Retirarse para embellecer

Reportajes y Entrevistas

Retirarse para embellecer

Por Catalina Albert / Fotografía: Rodrigo Chodil

Una acogedora casa en el magnético valle del Quilimarí donde recargar energías sobre una cama de cuarzo; un spa inserto en las rocas al sur de Los Vilos para practicar yoga frente al mar, y un centro de meditación en Tunquén dirigido por un monje zen: tres lugares que invitan a escaparse de Santiago para renovarse por dentro y por fuera.

Paula 1145. Sábado 12 de abril de 2014.

Al final de un camino de cuarzo rodeado de árboles, flores y hierbas, se llega al centro de Casa Guangualí, a unos 15 kilómetros al este de Pichidangui. Ahí, en el comedor de piedra y madera decorado con un mueble repleto de frascos de mermelada casera y una repisa con cuencos de cerámica gres, Alicia Haeussler, más conocida como Titi y dueña del lugar, recibe con una sonrisa y un abrazo.

Alicia llegó a Guangualí en 1993, cuando compró un terreno y construyó una casa pequeña para ella. Con el tiempo, mientras estudiaba sicología transpersonal, flores de Bach, astrología y reiki, la agrandó: construyó camas de cuarzo, una sala de meditación y cabañas. Al principio solo recibía a amigos y curiosos hasta que, en 2010, convirtió el lugar en un espacio abierto “para que las personas se alejen del estrés, cambien sus hábitos, se relajen y conecten con ellos mismos”, explica. “La idea es que se sientan en su casa, libres y tranquilos”, agrega. Por eso, los huéspedes pueden transitar libremente por los espacios destinados a terapias y relajación, como los saunas de cajón, el temazcal, la sala de meditación y yoga y la piscina. Tres veces al día, en las dos grandes mesas de madera del comedor, se sirven platos hechos con verduras de la huerta orgánica de la casa, y jarras de jugos depurativos y desintoxicantes de hierbas y frutas frescas. De noche se pueden usar las tinas calientes al aire libre, para terminar el día durmiendo en una de las cinco cabañas totalmente equipadas, donde solo se escucha el viento.


Después de la meditación matutina se hace una sesión de cuencos de cuarzo –extraído en Chile y hechos en Nepal– que la terapeuta Alicia Haeussler hace sonar con baquetas –o palos– de madera forrada en fieltro para alinear las energías y vibraciones.


En Casa Guangualí el surtido de masajes es amplio: pueden ser con piedras volcánicas calientes, descontracturantes o relajantes. Todos se combinan con reiki y se hacen, idealmente, luego del sauna de cajón.


Tres veces al día se sirven platos vegetarianos con verduras cosechadas de la huerta orgánica, además de jarras de jugos depurativos y desintoxicantes de hierbas y frutas frescas.

Información y contacto:
La estadía en Casa Guangualí cuesta desde $ 65.000 por persona, lo que da derecho al uso de todas las instalaciones –sauna de cajón, camas de cuarzo, temazcal, meditación y yoga–, además de tres comidas diarias y una noche de alojamiento. Los masajes se pagan aparte ($ 25.000 p/p). Hijuela Nº 3, Palo Negro, Guangualí, Región de Coquimbo. Reservas a mujerdelcampo @gmail.com o al cel 9767 9266; donde se planifican las visitas. casaguanguali.cl

ZENDO TUNQUÉN
Meditar para aceptar la vida -y a uno mismo- tal como es. Eso propone Zendo Tunquén, un centro de meditación zen ubicado en el kilómetro 5,5 desde el desvío de la ruta a Quintay, a dos horas de Santiago.

“Con la meditación zen logras liberarte de la angustia, del estrés. Darle la bienvenida a tu cuerpo, aceptar el dolor y la vida
como viene”, explica Patricio Goycoolea (conocido también como Jikusan), fundador del centro de meditación Zendo Tunquén. Goycoolea fue fotógrafo de medios como Life y Daily Telegraph antes de internarse 10 años en el monasterio japonés zen Bukkokuji, en la ciudad de Obama. Ahí meditó, hizo yoga, se afeitó la cabeza y la barba, mendigó y mantuvo estricto silencio, no hablando más que lo imprescindible. Ahí también se levantó a las 3:30 de la mañana y se bañó cada cuatro días durante toda una década. Con ese rigor se convirtió en monje zen. Al regresar a Chile, en 2001, fundó un primer centro Zendo (sala de meditación, en japonés) en Vicuña, que cerró 7 años después para abrir en 2009 Zendo Tunquén.


“Al final de estos tres días, mente y cuerpo se integran, se vuelve uno, haciendo la vida mucho más grata”, dice Goycoolea, fundador y director de Zendo Tunquén, donde todas las actividades, incluidas las comidas, se realizan en silencio. Lo único que se escucha es el mar, el viento, los pájaros y la propia respiración.

El lugar funciona con un riguroso programa de fin de semana: se inicia el viernes en la tarde y termina el lunes a las ocho de la mañana. El objetivo es conectarse con la mente a través de la técnica de metitación zen que supone dejar pasar los pensamientos sin aferrarse a ellos. “El trabajo repetitivo y el rigor ayudan a la mente a estar siempre lista para le meditación, a fortalecerla”, dice Patricio. Para conseguirlo, durante esos tres días, los visitantes se levantan a las 5:10 de la mañana y tienen cinco jornadas de meditación diarias de 40 minutos cada una. Además, se realizan trabajos manuales (cosecha, carpintería, cocina; recoger, secar y cortar cochayuyo, ordenar el jardín) y ejercicios como el yoga y el taiso, calentamiento matutino japonés. Según la filosofía zen, todas estas actividades simples y mecánicas ayudan a mantener la mente en calma. Al Zendo Tunquén se entra por un portón de madera y cochayuyo entretejido que da paso a un jardín japonés, rodeado de caminos de arena que llevan a las dos cabañas, a la sala de meditación, al huerto orgánico, al taller de carpintería y a la piscina. Al
final del camino, hay una banca de fierro al borde de un acantilado y una escalera de 61 peldaños de piedra que llegan al mar.

Solo se consume comida sátvica:
Sin ajo, sin cebolla y sin huevo, “alimentos que inquietan la mente”, explica Goycoolea. Son platos para desintoxicar y depurar el cuerpo, livianos y nutritivos, que ayudan a la mente a prepararse para la meditación.

Información y contacto
Zendo Tunquén no cobra por sus servicios. Se financia a través de las donaciones de los huéspedes. Contacto: elzendo@gmail.com, elzendo.wordpress.com

CANAL OM, ENSENADA
En el imponente paisaje rocoso de la costa al sur de Los Vilos, Canal Om fue pionero hace una década en ofrecer jornadas intensivas de yoga.

Una pesada puerta de madera de cinco metros de altura es la que hay que atravesar para entrar en el asombroso reducto de inspiración asiática que hace diez años abrió en Ensenada, cerca de Los Vilos, Julio Ponce, ex embajador de Japón en Chile y fundador de Yogashala. Aunque por estos días el lugar está cerrado, para hacer algunas renovacionesdentro de las tres hectáreas que lo conforman, se prepara para reabrir en noviembre con un gran laberinto de cuarzo creado para perderse dentro de él, recibiendo las vibraciones energéticas del mineral en todo el cuerpo.

Pensado tanto para amantes del yoga como para quienes buscan tranquilidad, este refugio tallado en la roca viva de la costa de Los Vilos cuenta con siete instructores chilenos y extranjeros, entre ellos Ponce, especializados en los distintos tipos de yoga que se realizan en las tardes.

Tiene tres piscinas de agua de mar fría y una caliente para talasoterapia, sauna finlandés, jacuzzi con vista al mar y una sala de masajes. También se pueden realizar deportes, como tenis y tiro al blanco. La comida vegetariana se prepara con los productos cosechados en la huerta e invernadero del lugar.

OTROS LUGARES PARA ESCAPARSE EN SANTIAGO

-Puerto Natura, en Valparaíso: en el cerro Bellavista, esta casona de los años 30 funciona como un bed&breakfast especializado en disciplinas como el reiki, pilates, yoga y meditación. Además, hay terapeutas especializadas que realizan distintos tipos de masajes y máscaras faciales y corporales intensivas. Héctor Clavo 850, cerro Bellavista, Valparaíso. Desde $ 37.000 p/p. puertonatura.cl

-Vipassana, en Putaendo y Chiloé: hace casi 20 años que Dhamma Chile –organización que trajo al país la
meditación Vipassana, la más antigua de la India–, organiza retiros de 10 días de absoluto silencio para lograr lo que persigue esta antigua disciplina: ver las cosas tal como son. Incluye alojamiento y alimentación. Sin costo. Funciona a través de donaciones.cl.dhamma.org

-Centro de Yoga y Spa Anandaji, en el lago Rupanco: a los pies del Volcán Puntiagudo, en la Región de Los Lagos, este centro de yoga y spa ofrece, desde 1990, baños de vapor y barro, masajes, reiki, acupuntura y clases de yoga, numerología y alimentación lactovegetariana. Desde $120.000. anandaji.com.

-Sanatorio Santa Elisa, en San José de la Mariquina: fundado en 1932 para hacer terapia Kneipp –basada en la hidroterapia– a los misioneros de la congregación Capuchina, este centro ofrece terapias de relajación para la recuperación de la salud. Además, tiene programas de fin de semana que incluyen limpiezas faciales, masajes vigorizantes e hidroterapia. Desde $ 66.000. sanatoriosantaelisa.cl


Canal Om cuenta con cinco cabañas, para un máximo de treinta personas en total, diseñadas bajo los preceptos del Feng Shui y decoradas con objetos traídos por Ponce desde el sudeste asiático.

Información y contacto
Desde los $158.000, incluye alojamiento por tres días y dos noches, una clase de yoga diaria, tres comidas, y uso de piscinas, spa y jacuzzi. Los masajes se pagan aparte, $ 28.000 pp. En el kilómetro 213, de la Ruta 5 Norte, en Ensenada, Los Vilos. canalom.cl. Fono 2233 1524, cel 8832 4833.

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