, ranitas de Darwin, zorros de Chiloé y pudúes, entre otras especies.

Por eso la administración puso en marcha un programa de educación ambiental gracias al cual grupos de estudiantes de escuelas locales han recorrido distintos sectores para conocer la biodiversidad de Tantauco y aportar a la conservación de esta zona. Hay un museo en Inío (la zona más austral del parque y la única habitada), invernaderos y criaderos de especies nativas de árboles que luego se plantan en sectores antiguamente devastados por incendios o explotación. Además, se realizan investigaciones sobre fauna amenazada con equipos científicos que se establecen en el parque por períodos determinados para su estudio.

Tantauco significa “Lugar donde se juntan las aguas” en lengua huilliche y es un nombre muy apropiado para un lugar que toma su forma actual luego de la última glaciación hace aproximadamente 14.000 años. Lagos, ríos, montañas y lluvia son testigos de cómo, a punta de voluntad y determinación, distintas cuadrillas han abierto camino en el bosque durante años para habilitar los actuales senderos.

El conjunto de obras en madera estuvo a cargo del arquitecto Edward Rojas, Premio Nacional 2016. Llegar hasta allá requiere planificación ya que se recomienda visitarlo entre los meses de diciembre y marzo, aunque se puede acceder durante todo el año con permiso de la administración vía terrestre, aérea o marítima dependiendo del sector donde se ingrese (norte o sur). Nosotros llegamos desde Castro hasta Río Yaldad, la entrada norte, luego de dos horas de trayecto. Allí hay senderos de baja dificultad y corta duración, ideales para un paseo por el día. Luego seguimos camino hasta Lago Chaiguata (a una hora de distancia desde el centro de visitantes en Yaldad), donde están habilitados sitios de camping y domos para alojarse, duchas con agua caliente, un fogón para comer y diversos senderos con distintos grados de complejidad: Bosque Hundido (2 km), Los Ñirres (5 km) o trekking para los más aventurados hacia el refugio Chaiguaco (7,5 km para ir y volver durante el día) y también se puede arrendar kayak para dar paseos por el lago. La mejor recompensa es disfrutar de una tina bien caliente al aire libre con vista al lago Chaiguata luego de una intensa caminata por el tupido bosque patagónico.

En nuestra travesía alojamos durante una noche en los domos en Chaiguata y al día siguiente bajamos en kayak por el río Chaigua hacia puerto Chaiguata, zona desde la que accedimos al refugio Chaiguaco. Es una cabaña con capacidad para 8 personas y está equipada con una cocina a leña (que funciona al mismo tiempo como estufa) para quienes prefieran hacer un alto en los senderos más extensos (se debe llevar colchoneta, saco, comida y utensilios; hay agua potable). Al día siguiente hicimos el camino de regreso a Chaiguata durante unas tres horas de caminata intensa con algunas pausas para apreciar el escenario. Pájaros, árboles, turberas, ríos, puentes y una fina lluvia nos acompañaron en el trayecto, del que nos repusimos con un contundente almuerzo en el fogón. Para nuestra cuarta jornada regresamos a Castro por tierra para luego sobrevolar en avioneta el parque hacia el sur, aterrizando, luego de 40 minutos de trayecto, en Inío. Allí residen cerca de 40 familias que viven de la recolección y venta del pelillo (un tipo de alga muy fina que se usa para fines cosméticos) que reciben a los turistas aventurados que llegan a alojarse en la casa de huéspedes o al camping y que visitan el museo o el faro hecho de ciprés. Más senderos y playas escondidas en un espléndido día soleado son algunos de los muchos puntos altos que promete esta aventura.

Para los expertos hay rutas más exigentes de trekking para recorrer el parque:

  • Lago Chaiguaco (duración aproximada de 2 días recorriendo 15,8 km, de 3 a 6 horas diarias).
  • Quilanlar (duración aproximada de 2 días recorriendo 22,4 km, de 6 a 8 horas diarias).
  • Sendero Transversal (duración aproximada de 5 días recorriendo 52 km).
  • Sendero Caleta Zorra (duración aproximada de 7 días recorriendo 83,1 km).
  • Sendero Tantauco (duración aproximada de 8 días recorriendo 93,5 km).

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