Sin perros callejeros, el modelo holandés

Reportajes y Entrevistas

Sin perros callejeros, el modelo holandés

Por Alejandra Villalobos / Fotografía Nicolás Abalo

Mientras en Chile tenemos una población canina que vive en la calle cercana al millón, el Reino de los Países Bajos se convirtió en el primer país sin perros abandonados en las calles. 200 años y una suma de factores sociales y culturales tuvieron que converger para lograrlo, y aquí desglosamos las claves de su éxito.

Hace tres años Osvaldo Marinao llegó a vivir con su familia a La Haya, y una de las cosas que más les llamaron la atención fue que no había perros abandonados en las calles. “Nunca hemos visto uno, no los hay. También me llamó la atención lo obedientes que son, hay muchos perros pero muy pocas veces los escuchas ladrar. En general, los holandeses son muy dedicados y cariñosos con ellos, es habitual verlos dando un paseo con sus perros, o en restaurantes o cafés. Les dedican mucho tiempo porque para ellos el perro es un miembro más de la familia y una responsabilidad”, dice.

En Chile tenían su perrita, pero la tuvieron que dejar al cuidado de una buena amiga cuando emigraron a Holanda, y hace casi cinco meses recibieron a Bella, una Cavalier King Charles Spaniel. La compraron en Bélgica porque les dieron el dato de que ahí había buenos criaderos y era un poco más barato. Una vez en La Haya tuvieron que registrarla en la municipalidad y pagar un impuesto anual de aproximadamente 100 euros.

“Cada perro debe tener su pasaporte, certificado de vacunas y un chip en caso de que se pierda”, cuenta Osvaldo, y agrega que en general en Holanda todos los aspectos relativos a las mascotas están reglamentado y fiscalizados. “Si te sorprenden paseando el perro sin las bolsas para recoger lo que el perro deja, hay una multa. Si tu perro muerde a alguien, también es un gran problema, por eso creo que muchos los adiestran”, dice. El embajador holandés en Chile, Harman Idema, explica que además en su país hay un control social bastante fuerte. “Si alguien ve que otro hizo algo mal, él mismo irá a decirle, lo mismo ocurre con (la tenencia de) las bicicletas o con los autos. Eso es algo muy holandés”, comenta.

La infraestructura también es algo que ayuda en esta tenencia responsable. Hay parques que tienen señalizados los senderos para pasear con los perros, y áreas exclusivas para ellos. En algunos pueden circular sueltos, pero en otros se exige que vayan con correa. “Es fácil encontrar lugares donde pasear las mascotas. Tampoco hay problemas para llevarlos en el transporte público, y si uno va a un lugar donde no se puede entrar con el perro, se puede dejar afuera atado y no pasa nada. A los holandeses también les gusta que sus perros sociabilicen, y te dan consejos, preguntan por la edad, la raza, etc. Realmente son muy ‘dog lovers’”, cuenta Osvaldo.

Una realidad bastante distinta a la nuestra si tomamos en cuenta que en Chile la población canina que vive en la calle y no tiene dueño ronda el millón, según cuenta Rodrigo Morales, miembro de la Comisión de Tenencia Responsable del Colegio Médico Veterinario. “Un estudio que hicimos con el municipio de Santiago en 2017 habla de que un 15% de los perros son callejeros. De acuerdo con el último censo somos 17.373.831 personas en Chile, y se estiman unos 4.454.828 canes en el país, de los cuales entre 660.000 y 1.000.000 serían callejeros”, dice. Por el contrario, en Holanda se calcula una población canina cercana a 1.7 millones, y ninguno vive en la calle.

La pregunta lógica es ¿cómo lo lograron? Desde la Asociación para la Protección de Perros de los Países Bajos (Hondenbescherming) explican que esto responde a una serie de cambios sociales y culturales que se dieron durante los últimos dos siglos. “El ámbito judicial ha cambiado mucho a lo largo de los años. Existen diferentes leyes que obligan a los propietarios a cuidar bien de sus animales y también hay una prohibición de crueldad y negligencia animal. Además, cada municipio es responsable de los animales en su comunidad y tienen la obligación legal de dar cobijo a algún perro en situación de calle, lo que en la práctica se hace mediante refugios para animales. Por otra parte, la visión que tenemos los holandeses de los animales ha cambiado con los años, y hoy en día los perros son vistos como miembros de pleno derecho en la familia y se han vuelto muy importantes. Por lo mismo, es sustancial para nosotros que no sufran y reciban un cuidado adecuado”, dicen.

Pero no siempre fue así. En 1800 la mayoría de los hogares holandeses tenían perros, y también había una población canina importante en las calles. A comienzos del siglo XIX -como explica un estudio publicado por Dogersearch que investigó los factores que contribuyeron a que los Países Bajos se convirtiera en un país libre de perros callejeros- los brotes de rabia fueron la principal motivación para comenzar acciones masivas: se establecieron leyes que obligaron el uso de correas y bozales en perros y se exterminaron grandes cantidades de ellos. “La profesión del cazador de perros era común durante ese período”, dice la investigación. Pero pese a que se sacrificaron miles, según el embajador Harman Idema, esto ayudó en un principio, pero no fue la solución final. “Lo que sí influyó de manera progresiva fueron diferentes factores, como el crecimiento económico, la educación, la relación entre el hombre y los perros, la implementación de leyes… todo eso fue armando un mejor escenario”, dice.

El embajador holandés en Chile, Harman Idema, junto a su perrita, Coco en la residencia holandesa.

La suma de los factores

Si se desglosa la fórmula que llevó a erradicar los perros callejeros en Holanda, habría que distinguir tres factores clave: los cambios sociales, los culturales y la puesta en marcha de las implementaciones.
A comienzos del siglo XIX las familias de ese país eran muy numerosas y el nivel de pobreza grande, lo que influyó notablemente en el aumento de perros callejeros. “Sin duda el incremento del bienestar jugó un rol preponderante. Cuando la calidad de vida es baja, la familia tiene prioridades antes que las mascotas, pero a medida que el ingreso per cápita de un país aumenta, de igual manera aumenta el interés en el bienestar de sus animales”, explica el informe de Dogersearch.

Sin embargo, no ha sido un cambio sencillo ni menos rápido. La primera agencia de protección animal se estableció en 1864 en La Haya, y el primer asilo canino abrió en 1877. El abuso animal comenzó a penalizarse en 1886. En esos años la relación entre perros y humanos era más bien de dueño a esclavo o empleado, y muchos se utilizaban para tirar carretas. Recién en 1962 se logró la abolición de perros de tiraje, y ese año comenzó a regir la Ley de Protección Animal. Ya para finales del siglo XX se aprobó la Ley de Salud y Bienestar de los Animales, la que prohibía y penalizaba a los dueños que abusaban de ellos o no les daban el cuidado adecuado. Hoy la violación de esta norma es considerada una ofensa criminal y es penada con hasta tres años de cárcel y una multa de casi 20 mil euros.

La aparición de la pastilla anticonceptiva y la planificación familiar también fueron un avance clave, ya que redujeron considerablemente el número de habitantes desde los años 60 en adelante, y de manera sincronizada apareció también el uso de anticonceptivos para los animales. “La esterilización ha demostrado ser el método más efectivo para reducir la población de animales callejeros”, dice la investigación.

Pero sin duda una de las políticas que mejores resultados dieron fue la de REVIR (recoger, esterilizar, vacunar, identificar y regresar). “Ese último punto es muy importante, y muchas personas lo olvidan, pero si no devolvemos a su lugar a ese perro, otro no esterilizado lo tomará. Los perros tienen sus espacios, entonces, si se devuelven al lugar estará creciendo una población esterilizada”, explica el embajador Harman Idema.

¿Cree que es viable hoy sacrificar a una gran masa de perros callejeros para terminar con el problema?
Cada tiempo en la historia tiene sus soluciones. Hoy es muy difícil pensar en un exterminio masivo como solución. Los perros solo pueden sobrevivir al alero de la gente; si no hay personas, no hay perros, entonces creo que nosotros somos los responsables de solucionar el problema, y creo que esta política de REVIR es un ingrediente clave para el éxito.

¿Ve posible que algún día lleguemos a lo que tienen en Holanda?
Creo que hoy en Chile si bien hay muchos perros callejeros, también noto que hay muchos que cuidan a sus perros, y para mí eso tiene que ver con el desarrollo de un país. Con esta política de tenencia responsable que hay creo que se va avanzando por el camino correcto. Cuando me dicen que aquí no va a ser posible ese cambio porque es algo cultural, siempre muestro fotos de Ámsterdam de los años 20, 50, 80 y de ahora. Lo que se ve es: primero, cero autos, luego un montón de autos, después un montón de autos con esmog y finalmente un montón de bicicletas. Sacaron miles de autos de la ciudad y eso fue por una política basada en una petición de la población. Entonces creo que los cambios, con tiempo, sí son posibles, y aquí ya tienen la ley, el país está en vías de desarrollo, y no sé si seré muy optimista pero me gusta ver el vaso medio lleno. Es clave tener políticas públicas correctas e implementarlas, y que haya un trabajo conjunto entre el Gobierno y las organizaciones civiles y fundaciones.

Nuestros primeros pasos

En mayo de 2017 una brutal paliza a un perrito en el barrio de Patronato reactivó un proyecto de ley que llevaba siete años en el Congreso. Finalmente, el 19 de julio de ese mismo año se promulgó la Ley 21.020, también conocida como ‘Ley Cholito’, sobre Tenencia Responsable de Mascotas y Animales de Compañía. Las medidas que contempla la ley, principalmente, apuntan al bienestar de las mascotas, a evitar la reproducción descontrolada y el abandono de animales en la vía pública. Además busca educar a la gente en lo que significa una tenencia responsable y cómo se debe practicar, y finalmente fijar sanciones para quienes no cumplan.

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