También el pasado es femenino: Selena

Reportajes y Entrevistas

También el pasado es femenino: Selena

Por Por Constanza Gutierrez / Ilustración: Elisa Alcalde

El paso de Selena Quintanilla —cantante texana, hija de una panameña y un mexicano, ícono latino en Estados Unidos— por la tierra fue fugaz. Solo veintitrés años. Y su carrera comenzó cuando tenía apenas diez: en 1981, tras la quiebra del restorán de comida tex-mex que había abierto apenas un año antes, y en plena recesión por la caída del precio del petróleo, Abraham Quintanilla Jr., su padre, decidió convertirse en manager de sus hijos. Los mayores, Suzanne y Abraham III, tocaban la batería y el bajo, y Selena cantaba. Habían estado presentándose en el restorán como un pasatiempo y el padre había notado el talento de la menor: “Era afinada y siempre entraba a tiempo. Lo vi desde el primer día”. Después en eso vio un negocio, una manera de recuperar la economía familiar.

La música siempre había estado presente en la casa de los Quintanilla y el mismo Abraham había intentado una carrera musical alguna vez. Su banda “Los Dinos” había alcanzado cierto éxito en South Texas. Llamaron a la nueva banda “Selena y Los Dinos” en honor a ese antiguo conjunto, y comenzaron a tocar en matrimonios, fiestas de quince y ferias. Aunque el éxito no fue inmediato, la ambición de Abraham era la fama, y buscado lograr su objetivo compró una van destartalada con la que comenzaron a recorrer South Texas, presentándose donde les fuera permitido. Según Selena, tenían suerte si había diez personas escuchando, y durante estas giras comían solo hamburguesas. Tanto viajaron, que Selena comenzó a faltar cada vez más seguido al colegio y se retiró definitivamente en el equivalente a octavo básico. Aunque su profesora intentó impedirlo y denunció a su padre a la Agencia de Educación de Texas, no pudo evitar que terminara los estudios por correspondencia.

Antes de hacerse famosa como cantante solista, Selena llegó a grabar ocho discos con Selena y Los Dinos. El primero salió en 1984 bajo un sello mexicotejano llamado Freddie Records, y para él tuvo que aprender a pronunciar en español, aunque no sabía hablarlo. Como todo hasta ese momento, la idea fue de su padre, quien también decidió que debían dejar de tocar versiones de canciones de otros artistas y que Abraham III debía comenzar a componer. Con el tiempo, Abraham se convirtió en su principal escritor y productor.

En 1987, con quince años, recibió el premio a “Vocalista femenina del año” de los Tejano Music Awards y, en 1989, tras presentarse en la ceremonia de premiación de ese mismo galardón, fue vista por ejecutivos de EMI y Sony Music Latin, quienes se disputaron su fichaje. Selena eligió a EMI por la posibilidad de grabar un disco en inglés. Su primer LP salió en octubre de 1989 y se tituló “Selena”. El disco mostraba la versatilidad de la cantante: por primera vez incluía una composición propia, “My love”, y sus éxitos eran canciones muy variadas: “Sukiyaki” era su versión del éxito sesentero del japonés Kyu Sakamoto y “Contigo quiero estar”, que logró estar en el número ocho en la categoría Hot Latin Songs de Billboard en EEUU, era balada texmex.

Así su popularidad comenzó a crecer: Coca–Cola la llamó para aparecer en sus comerciales y  se convirtió en un referente de estilo para las jóvenes latinas en EEUU. Aunque su carrera nunca dejó de ser un negocio familiar, en adelante Selena tomaría sus propias decisiones. Compuso “Ámame”, que aparece en su segundo disco, Entre a mi mundo (1992), y se casó a escondidas de su padre con su guitarrista, Chris Pérez, quien escribió junto a Abraham III la canción de los dos primeros comerciales para Coca-Cola. Por esa misma época, conoció a Yolanda Saldívar, una fanática que se acercó a la familia Quintanilla para fundar el fanclub oficial y, poco tiempo después, abrió su propia tienda de ropa y accesorios, Selena Etc, de cuyas tiendas Yolanda se convirtió en administradora. Se había hecho muy amiga de Selena, quien estaba impresionada por su gestión en el fanclub.

En materia de moda, Selena siempre fue un referente. Y todavía lo es. Beyoncé, Katy Perry y Whitney Houston han admitido su influencia, y en 2016 MAC lanzó una línea de maquillaje inspirado en ella. Selena no intentaba imitar a una blanca, su apariencia era la de una latina en Estados Unidos: labios muy rojos, aros grandes y largas uñas acrílicas. Su firma, Selena Etc, era una boutique con un salón de belleza —en rigor, dos: una en Corpus Christi y otra en San Antonio— y en ella se vendía la ropa que, con el apoyo de un equipo técnico, la propia Selena diseñaba.

En 1994 todo iba bien para la cantante: publicó su cuarto disco, Amor prohibido, en el que viene uno de sus mayores éxitos, una cumbia muy pegajosa compuesta por ella misma, “Bidi bidi bom bom”. Amor prohibido fue uno de los álbumes más vendidos de 1995 en Estados Unidos, con dos millones de copias, y fue nominado al Grammy como mejor álbum mexicano/americano. Además, para ese entonces Selena Etc había facturado cinco millones de dólares.

En esa misma época, los empleados de las tiendas de Selena Etc comenzaron a quejarse por el trato que recibían de Yolanda Saldívar. Selena, ya muy amiga de Yolanda, no quiso oír. También en el fanclub comenzaron a recibirse quejas: al unirse al club, los fanáticos pagaban por la membresía y un paquete con regalos que jamás llegaba. Fue por estas quejas que Abraham Quintanilla Jr. comenzó a investigar, y descubrió que Saldívar había falsificado cheques por más de 60 mil dólares. Selena quiso despedirla ese mismo día, pero antes había que cerrar algunas cosas. La noche del 30 de marzo de 1995, Selena, su marido y su suegro fueron a un motel en el que Yolanda se hospedaba a buscar registros bancarios de la tienda que solo ella tenía. Pero no entregó todo, y Selena tuvo que volver sola a la mañana siguiente. Yolanda no tenía los otros documentos y, para distraerla, le dijo que había sido violada y necesitaba ir al hospital. Selena la acompañó, pero tras los exámenes el resultado dio cuenta de que estaba mintiendo. Juntas volvieron al motel y Yolanda Saldívar sacó una pistola. Selena intentó huir, pero una bala alcanzó su hombro derecho. Antes de desmayarse en el lobby, dio el nombre de Yolanda y el número de habitación.

A su funeral asistieron 60 mil personas y su muerte fue portada del New York Times por dos días seguidos. La revista People hizo una edición en su honor la semana siguiente, vendiendo un millón de copias en quince días. En Texas hubo vigilias y actos conmemorativos, y George W. Bush, que entonces era el gobernador, declaró el 16 de abril, cumpleaños de la cantante, como “El día de Selena”. Yolanda Saldívar fue condenada a cadena perpetua con la posibilidad de obtener la libertad condicional en 2025.

Seguir leyendo