Red de actrices chilenas: salen a la calle

Reportajes y Entrevistas

Red de actrices chilenas: salen a la calle

Por Juan José Richards / Foto: Valentina Bird

Siete actrices decidieron que no podían seguir calladas y se agruparon para darle voz a los derechos de la mujer. En pocos días sumaron más de 400 otras actrices que adhirieron a su primer llamado: sumarse a la marcha de hoy por el aborto libre. “No estamos amedrentadas. Estamos juntas, tranquilas y seguras de lo que queremos”.

En pocos días, un pequeño grupo de actrices chilenas logró convocar a un significativo número de 400 que han adherido a la marcha por la despenalización del aborto que se realizará hoy en Santiago. Al principio, no tenían un objetivo claro, pero sí las ganas de unirse por una causa. Gabriela Arancibia, Luciana Echeverría, Paola Lattus y Daniela Jofré pertenecieron a un chat en el que se coordinaba la marcha #NiUnaMenos, donde habían mujeres que venían de diferentes áreas. “Después de esa experiencia nos empezamos a preguntar qué tal si cada una lo extendía a sus colegas. Como actrices sabemos que tenemos un rol social importante y quisimos darle a eso un sentido”, cuenta Gabriela.

Como primera medida, decidieron invitar a sus amigas y colegas Daniela Castillo y Gabriela Arroyo a una primera reunión. El pasado lunes 2 de julio fue feriado y las seis se juntaron en la casa de Gabriela Arancibia. Recientemente habían salido a la luz los casos de abuso de Herbal Arbeu y Nicolás López que afectaban directamente a mujeres de su gremio, y coincidieron en que –de una manera u otra– todas habían sufrido algún tipo de abuso. “Pero este no es un tema particular de las actrices, es un tema de todos”, precisa Luciana Echeverría.

Sabían que en un par de semanas venía la marcha del 25 por el aborto libre y sintieron que era una buena oportunidad para darle cause a lo que estaban empezando a formular. ¿Qué pasaba si remaban todas para el mismo lado? Su primer objetivo fue compartir las reflexiones que habían tenido y armar una red. Así que redactaron un párrafo en el que invitaban a sumarse a la marcha y lo mandaron a algunas de sus colegas por WhatsApp. “Somos mujeres, somos actrices y queremos apoyar la lucha por los derechos de la mujer. Creemos que urge convocar a un llamado porque hoy hay mujeres muriendo por abortos clandestinos en Chile”, decía.

Empezaron a recibir buenas respuestas. Todas aceptaron y la mayoría preguntaba cómo podían ayudar. Crearon un chat y a las pocas horas habían llegado al límite que permite un grupo en WhatsApp: 256 usuarios. Cuando ya no cabían más, se pasaron al mail donde formaron una base de datos de 400 actrices que adherían al llamado. Ximena Rivas, que había estado recientemente trabajando en una obra en Buenos Aires, conocía de cerca cómo se había formado la Colectiva de Actrices Argentinas, y les ayudó con los lineamientos generales.

Citaron a una primera reunión en la escuela de teatro del Instituto Arcos, donde Claudia Celedón y Bárbara Vera les prestaron un espacio. Llegaron 80 actrices de todas las edades. De teatro, de televisión, alumnas universitarias, profesoras. También se sumaron dramaturgas y directoras. “Estábamos nerviosas pero salió súper bien”, recuerdan las organizadoras. Fueron veinte minutos de presentación y dos horas de conversación. Hubo preguntas, críticas, opiniones. “Fue una especie de catarsis”, cuenta Paola Lattus. “Muchas nos dijeron que al hablarlo ya no se sentían tan solas. Otras sólo nos dieron las gracias por estar haciendo esto. Conectamos por la experiencia y la emoción”.

“Ninguna es experta ni dirigenta, al contrario, queremos que esto sea transversal. Pero existía una estructura organizacional que teníamos clara desde el principio”, aseguran. Muchas de ellas habían participado en movimientos universitarios y escolares. Luciana Echeverría, por ejemplo, estuvo involucrada en la marcha de los pingüinos mientras era alumna del Liceo Amanda Labarca: “Fuimos bien radicales y aguerridas en su momento, pero con los años uno se va aislando. Con la primera reunión sentí que volvía a visitar un espacio de unión que no experimentaba hace tiempo”, explica.

Por otro lado, Daniela Castillo, Gabriela Arancibia y Daniela Jofré participaron en la toma de la Escuela de Teatro de la Universidad de Chile del 2008. “No sentía esta energía y pasión desde los años universitarios. En esa época estábamos pidiendo educación gratis, que es un derecho, y ahora pedimos derecho a la libertad”, dice Daniela Castillo. “Esto no es moda, es una convicción”.

Tras la primera reunión, crearon comisiones de organización, de prensa, de cultura, de redes, de contenido y una de cartas. También se dieron cuenta que era importante crear una comisión de enlace nacional. De hecho cuatro de las siete actrices que forman el comité de organización vienen de regiones. Paola Lattus y Gabriela Arancibia son de Antofagasta, Gabriela Arroyo es Valdivia, y Luciana Echeverría nació en Cauquenes.

Además, están pensando en echar a andar una comisión legislativa. Sobre todo porque el modelo que están replicando es el de la Colectiva de Actrices Argentinas que convocó las marchas que este año consiguieron que el proyecto de abolición de la ley de aborto pasara la Cámara de diputados en ese país. “Si estos temas se están hablando a nivel familiar, en medios, en la calle, ¿cómo no se van a discutir en la Cámara?”.

Así, hace pocas semanas, fundaron la Red de Actrices Chilenas (R.A.C.H.) que comenzaron a viralizar con videos, afiches y posteos en redes sociales con el hashtag #actricesqueconvocan. Adoptaron el color verde de su contraparte argentina y mandaron a hacer banderines para la marcha de hoy. “Como actrices la única manera que tenemos de trabajar es en colectivo. Y por lo mismo, esperamos convocar a otros gremios y sectores a que se unifiquen”.

Pero la lucha va mucho más allá del aborto. Es un hecho que las actrices ganan menos plata. Sienten que las cosifican, que las estereotipan y que las explotan. “Quizás van a haber algunas que tienen miedo a perder pegas por adherir a este movimiento, pero hay que hacerlo”, dice Paola Lattus. “El verdadero riesgo laboral es aceptar un trabajo sabiendo que no te están pagando lo que debieran. Es tener que apuntar a un prototipo físico. ¿Qué más vamos a perder si ya lo hemos perdido todo? ¿Qué más amenazadas vamos a estar?”, se pregunta Daniela Jofré. “Queremos invitar a las mujeres a que no tengan miedo. Si vamos todas juntas, vamos a estar bien”, dicen.

Aunque han visto la violencia y el rechazo que puede generar el movimiento por un aborto libre en las redes sociales, aseguran que no tienen miedo. “No estamos amedrentadas. Estamos juntas, estamos tranquilas y estamos seguras de lo que queremos”. Tienen claro que guardar silencio es una forma de complicidad y creen que como actrices están formadas para ser observadoras y críticas sociales. “No podemos mantenernos calladas”.

¿Qué les gustaría lograr? “El primer paso es convocar a la marcha y visibilizarnos. No apelamos a que todos se hagan un aborto. Ojalá que nadie se haga un aborto. Queremos que haya una ley para las que sí quieran y las que lo necesiten. Es un derecho básico, humano y libre de cada uno de elegir. Después queremos bajar el tema de los derechos de la mujer a lo gremial: la brecha salarial, el abuso y la cosificación”, explican. Esto recién comienza.

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