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14 diciembre, 2017
orla

Sí & No: Elisa Zulueta

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Por Carla Alonso / Fotografía: Carolina Vargas.

Paula 1241. Sábado 16 de diciembre de 2017.

    NO sé bien quién soy y quién tengo que ser ahora, porque tengo una guagua de 1 mes y medio y la imagen de mí misma está desdibujada.      acepto mi cansancio en este momento. No lucho con los desvelos, ni con las ojeras, ni con la sequedad, ni con nada. Estoy en una dimensión nueva, tan encima que no puedo sacar conclusiones acabadas.     NO pienso nunca en Dios. Tengo creatividad, pero no tanta. Me considero parte de una cultura que piensa todo el día en el hombre.      me conecto en algunas ocasiones con mis muertos; siento que están cerca y me acompañan.    NO entiendo nada de guaguas, pero como en todo, me gusta el desafío de aprender. Mi hija Olimpia es una persona que no soy yo y eso ha sido lo más fuerte. Ella viene seteada desde su ADN como un ente distinto y tiene otras necesidades. En eso estoy: cachándola y siguiéndole el ritmo.      extraño a mi abuela materna: Laura, quien murió a los 87. Fue una muerte hermosa y natural. Ella fue mi otra madre y mi amiga. La amaba, pensábamos tan distinto pero siempre me respetó. Me da pena que no haya conocido a mi hija. Desde que soy madre la pienso a diario: creo que ella tiene las respuestas que necesito.     NO tengo ropa o cosas caras. Cuando despilfarro es en regalos para mi gente, soy adicta a hacer sorpresas.      me muevo a pie, en Metro, en micro, en taxi y en bicicleta. A veces, las menos, me transporta mi pareja en su auto. Yo no tengo licencia ni auto.     NO hay que atribuirle al teatro la misión de generar grandes cambios sociales, es un arte que lo ve poca gente, sobre todo en un país tan centralizado. Eso es darle demasiada responsabilidad. Para mí el teatro es una combustión, una herramienta de toma de conciencia, de reflexión; pero cambios sociales es mucha pega.      leo, lo prefiero al cine. Mientras estuve embarazada tomé un taller con Matías Rivas y Rafael Gumucio y leí tanto (a Pessoa, Salinger, Capote y otros), que quedé saldada para este tiempo en que solo cambio pañales.    NO entiendo de la contingencia chilena el miedo absoluto de la derecha a lo que ellos llaman caos: que la gente ame libremente, que las personas del mismo sexo estén juntas y adopten niños. No me cabe en la cabeza el horror que les produce la eutanasia, el aborto, la destrucción de lo que llaman familia bien constituida.     he ido al sicólogo tantas veces como las que me he escapado de él. Ahora practico una terapia alternativa: me hago un masaje con mi vecina que mezcla técnicas que  aprendió con chinos, tailandeses y chilenos.    NO creo que sea tan buena la inmediatez de esta era digital y de redes sociales; eso nos tiene aturdidos. Es tan rápido todo que sentarse 1 hora y media a ver una obra no parece posible. Nos falta parar.      soy escapista como mi padre, que murió hace 11 años. Frente al cambio, mi primera reacción es “no puedo”. El vértigo me hace arrancar, pero regreso de a poco y cuando ya estoy inmersa, me voy por un tubo. Enfrentar las cosas ha sido un aprendizaje inmenso.

Señas: Elisa Zulueta, 36 años, actriz y dramaturga.

Foco actual: la película Un día cualquiera, donde es una de las directoras, actualmente en cartelera.

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