Riane Eisler: pionera de la caring economy

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Riane Eisler: pionera de la caring economy

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Su best seller, El cáliz y la espada, nuestra historia, nuestro futuro, ha sido traducido a 26 idiomas y catalogado como el libro de antropología más importante después de La evolución de las especies de Charles Darwin. El Premio Nobel de la Paz, Desmond Tutu, catalogó su libro La verdadera riqueza de las naciones como “la plantilla para el mundo mejor que hemos buscado tan urgentemente”. ¿En qué consiste la propuesta de esta mujer que habla de la “Economía del Cuidado” y dice que el capitalismo y el socialismo están caducos?. Ella estará presente en Femme Summit 2018, que se realizará el viernes 19 de enero en Parque Majadas de Pirque como parte de las actividades de la VII versión de Congreso Futuro.

Por Aleka Vial

Paula.cl

Riane Eisler nació en Viena, en el seno de una familia judía, y muy pequeña tuvo que huir de Austria junto a sus padres para no ser exterminada en los campos de concentración nazis. Vivió como refugiada en los barrios marginados de La Habana y luego, como inmigrante en Estados Unidos, donde se convirtió en abogada, socióloga y antropóloga, y desarrolló su aplaudida investigación en torno a la tensión entre las sociedades cooperativas y las basadas en la dominación.

Su best seller, El cáliz y la espada, nuestra historia, nuestro futuro, ha sido traducido a 26 idiomas y catalogado como el libro de antropología más importante después de La evolución de las especies de Charles Darwin, y un hito e inspiración para el movimiento californiano feminista de los 70. Más tarde, en su libro, La verdadera riqueza de las naciones, aclamado por el arzobispo Desmond Tutu como “la plantilla para el mundo que hemos estado buscando con tanta urgencia”, Eisler propone el concepto de The Caring Economics o “La Economía del Cuidado” y hace un llamado a cambiar los índices de medición del PIB e integrar nuevos indicadores de riqueza social, como son el cuidado de las personas y del medio ambiente, y eliminar ítems que empobrecen, enferman o provocan la pérdida de la vida.

Riane vive hoy en una luminosa casa rodeada de árboles centenarios en Carmel, California, desde donde conversó con Paula justo antes de salir a su caminata matutina al mar, “lo más cercano a la meditación para mí y mi pasatiempo favorito”.

En los últimos 10 años, además, ha estado escribiendo un libro acerca de cómo el cerebro humano se desarrolla de forma distinta si vive en sociedades dominantes o cooperativas. Sobre cómo las culturas que creamos impactan nuestro cerebro y nuestras vidas. “Y también conversando con líderes progresistas acerca de por qué ellos no ponen atención a los temas de familia, infancia y género cuando los conservadores sí lo hacen. Cambiar como percibimos los derechos de las mujeres y cómo estos deben ser prioridad, es lo que nos permitirá un futuro sustentable”, dice.

Usted ha sido una gran estudiosa de los patrones humanos, la mitología y la antropología, ¿cuál ha sido el interés o motivación que ha impulsado el trabajo de toda una vida?
Cuando crecí, estudié Sociología, Antropología, Derecho, Historia, Filosofía y otras disciplinas. Pero ninguna de ellas me proporcionó las respuestas a por qué, cuando los seres humanos tenemos capacidades tan enormes de sensibilidad, cuidado y creatividad, ha habido tanta insensibilidad, crueldad y destrucción. Así que me embarqué en mi propia investigación. Y me di cuenta de que en todos los libros y cursos universitarios no había casi nada sobre personas como yo: las mujeres. Así que mi investigación se basó en una base de datos mucho más amplia, una que incluye a toda la humanidad: tanto su mitad masculina como femenina. Mirar este panorama me hizo posible ver patrones y combinaciones de componentes sociales clave que se repetían a través de las culturas y de la historia. A una de estas configuraciones sociales la llamé el “sistema de dominación” y a la otra el “sistema de asociación o colaboración”.

¿En qué consisten estos dos sistemas y cómo ampliaron su visión?
A diferencia de las categorías convencionales, como lo antiguo versus lo moderno, la derecha versus la izquierda, la religión versus lo secular, el capitalismo versus el socialismo, Oriente versus Occidente, etc, estas categorías sociales reconocen la importancia de cómo las relaciones primarias ­–entre la mitad femenina y masculina de la humanidad y entre estos y sus hijas e hijos– se construyen socialmente. Al re-examinar nuestro pasado, presente y las posibilidades futuras utilizando el lente de la “dominación-asociación” empecé a encontrar respuestas a mis preguntas. Entendí, por ejemplo, por qué para regímenes autoritarios y violentos es siempre una prioridad que las mujeres vuelvan a su lugar “tradicional” en una familia “tradicional”: palabras clave para una familia autoritaria, jerárquica y punitiva, dominada por hombres. También observé que la equidad de género fue un elemento clave en sociedades más pacíficas e igualitarias, desde las prehistóricas hasta las modernas como Suecia, Finlandia y Noruega. Y, al continuar mi investigación, identifiqué los cuatro pilares de las sociedades colaborativas o de dominación: las relaciones con la infancia, las relaciones de género, la economía y las narrativas o el lenguaje.

En su libro El cáliz y la espada usted afirma que la humanidad hizo un giro de una civilización basada en la colaboración a una basada en la dominación y la violencia. ¿Cuáles fueron y en qué tiempos vivieron estas culturas?, ¿eran matriarcados?
Estas sociedades enfocadas en el arte, más pacíficas, igualitarias y equilibradas entre los géneros duraron la mayor parte de la historia humana. Lo vemos en nuestras primeras sociedades agrícolas: en las excavaciones de Catal Hüyük en Turquía (hace unos 8.000 años) no hay signos de guerra. Como señaló recientemente el arqueólogo Ian Hodder con cierta sorpresa, las mujeres y los hombres eran igualmente valorados. La alta valoración de las mujeres, junto con una cultura más pacífica y veneradora de la naturaleza, duró hasta hace aproximadamente 3.500 años en la “alta civilización” minoica en Creta. Desgraciadamente, no hemos tenido el lenguaje para describir estas sociedades. En lugar de palabras que describan una colaboración equitativa entre hombres y mujeres, todo lo que tenemos son las palabras “matriarcado” o “patriarcado” –con las madres o los padres arriba–. Y ambos conceptos transmiten una falsa idea de que nuestra única alternativa es ser dominado o dominar.

¿El término “patriarcado” está entonces errado al intentar definir hoy las sociedades donde prevalece la dominación del hombre por sobre la mujer?
Los términos “matriarcado” y “patriarcado” dan la falsa impresión de que la igualdad entre mujeres y hombres es imposible. Por otra parte, las palabras “patriarquía” y “patriarcado” no describen en su totalidad a las sociedades dominadas por hombres que hemos heredado de los tiempos de dominación más rígidos. En primer lugar, no solo los padres, sino los hombres, se ubican por sobre las mujeres en estos sistemas sociales. En segundo lugar, estos sistemas tienen otras categorías: el hombre por sobre el hombre, una raza por sobre otra raza, una religión por sobre otra religión, etc. Y, en tercer lugar, es que dentro de la clasificación de los hombres por sobre las mujeres viene inmediatamente después la clasificación de rasgos y actividades consideradas “masculinas” o “duras” (como la dominación y la violencia) por encima de las consideradas “femeninas” o “suaves” (tales como el cuidado, la conservación y la no violencia). Así es como a los hombres que son más sensibles y no violentos se les degrada como “maricas” o “afeminados”, y los valores “duros” son los que han guiado las políticas públicas sociales y económicas, por lo que siempre hay dinero para la producción de armas y cárceles, pero no hay dinero para el cuidado de los niños, los enfermos, los discapacitados, etc.

Usted afirma que la humanidad no evoluciona de forma lineal… ¿No somos más evolucionados hoy por el solo hecho de estar en el siglo XXI?
Durante un tiempo de gran desequilibrio en nuestra prehistoria, hubo un cambio hacia el sistema de dominación. Pero esa no es toda la historia, ha habido momentos y lugares en los que el sistema de asociaciones resurgió. Por ejemplo, Jesús se rebeló contra las tradiciones de dominación, se asoció con mujeres en violación del estricto apartheid de género de su tiempo y predicó valores “femeninos” como el cuidado y la no violencia. Pero, al igual que en otros resurgimientos de asociación, esto fue seguido por una regresión hacia el lado de la dominación. La Iglesia persiguió violentamente a los “herejes” y restableció la rígida dominación masculina; las mujeres fueron excluidas del sacerdocio y el concepto de lo divino femenino fue eliminado. Durante los últimos siglos, al transitar de la época agraria a la industrial y post-industrial, el movimiento hacia la colaboración se ha hecho mucho más fuerte. Y hemos tenido avances importantes. Se introdujeron nuevos conceptos como los Derechos Humanos. Sin embargo, nuevamente hemos tenido en la época reciente regresiones a sistemas de dominación más rígidos, desde los regímenes totalitarios nazis y soviéticos hasta el fundamentalismo religioso, que en realidad es el fundamentalismo de la dominación.

Las disculpas de Darwin

¿Qué tipo de educación o familias reproducen las culturas de dominación?
Estudios muestran que crecer en familias autoritarias, donde el ideal normativo es la dominación masculina y los niños son duramente castigados, es típico de personas altamente prejuiciosas que admiran a “líderes fuertes” y tienden a votar por políticas punitivas “duras”, como financiar armas y construir prisiones, mientras que votan en contra de políticas “blandas”, lo que asocian con lo femenino. Este tipo de hallazgos confirman que las familias altamente punitivas dominadas por hombres a menudo conducen a la deflexión del miedo y del dolor en un chivo expiatorio, y a la elección de demagogos que privilegian políticas públicas “duras”. Este tipo de familias crea personas vulnerables a la negación, como la del cambio climático o de las violaciones a los derechos humanos.

¿Cómo la visión darwiniana de la evolución y de los seres humanos ha condicionado nuestra cultura? Fue en el siglo XIX que esta generación de científicos llamó “bárbaros” y “salvajes” a las culturas aborígenes…
Como en tantas otras materias, se nos ha enseñado una imagen unilateral de Darwin. El sicólogo social y científico de sistemas evolutivos David Loye documenta en la Teoría perdida de Darwin y otras obras, que lo que todavía se enseña como darwinismo se centra solo en la primera parte de su Teoría de la Evolución, la que está escrita en El origen de las especies. Pero en el último libro de Darwin, Descent of Man, él escribió sobre la evolución cultural humana y subrayó la importancia del amor, la empatía y lo que él llamó el sentido moral. Incluso se disculpó por usar el término “supervivencia del más apto”, reconociendo que se ha utilizado para justificar la dominación y la violencia. Pero es importante que Darwin no sea utilizado, según palabras de Loye, como el gorila de 900 libras que justifica la dominación y la violencia.

El arzobispo Desmond Tutu, Premio Nobel de la Paz, catalogó su libro La verdadera riqueza de las naciones como la plantilla para el mundo mejor que hemos buscado tan urgentemente”, ¿en qué consiste su nueva propuesta económica?
Más y más personas están reconociendo que los sistemas económicos actuales no son sostenibles: que enfrentamos desafíos tecnológicos, económicos, ambientales y sociales sin precedentes que ni el capitalismo ni el socialismo pueden resolver. Tanto la teoría capitalista como la socialista están caducas porque surgieron cuando el sistema de dominación estaba más firmemente arraigado. Ni Adam Smith ni Karl Marx consideraron el cuidado de las personas y de nuestro entorno natural.  Para ellos, la naturaleza estaba allí para ser explotada. En cuanto al trabajo de cuidar a la primera infancia, para ellos este “trabajo femenino” era sólo “reproductivo” y no “productivo”. Y este fue el sistema distorsionado de valores que perpetuaron. Hoy necesitamos un análisis diferente de la economía. La “economía del goteo” es solo una repetición de las tradiciones anteriores, donde los que están en el fondo deben contentarse con los restos que caen de las opulentas tablas de los que están encima y, en cuanto al socialismo, sus dos aplicaciones masivas en la ex Unión Soviética y China condujeron a regímenes despóticos y violentos. Para entender y cambiar los sistemas económicos actuales, tenemos que entender y cambiar el contexto social de dominación del que derivan. Esto no significa dejar atrás todo el capitalismo y el socialismo sino descartar sus elementos de dominación y preservar sus elementos de asociación y colaboración, e ir más allá de ambos para crear un nuevo modelo económico que reconozca que el trabajo humano más importante es el cuidado de las personas y de la naturaleza.

¿Cómo funcionaría este nuevo modelo económico?
La Economía del Cuidado (Caring Economics) presentada en mi libro La verdera riqueza de las naciones es un nuevo paradigma económico que reconoce que la riqueza real de una nación consiste en las contribuciones de las personas y de la naturaleza. El libro muestra que necesitamos urgentemente medidas económicas, políticas y prácticas que hagan visible el enorme valor del trabajo esencial de cuidar a las personas y a nuestra Tierra.  Se habla mucho en círculos progresistas de la “nueva economía”, la “economía del compartir”, la “economía local”, etc. Pero ninguno de estos términos va a la raíz del problema: hemos heredado un paradigma económico –ya sea capitalista o socialista– que devalúa todo lo que se nos ha enseñado como “femenino”, lo que incluye el trabajo de cuidar a las personas y conservar limpio y sano el medio ambiente. El término Caring Economics hace visible el valor de este “trabajo femenino”.

Es por esto urgente invertir recursos en las mujeres…
Sí, existe un estudio brasileño que muestra que invertir 1 dólar en una madre equivale a invertir 18 dólares en un padre en cuanto al retorno en bienestar y desarrollo infantil. Esto no es porque las mujeres sean mejores que los hombres, es simplemente porque en las culturas “machistas” muchos hombres piensan que tienen derecho a gastar lo que ganan en bebida, juegos de azar, prostitución, etc. Si hemos de cambiar una economía indiferente e injusta, debemos partir por casa y considerar la distribución económica dentro del hogar. Sin embargo, los estudios sobre cómo las madres tienden a invertir una proporción más alta de dinero en sus hijos todavía son generalmente ignorados. Aprenden sobre la mala distribución económica de los recursos en la llamada esfera pública, pero nada sobre la mala distribución económica de los recursos dentro de la esfera privada de las familias, que es muy relevante.

Afirmas que la pobreza es el resultado o premio por cuidar a los demás…
La mayoría de los pobres del mundo y los más pobres de los pobres son mujeres y niños. Una de las principales razones es que la mayoría de estas mujeres son o eran “cuidadoras”. Recompensar adecuadamente este trabajo, y proporcionar un buen entrenamiento para él, es esencial porque los niños necesitan un buen cuidado y educación temprana para desarrollar sus potenciales.

Planteas que los índices de medición de desarrollo de las naciones, como el PIB, están obsoletos, ¿qué indicadores debiéramos cambiar para medir nuestro nivel de desarrollo?
El PIB incluye actividades que perjudican, e incluso quitan la vida a las personas, por ejemplo, la fabricación y venta de cigarrillos se incluyen en estas medidas de desarrollo, junto con sus gastos médicos y funerarios. También la producción de armas, los derrames de petróleo, los costos para limpiar esos derrames es considerado como factor de “desarrollo”. Pero estas métricas convencionales no incluyen el trabajo del cuidado realizado principalmente por mujeres en los hogares. Entonces el sistema de medición de desarrollo actual no es representativo de la realidad, y está dejando fuera a gran parte de la verdadera riqueza de las naciones. Así que en nuestro Centro de Estudios estamos desarrollando un conjunto de métricas para documentar el valor económico de cuidar a las personas y a la naturaleza.

¿Te consideras feminista hoy?
Por supuesto que fui una feminista en los 60 y fue un proceso fundamental para abrir muy bien los ojos. Me di cuenta de que el solo hecho de haber nacido mujer había definido mis opciones de vida y que de no ser por el feminismo no habría podido asistir a la universidad, comprar una propiedad o votar. Es importante enseñar a hombres y mujeres la historia de la mujer y cómo se han construido los roles de género en nuestra sociedad como “clave” para comprender y cambiar los sistemas sociales, de manera de ampliar la conciencia acerca de cómo se construyen las sociedades, sus prioridades, valores, economías y políticas a base de estas diferencias entre hombres y mujeres. Esto nos permitirá ver que hoy “el desarrollo de la mujer es el desarrollo de la humanidad”, como lo escribí en un artículo en 1987, y también ver que las violaciones a los derechos humanos de mujeres y niños a nivel global son muy desproporcionadas en comparación con las violaciones a los demás integrantes de la sociedad. Entonces no importa si eres o no una feminista, un hombre o una mujer, lo importante es visibilizar esta desigualdad y poner estas causas en primer lugar para alcanzar un futuro sostenible.

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Riane Eisler es autora de: El cáliz y la espada: nuestra historia, nuestro futuro. La verdadera riqueza de las naciones: creación de la Economía del Cuidado. Los niños del futuro. El poder de la asociatividad. El placer sagrado. Es presidenta del Center of Partnership Studies (CPS) y editora en jefe del Interdisciplinary Journal of Partnership Studies de la Universidad de Minnesota. Es líder del Movimiento Global de Derechos Humanos y ha recibido diversos honoris causa y galardones por su trabajo en defensa de los derechos humanos y por la paz, incluyendo el Distinguished Peace Leadership Award. www.rianeeisler.com / www.centerforpartnership.org / www.caringeconomy.com

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