¿De qué se enferman las chilenas?

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¿De qué se enferman las chilenas?

Por Andrea Hartung / Ilustración Alejandra Acosta

A diferencia de los hombres, las mujeres no siempre acuden a centros de urgencia para solucionar sus enfermedades debido a que dejan el autocuidado en segundo plano y sienten que no tienen tiempo para preocuparse de sus propios malestares. Esto aumenta el riesgo de hospitalización por traumatismos, tumores y dolencias de los sistemas digestivo y circulatorio.

En Chile las mujeres trabajan, en promedio, dos horas más que los hombres, pese a que tienen menos presencia en el campo laboral. Así lo dejó demostrado hace dos años un estudio del INE, donde explican que, si bien los hombres pasan más tiempo en sus trabajos remunerados, las mujeres los sobrepasan en las labores poslaborales, vale decir el trabajo doméstico y de cuidado de otras personas. La subsecretaria de Salud Pública, Paula Daza, explica: “El 21% de las mujeres dice que el rol de la casa está presente siempre en sus vidas y que no toman decisiones sin antes pensar en ese rol de contenedoras de la familia”. Esta sobrecarga provoca que no se sometan a exámenes preventivos, tales como las mamografías o el papanicolau, ni se den espacios de autocuidado tales como hacer ejercicio al menos tres veces por semana o participar de actividades que las ayuden a regular el estrés, lo que a la larga deriva en enfermedades de distinta gravedad. “Dicen que no tienen tiempo, porque se dedican al trabajo, a los hijos, a cuidar a sus padres”, explica la subsecretaria, y añade: “El rol de cuidadora de la mujer hace que se deje de cuidar a ella misma”. Existen tablas de morbilidad que dan cuenta de los egresos hospitalarios por diagnóstico, y estas cifras ayudan a armar una imagen de las principales patologías que afectan a la población femenina del país.

Traumatismo: Huesos que sufren

La principal causa de hospitalización para las mujeres entre los cero y 54 años, según información entregada por la Subsecretaría de Salud Pública, es “traumatismos, envenenamientos y algunas otras consecuencias de causas externas”. Es muy probable que en algún minuto de la vida tanto mujeres como hombres sufran algún accidente de distinta índole, pero la población femenina tiene mayor predisposición a sufrir patologías traumatológicas, es decir, complicaciones derivadas del mal estado de su estructura ósea.

Así lo cuenta Claudio Arriagada, traumatólogo de Clínica Indisa. “Las alteraciones hormonales posmenopáusicas predisponen a las mujeres a perder calcio y a volverse más propensas a la osteoporosis. Derivadas de esta osteoporosis están las dos fracturas más graves y frecuentes en las mujeres: de cadera y de columna, lesiones graves que requieren manejo quirúrgico”.

Previo al climaterio son las deportistas quienes corren más peligros y deben tener más precauciones. “En ese grupo se detecta una manifestación conocida como tríada, que se caracteriza por osteoporosis, amenorrea -suspensión del periodo menstrual- y desorden de alimentación. Esta tríada conlleva un mayor riesgo de fracturas y lesiones ligamentarias como los esguinces”, explica el especialista, y añade que a esto se suma que las mujeres que practican básquetbol, fútbol o vóleibol son más propensas a presentar lesiones de ligamento cruzado anterior y esguinces de tobillos.

¿Cómo prevenir?

El traumatólogo Claudio Arriagada recomienda, desde los 19 años y hasta la menopausia, consumir 1.000 mg de calcio por día, y luego de la menopausia aumentar la dosis a entre 1.300 y 1.500 mg por día. También es importante la vitamina D, pues, como explica el especialista, “nos ayuda con la absorción de calcio desde los alimentos y la fijación del calcio en el hueso, activa nuestro sistema inmune y fortalece la masa muscular”.

Tumores: Enemigos silenciosos

Los distintos tumores malignos no son solo una de las causas más frecuentes de hospitalización de mujeres entre 20 y 54 años, sino que además son la principal causa de mortalidad para las mujeres de cualquier edad. Dentro de los tumores, según datos del Plan Nacional del Cáncer de 2015, los más recurrentes son los que afectan a las mamas, con una tasa de 16,6 por cada cien mil habitantes.

“Anteriormente los hombres tenían en general más cáncer que las mujeres, pero con el tiempo esta diferencia se ha tendido a disipar”, explica el oncólogo de Clínica Universidad de los Andes Mauricio Burotto. En relación al cáncer de mamas, agrega que al tener más visibilidad en la opinión pública y gracias a la existencia de distintas campañas preventivas, si bien “hay muchas pacientes con cáncer de mamas también hay muchas que se curan si se detecta a tiempo”.

El segundo cáncer más común entre las mujeres es el de bronquio y pulmón -13,8 casos por cada cien mil habitantes-, y el especialista asegura que la tendencia irá en aumento durante los próximos años. “Esto tiene relación con un tabaquismo de hace 20, 30 años, que hoy se empieza a ver en mujeres de 50”, explica.

Los tumores llevan a tratamientos que suelen ser de largo aliento y que requieren de un gran compromiso por parte del paciente, que muchas veces ve cómo las quimioterapias afectan otros aspectos de su salud. Al respecto, el oncólogo explica que las mujeres, en especial las que son madres, son más responsables. “La paciente siente que tiene que volver a hacerse cargo de su casa lo antes posible. No tiene tiempo para tratarse, pero sabe que debe hacerlo para salir pronto de la enfermedad”.

 

¿Cómo prevenir?

Un estilo de vida saludable, no fumar jamás -pues el tabaquismo, independiente de cuánto tiempo se haya fumado, implica un mayor riesgo de cáncer- y los controles anuales de mamografía y papanicolau, u otros más específicos que pueden ser necesarios cuando existen antecedentes familiares, son clave a la hora de detectar a tiempo cualquier tipo de cáncer y así tener un mejor pronóstico. Se ha demostrado que mientras antes se detecte un tumor, mejores son las posibilidades del paciente de sanar, y esto solo se puede asegurar con los exámenes preventivos y poniendo atención a los cambios en nuestro cuerpo.

Sistema digestivo: La clave es el equilibrio

La tasa de egresos hospitalarios en mujeres de entre 20 y 54 años por enfermedades del sistema digestivo en 2017 fue de 1,75 por cada mil personas. Ese mismo año la tasa de mortalidad por este tipo de enfermedades fue una de las más altas -26,75 por cada mil personas-. Al respecto, el gastroenterólogo de Clínica Las Condes Roberto Merino comenta que, según los estudios, “son las mujeres las que suelen exteriorizar este tipo de molestias y consultar por ellas, mientras que los hombres viven sin expresarlo”.

“La principal consulta en el mundo sobre temas gastrointestinales corresponde a problemas funcionales, para decirlo simple, molestias por el mal movimiento o funcionamiento de los procesos digestivos”, explica el especialista. Y añade: “Por eso, dolor abdominal, distensión y alteraciones de la evacuación intestinal, tanto excesiva como dificultosa, y fenómenos relacionados con el ácido gástrico constituyen el abanico de molestias por las cuales consultan”.

Para el gastroenterólogo es importante destacar que, en la mayoría de los casos, las consultas médicas relativas a problemas estomacales responden más a síntomas que a enfermedades por sí solas. “Recién luego de una revisión uno puede diferenciar cuándo estos síntomas son molestias por mal funcionamiento o si corresponden a un problema estructural”.

Dentro de todos los órganos del sistema digestivo, es el hígado el que tiende a presentar enfermedades más complejas, como las hepatitis, el hígado graso y la cirrosis. En estos casos, una vez más son factores genéticos y hábitos saludables los que pueden hacer la diferencia.

¿Cómo prevenir?

Las recomendaciones del doctor Roberto Merino para mantener un sistema digestivo saludable son, al menos en apariencia, sencillas: “No excedernos en el peso o en consumo de alcohol, evitar el cigarrillo y tener una alimentación equilibrada, pues salvo en caso de enfermedades muy específicas las dietas de restricción especiales -como libres de gluten o bajas en grasas, por ejemplo- pueden producir una carencia de nutrientes u otros problemas”.
Dentro de todos los órganos del sistema digestivo, es el hígado el que tiende a presentar enfermedades más complejas, como las hepatitis, el hígado graso y la cirrosis. En estos casos, una vez más son factores genéticos y hábitos saludables los que pueden hacer la diferencia.

Sistema circulatorio: evitar estrés y sedentarismo

“Las patologías cardiovasculares afectan más a hombres que a mujeres, pero en el caso de ellas el pronóstico es peor”, dice el cardiocirujano de Clínica Las Condes Manuel Espíndola. De hecho, aunque es la quinta causa de hospitalización de mujeres entre 20 y 54 años, los problemas del sistema circulatorio -principalmente enfermedades cerebrovasculares- son la segunda causa de muerte de las mujeres después de los tumores.

“Durante el embarazo se puede producir una disección de la aorta, que rompe la arteria de forma parcial -no es común, pero sus efectos en la salud de la madre son graves-, mientras que el uso de hormonas y anticonceptivos puede derivar en aneurismas en el cerebro cuando existen predisposiciones genéticas, aunque no en mujeres sin antecedentes”, explica el especialista, quien añade que el consumo de alcohol, cigarro, un colesterol alto y un estilo de vida sedentario hacen que una persona tenga más probabilidades de sufrir un problema vascular.

Espíndola asegura: “Hoy las mujeres fuman más, consumen más alcohol y trabajan más que antes, lo que, sumado a sus preocupaciones familiares y la falta de tiempo para hacer alguna actividad deportiva, aumenta el estrés y con eso las probabilidades de sufrir una enfermedad de esta índole”.

¿Cómo prevenir?

Una vez más, un estilo de vida saludable es fundamental a la hora de evitar un accidente cerebrovascular. No fumar, no tomar en exceso, tener una dieta balanceada y hacer deporte es clave, pero el especialista asegura que también es importante preocuparse de la salud mental, pues los altos niveles de estrés pueden aumentar presión arterial, lo que a su vez aumenta el riesgo de un infarto.

Malos hábitos
Aunque los especialistas coinciden en la importancia de una dieta balanceada y un estilo de vida saludable, las cifras demuestran que ese escenario está lejos de la realidad. Según la Encuesta Nacional de Salud de 2017, el 29,1% de las mujeres declaró consumir cigarrillos, mientras que el 90% declaró tener un estilo de vida sedentario en los últimos tres meses. No es de extrañar, entonces, que mientras un 24% declara tener un estado nutricional normal, el 36,4% reconoce tener sobrepeso y un 33,7%, obesidad.
La subsecretaria Paula Daza considera que estos datos son “absolutamente alarmantes”, y explica: “Estas cifras dan cuenta de que las mujeres no se están preocupando de ellas mismas, sino que de su alrededor, de sus hijos. Por eso esto es un desafío para toda la sociedad. Para que las mujeres tengan más tiempo para su autocuidado la familia la tiene que apoyar y liberarla de su rol de contenedora”.

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