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4 Mayo, 2017
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Preparar la menopausia

Solo hay tres hembras mamíferas que viven mucho más allá de su edad reproductiva: orcas, ballenas piloto y humanas. Estas últimas, cercanas a los 50 años, pierden su producción de estrógeno y, con ello, viven uno de los eventos biológicos más fuertes de su vida: todos los órganos de su cuerpo se ven afectados. ¿Por qué el estrógeno es tan vital? ¿Cuál es el sentido evolutivo de vivir sin poder procrear? ¿Qué síntomas existen y cómo hacerles frente? ¿Por qué la terapia hormonal es polémica? Aquí, las respuestas para las 3,3 millones de mujeres mayores de 45 años que viven en Chile.

Por Daniela González y Sofía Merino / Ilustraciones: Pablo Farías


Paula 1225. Sábado 6 de mayo de 2017. Especial Belleza.

Qué es la menopausia (y por qué la falta de estrógeno nos envejece)

47 años aprox. Premenopausia o perimenopausia Se da uno o dos años antes de la última regla, hasta un año después de ella. Se caracteriza por irregularidades en la menstruación y por la aparición intermitente de los primeros síntomas.

47 años aprox.Premenopausia o perimenopausia Se da uno o dos años antes de la última regla, hasta un año después de ella. Se caracteriza por irregularidades en la menstruación y por la aparición intermitente de los primeros síntomas.

Primera imagen: una adolescente de 12 años rebosa en estrógeno. Sus pechos toman forma, se ensanchan sus caderas, madura su vagina y útero, le llega la regla, puede engendrar. Pero, además, las células y tejidos de todo su cuerpo funcionan con eficiencia y lozanía. La hormona de la juventud se instaló en ella y permanecerá allí sin variaciones por 25 años más, hasta que, desde los 40, su función ovárica comience a disminuir progresivamente y cerca de los 50 se produzca su última menstruación. La abundancia de estrógeno se habrá ido para siempre. Conocida como la hormona sexual de la mujer, se pensó por mucho tiempo que el estrógeno actuaba solo en el área genital. Pero hoy se sabe que prácticamente no hay órgano que no sea regulado por ella. “La mayoría de las células del cuerpo tienen receptores para esta hormona que, cuando entra en ellas, desencadena sucesos moleculares para lograr una funcionalidad óptima”, dice Sergio Brantes, médico internista y endocrinólogo, ex presidente de la Sociedad Chilena de Endocrinología Ginecológica. El estrógeno también interviene en la producción de colágeno, una proteína que une los tejidos y protege los órganos del cuerpo, de ahí que contribuye a tener la piel tersa y mantiene la masa ósea y la salud del hueso. También relaja y limpia las paredes arteriales, aumentando el aporte sanguíneo a los tejidos y al cerebro; controla el colesterol en la sangre; y mantiene la humedad e integridad de las paredes vaginales, entre otras funciones. “Cuando se comienza a perder el estrógeno, los órganos tienden a la atrofia. Su funcionalidad no es la misma”, dice el especialista. La segunda imagen, entonces, parece inevitable: la mujer menopaúsica ya no es joven y sus órganos comienzan a deteriorarse por el cese de la función ovárica y el descenso dramático de estrógenos. Como respuesta, el organismo produce otras dos hormonas: FSH y LH y se desencadenan una serie de síntomas (ver infografía).

49 años aprox. Menopausia Se define como la última regla, pero se establece médicamente cuando pasa al menos un año sin menstruar, o bien después de la medición sanguínea de las hormonas FSH y estradiol, que corroboran el cese de la función ovárica. En promedio, ocurre a los 49 años y seis meses. Los síntomas en esta etapa están presentes en el 80% de las mujeres.

49 años aprox. Menopausia
Se define como la última regla, pero se establece médicamente cuando pasa al menos un año sin menstruar, o bien después de la medición sanguínea de las hormonas FSH y estradiol, que corroboran el cese de la función ovárica. En promedio, ocurre a los 49 años y seis meses. Los síntomas en esta etapa están presentes en el 80% de las mujeres.

55 años aprox. Postmenopausia o climaterio Comienza inmediatamente después de la menopausia y dura toda la vida. Entre 3 y 5 años después de la última regla el 100% de las mujeres tiene síntomas. 10 años después, aparecen los efectos tardíos: osteoporosis y riesgos cardiovasculares.

55 años aprox.Postmenopausia o climaterio
Comienza inmediatamente después de la menopausia y dura toda la vida. Entre 3 y 5 años después de la última regla el 100% de las mujeres tiene síntomas. 10 años después, aparecen los efectos tardíos: osteoporosis y riesgos cardiovasculares.

La segunda pubertad: cómo enfrentarla
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Se han descrito cerca de 150 síntomas en la menopausia, todos relacionados a la pérdida de estrógeno, los que se presentan aleatoriamente y se pueden mantener por años. Un momento desarticulante en la vida de las mujeres y tan intenso, que se ha comparado a la adolescencia.

Pelo
Las células del vello que producen el crecimiento son estimuladas por los estrógenos. Sin esta hormona, el pelo se debilita y se cae. Recomendación: multivitamínicos ricos en biotina, que ayuda a corregir déficits nutricionales.

Piel
La sequedad de la piel ocurre en el 100% de las mujeres. También puede aparecer acné, pero en aquellas que tuvieron en la adolescencia. Para atenuarlo: evitar las duchas calientes y largas, tomar más agua, aplicar aceites y cremas humectantes y evitar el alcohol, porque deshidrata.

Irritabilidad y depresión
Los estrógenos tienen acción sobre el sistema nervioso central. De ahí que se producen síntomas sicológicos: el 76% de las mujeres sufre cambios de ánimo, que podrían terminar en insomnio y depresión. Se recomiendan antidepresivos, hormonas y actividades relajantes.

Riesgos cardiovasculares
Aparecen 10 años después de la menopausia, ya que sin el estrógeno se empieza a acumular colesterol y grasa en las arterias. Para prevenir: una dieta equilibrada, evitar el azúcar y hacer al menos 150 minutos de ejercicios semanales.

Bochornos y palpitaciones
Ocurren en el 93% de las mujeres, duran dos o tres años y se producen por la falta de estrógeno que afecta al sistema termorregulador. La Terapia de Reemplazo Hormonal tiene 90% de efectividad y también hay antidepresivos eficaces. Se recomienda relajación, meditación, vestirse en capas, evitar comida picante, cafeína y alcohol. Hay estudios que dicen que el ejercicio extenuante disminuye hasta un 60% los bochornos, porque ayuda al flujo sanguíneo.

Grasa abdominal
Con la menopausia todas las mujeres suben un 10% su peso, porque los estrógenos ayudaban a gastar la grasa. El hipoestrogenismo afecta al metabolismo de los hidratos de carbono y por eso, hay riesgo de diabetes. La grasa comienza a depositarse de lleno en el área abdominal.

Molestias urinarias
El 50% de las mujeres en climaterio las tienen, pues cuando baja el nivel de estrógenos en la microbiota vaginal aparecen hongos y predisposición a infecciones. Para atenuarlo: mantener un peso adecuado, orinar por horario con o sin ganas, ejercicios pélvicos, orinar después de la relación sexual, evitar productos perfumados y ropa interior de algodón. El extracto de cranberry en jugo o suplementos ayuda, porque cambia el pH de la orina.

Osteoporosis
Los huesos se descalcifican, ya que la velocidad de destrucción de las células óseas se triplica. Por eso se puede producir osteoporosis, la que se hace presente 10 años después de la última regla. Las fracturas se presentan después de los 70 años. Es necesario el ejercicio, dieta balanceada, consumir 1.200 mg de calcio y 800 a 1.000 mg de vitamina D. El yoga aporta equilibrio, para prevenir riesgos de caídas. También se producen dolores articulares en el 82% de las mujeres.

Sequedad vaginal y pérdida de libido
50% de las mujeres tiene disfunción sexual la que ocurre principalmente por la sequedad vaginal no tratada, que se presenta en absolutamente todas. Se reseca la vulva, vagina, uretra y, por lo tanto, hay un cierre vaginal y vulvar. Esto ocurre cinco años después de la menopausia. ¿Medidas? Utilizar lubricantes e hidratantes o Terapia Hormonal Local (que tiene 90% de eficacia) y que se aplica con cremas u óvulos vaginales. También existe el láser vaginal, que mejora la calidad de los tejidos.

Un misterio evolutivo

Por Derek Corcoran, doctor en ecología

“La evolución puede sonar fría y calculadora. Especialmente la reproducción, que en biología se mide con vara económica: la cantidad de crías que tengas en tu vida serán tus monedas, y mientras más tengas, más posibilidades de ganar. Evolutivamente, la misión de toda especie es que sus genes trasciendan. Por eso, que exista un cese de la reproducción en un animal es todo un misterio. La mayoría se reproduce hasta que muere. Aunque es algo difícil de medir, se sabe que solo hay tres mamíferos cuyas hembras tienen climaterio en su hábitat natural, es decir, que viven mucho más allá del fin de su edad reproductiva: ballenas piloto, ballenas orcas y humanas.

“Cuando una especie deja de reproducirse, se enfoca en ayudar a su especie a que tenga más probabilidades de reproducirse y sobrevivir”, señala el ecólogo Derek Corcoran.

También se ha estudiado a unos insectos llamados pulgones de las arvejas. ¿Cuál es la utilidad, en términos evolutivos, de que estas especies vivan incluso cuando no pueden reproducirse? No hay respuestas exactas, pero las hipótesis que más resuenan son las teoría de la madre y teoría de la abuela, que se relacionan: lo que señalan es que una hembra deja de reproducirse para cuidar de su progenie, es decir, para que sus hijos tengan más chance de sobrevivir y de tener sus propias crías, así se asegura de que sus genes sigan trascendiendo a través de sus hijos y nietos. Los resultados en estudios de ballenas orcas son impresionantes: cuando la orca madre se muere, sus hijas adultas (más de 30 años) tienen casi tres veces más probabilidades de morir y sus hijos, casi nueve veces más. Que la orca madre –que ya no puede reproducirse– siga viva es, literalmente, vital para su descendencia. En el caso de los pulgones de las arvejas, cuando la hembra deja de ser reproductiva, migran hasta el borde de la colonia en que viven y siguen sirviendo como escudos. Es difícil establecer respuestas para el caso de los humanos, pero es evidente que las abuelas son esenciales para que sus hijos y nietos vivan más y vivan mejor. Aunque la menopausia pudo haber surgido en humanos con ese fin –para cuidar de hijos y nietos– no significa que esa característica siga sirviendo para lo mismo en un futuro. Así es en ecología. Por ejemplo, las plumas en algunas especies surgieron para regular temperatura y después ayudaron a volar. No sabemos qué utilidad podría tener la menopausia en un futuro en la especie humana”.


Ojo con

El libro de la editora colaboradora de Vogue UK: hace casi un año, Christa D’Souza lanzó The Hot Topic, un libro que tuvo gran acogida por su humor franco. “En la perimenopausia, descubrimos que estábamos desesperadas por el sexo, queriéndonos montar incluso al cartero. Pero luego llega la menopausia y nada. Yo cuento la verdad desde mi experiencia y eso hace que la gente se ría”, dice D’Souza, desde Londres. También habla de investigaciones en monjas menopaúsicas que indagan en soluciones alternativas a los bochornos, y de la tribu Hadza de Tanzania, una de las pocas sociedades de cazadores recolectores que quedan en el mundo y el ejemplo perfecto para entender las funciones cruciales de las mujeres en sociedades primitivas.
Instagram: @christadsouza

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Un documental de la BBC: la conductora de televisión británica Kirsty Wark lanzó hace dos meses The Insider’s Guide to the Menopause, un trabajo audiovisual para la BBC de Gran Bretaña que busca sacar del tabú a la menopausia y que desmitifica los supuestos riesgos de la terapia hormonal. Tiene testimonios, humor y ciencia. Aún no se estrena en Chile, pero las sinopsis de los capítulos están en www.bbc.co.uk

¿Tomar hormonas?

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Para hablar del tratamiento hormonal –tomar estrógenos en cápsulas para suprimir los síntomas– es inevitable referirse al estudio Iniciativa de Salud de la Mujer (WHI, por sus siglas en inglés), que se publicó en 2002, cuya interpretación reveló altas tasas de cáncer de mama, ataques cardíacos, derrames cerebrales y coágulos en la sangre en quienes tomaban las hormonas. El impacto de estos resultados fue tal, que al año siguiente las prescripciones de este tratamiento bajaron un 38% y hasta el día de hoy hay cierta reticencia. Sin embargo, una serie de estudios posteriores desmitificó estas conclusiones señalando errores de interpretación estadística y distintas sociedades médicas comenzaron a defender con fuerza el tomar estrógenos; los análisis mostraban, por el contrario, que la Terapia de Reemplazo Hormonal (TRH) reducía levemente el cáncer de mama y disminuía el riesgo cardiovascular en la mujer si se iniciaba antes de los 60 años. “La TRH se ganó inmerecidamente su mala fama. Un estudio mal hecho, en que se trató a personas que no eran candidatas a recibir hormonas. Pero hoy existe un consenso y se sabe que la TRH en la persona adecuada, iniciada precozmente, en la dosis correcta, no sólo no es dañina, sino que detiene el desarrollo de síntomas molestos y de enfermedades crónicas. La TRH puede cambiar la vida de una mujer”, dice Paula Vanhauwaert, ginecóloga endocrinóloga de Clínica Alemana y del Hospital Fach.

“No me parece justo soportar estoicamente los síntomas pudiendo aliviarse; me parece lógico que se puedan reponer las hormonas que se van perdiendo”, señala el
endocrinólogo Sergio Brantes.

El endocrinólogo Sergio Brantes apoya con vehemencia: “Hasta el día de hoy las mujeres sienten miedo injustificado y aún hay médicos que no están al tanto de la seguridad de este tratamiento, pero tenemos una profusa evidencia sobre sus beneficios”, señala Brantes, quien ha asesorado al Ministerio de Salud en el tema, entidad que hace tres años emitió orientaciones técnicas sobre esta terapia, para ser aplicadas en la salud pública y privada. “Mi recomendación es iniciar la TRH lo más temprano posible, idealmente en los primeros seis años desde que comienza la menopausia. Ya sea con o sin síntomas, porque el impacto que tiene esta terapia en reducir enfermedades crónicas es importante. Si se quiere iniciar después de los 60 años, requiere de una evaluación distinta. La única contraindicación es que la mujer haya tenido cáncer de mama”, agrega.

La medicina no convencional da otras opciones: habla de los fitoquímicos que se encuentran en plantas o productos vegetales, como el Cohosh negro o las isoflavonas que se encuentran en la soya y en el trébol rojo. Pero solo el 30% de la población tiene la encima para metabolizarla en forma activa y al otro 70% no le sirve. “Los estudios clínicos sobre la eficacia de estos fitoquímicos en síntomas vasomotores no han demostrado ser mayor a placebo. Producen mejoras más bien leves”, explica la doctora Pilar Valenzuela, Ginecóloga de Red de Salud UC Christus. ·


Para este reportaje fueron consultados los siguientes expertos:

– Sergio Brantes, endocrinólogo y profesor de la Universidad de Chile.
– Arnaldo Porcile, ginecólogo endocrinólogo y profesor de la Universidad de Chile.
– Carlos Rencoret, ginecólogo y oncólogo del Instituto GINOBS y Oncovida.
– Paula Vanhauwaert, ginecóloga endocrinóloga de Clínica Alemana y del Hospital Fach.
– Pilar Valenzuela, ginecóloga de Red de Salud UC Christus.

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