Terapia a la guata de los chilenos

Reportajes y Entrevistas

Terapia a la guata de los chilenos

Por Tania Opazo / Ilustración: Edith Isabel

Alrededor de un cuarto de los chilenos sufre algún trastorno digestivo funcional que puede provocarle dolor abdominal, hinchazón, diarrea o constipación. Pero este es un tema de conversación a puertas cerradas, que los medios tratan con mucho pudor y donde pocos consultan a un médico. ¿El resultado? Un círculo vicioso de desinformación que sólo termina por agravar el problema.

Lo que sucede en nuestros intestinos, y todo lo que viene después, es algo especialmente privado para las personas. La doctora Claudia Defilippi lleva más de 15 años recibiendo en su consulta a algunos de los casos más severos de trastornos digestivos funcionales y constipaciones refractarias. Personas que han sufrido por años, han buscado las más curiosas soluciones y que, con la vergüenza que cierne a este tema, acuden a un médico porque no les queda otra.

Defillippi es gastroenteróloga del Centro de Especialidades de Piso Pelviano de Clínica Las Condes y sí que tiene trabajo, mucho trabajo: el 26% de la población de Santiago sufre Síndrome de Intestino Irritable, cuando a nivel mundial la cifra alcanza sólo un 14%. Entre un 10% y 15% sufre constipación. Sin el tratamiento adecuado, estos trastornos digestivos funcionales pueden afectar seriamente la calidad de vida de las personas.

Es poco lo que hablamos de este problema. Nadie quiere que sus “historias de baño” sean tema de conversación. Pero la doctora Defillippi cree que ya es hora de enfrentarlo, sin vergüenza. Aquí nos ofrece, sin eufemismos de por medio, una guía para educarnos, cuidarnos, y actuar.

1. El famoso colon irritable
“Para el diagnóstico de Síndrome de Intestino Irritable, porque ese es su nombre, tiene que haber un síntoma fundamental, que es el dolor. Sin dolor abdominal no hay colon irritable, y este malestar abdominal debe ser crónico, recurrente, ir acompañado de cambios en la defecación (diarrea, constipación o alternancia entre ambas cosas) y se deben haber descartado otras enfermedades que puedan provocar estas molestias. Un síntoma asociado pero que no es necesario para su diagnóstico es la distensión abdominal o “hinchazón”, molestia que también puede producirse por otras causas, entre ellas intolerancias o alergias alimentarias y excesos bacterianos a nivel intestinal. Es fundamental descartar que no existan otras enfermedades que puedan estar provocando estos síntomas, por ejemplo la enfermedad celíaca, la colitis ulcerosa, la enfermedad de Crohn y en los pacientes mayores los cánceres digestivos. La presencia de sangrado rectal, baja de peso importante o anemia se consideran signos de alarma, los que nos tienen que hacer pensar en cuadros de mayor gravedad y de tipo orgánico”.

2. Hinchados
“Uno de los problemas que más complica a los chilenos, es la “hinchazón” o distensión abdominal. Esta molestia afecta a un importante grupo de mujeres que llegan a la consulta diciendo que en la tarde parecen embarazadas de 9 meses, que no pueden comer nada, que “todo les cae mal”. En estos casos hay que buscar causas tratables, entre ellas la intolerancia a la lactosa, fenómeno muy frecuente en nuestro país, alergias alimentarias y sobrecrecimiento bacteriano intestinal el que puede ser tratado con el uso de antibióticos.

3. ¿Qué puedo comer?
“Muchos pacientes llegan bastante desesperados a la consulta preguntando qué pueden comer, porque sienten que todo les cae mal. Ha habido varias modas de dejar el gluten y otros productos como la leche, pero actualmente existe una dieta estandarizada que nos permite ayudarlos denominada Dieta baja en FODMAPs (sigla que significa “Oligosacáridos, disacáridos, monosacáridos y polioles fermentables”). Esta dieta se basa en disminuir el consumo de ciertos alimentos altamente fermentables entre ellos legumbres, verduras flatulentas, leche y derivados que contengan lactosa, algunos endulzantes y algunas frutas, entre otros. Si bien ayuda, esta dieta debe ser hecha bajando el consumo y no retirando cien por ciento estos alimentos. Sólo los pacientes celíacos deben eliminar completamente las harinas (gluten) de su alimentación”.

4. Microbiota ¿amiga o enemiga?
“La microbiota intestinal es el conjunto microorganismos (fundamentalmente bacterias) que viven en nuestro tubo digestivo, las que normalmente se mantienen en un estrecho equilibrio. El tipo de bacterias que tenemos depende de nuestra alimentación, del uso de antibióticos y de nuestra edad. Las bacterias son necesarias para nuestro organismo y para el tubo digestivo. Se sabe que los pacientes con colon irritable tienen una flora intestinal algo diferente que la de sujetos normales, es por ello que se está estudiando cómo mantener una flora sana para así evitar la aparición de molestias y enfermedades. Por ello, que a veces se utilizan probióticos para mejorar la salud digestiva”.

5. Mente traicionera: El factor psicológico
“No todos pero un grupo importante de los pacientes que sufren colon irritable tiene algún factor psicológico que ayuda a gatillar las crisis o que se encuentra en la génesis o inicio de su cuadro. Situaciones que ocurren en los primeros años de vida (maltrato infantil, muerte o separación de los padres, abuso sexual) se encuentran en estos enfermos si uno se los pregunta con detalle, stress familiar o laboral, cuadros ansiosos o depresión también son frecuentes. Es el factor psicológico el que muchas veces, por ejemplo, nos provoca constipación cuando salimos de vacaciones y pasamos muchos días lejos del baño de nuestra casa. En los últimos años, estos cuadros no sólo se han tratado con medicamentos, sino también con psicoterapia y técnicas como el mindfulness”.

6. ¿Soy estítico?
“Es bien común decir “soy estítico” pero muchas veces hay conceptos equivocados. El término estreñimiento o constipación se refiere a la dificultad para defecar (hacer esfuerzo o pujar) o el obrar en forma más espaciada de lo normal. Para los médicos se considera normal ir al baño, como máximo, todos los días, y como mínimo, tres veces a la semana. Esta frecuencia en gran parte está dada por nuestro género (los hombres tienen un tránsito más rápido) y por nuestro tipo de alimentación (consumo de agua y fibra). Hay muchas causas de la constipación, entre ellas el bajo consumo de fibra, uso de medicamentos (causa frecuente de constipación en los adultos mayores), colon irritable con constipación, problemas tiroideos, causas mecánicas y alteraciones de motilidad (movilidad intestinal)”.

7. Tema tabú
“A la gente no le gusta hablar de esto, la defecación sigue siendo un tema tabú tanto a tratar con hombres como con mujeres. Algunos pacientes con constipación tienen cuadros más complejos, pasan semanas sin obrar, o están pujando e intentando defecar por largo tiempo. En casos extremos algunos pacientes requieren de maniobras digitales (introducción de un dedo enguantado en el recto) para ayudarse en la expulsión del bolo fecal. Si existe este nivel de severidad sospechamos la presencia de un colon que prácticamente no se mueve y que tiene un defecto en su movilidad (inercia colónica), un trastorno de la coordinación de la musculatura del piso pélvico (disinergia del piso pelviano) o defectos anatómicos como megacolon o dolicocolon (colon exageradamente largo)”.

8. La rutina ideal
“El ir al baño es algo que se puede entrenar y educar. Estamos hechos para ir al baño en la mañana, después del desayuno. Con la comida especialmente en las primeras horas del día se produce un aumento de la movilidad del colon, lo que nos lleva a obrar. Es importante respetar este funcionamiento natural del organismo, no inhibiéndolo. El salir apurados de casa, el no tomar desayuno, el no darnos un tiempo apropiado para este acto fisiológico, genera desregulación y a veces nos lleva a la constipación”.

9. Laxantes
“La mayoría de los pacientes que consultan al gastroenterólogo por estreñimiento han probado con diversos laxantes. Dentro de los más consumidos por las personas están el Ciruelax, Aloe Vera, derivados de fibra y diferentes tés, los que muchas veces no son inocuos para nuestro colon. Si una persona no responde a medidas generales de dieta o a laxantes suaves debe ser evaluado por el gastroenterólogo para definir la causa de su problema y buscar una terapia dirigida. Existen laxantes de mayor potencia que los descritos previamente y también en algunos casos se utilizan fármacos que mejoran la motilidad, entre ellos el prucalopride, disponible en nuestro país en los últimos años”.

10. Exámenes específicos
“En pacientes con constipación severa se requiere de la realización de exámenes para entender dónde está el problema por el cual el paciente no puede defecar en forma normal. Dentro de ellos tenemos la colonoscopia, radiografías y otros estudios radiológicos. En ciertas ocasiones realizamos un examen que se llama Manometría Anorrectal 3D, el cual permite evaluar las presiones del canal anal, la sensibilidad rectal y ver si existe alguna alteración de la coordinación o en la relajación de la musculatura del piso pélvico. Se introduce en el recto un dispositivo que tiene una serie de sensores que permiten medir presiones y se le pide al paciente que haga cierto tipo de maniobras como pujar o contraer el ano y esto se va midiendo en un computador que luego analiza los datos. Este examen se realiza en un ambiente tranquilo, intentamos que el paciente este lo más cómodo posible. No es doloroso y dura aproximadamente 15 minutos”.

11. Kinesiólogo para ir al baño
“Los pacientes que tienen una alteración de la coordinación y relajación de la musculatura del piso pélvico (defecación disinérgica) responden bien a la kinesioterapia. En estas sesiones, las que deben ser realizadas por kinesiólogas especialistas en esta área, se les entrena en los mecanismos de defecación correctos y en usar la musculatura apropiada para pujar, para así aliviar un problema que a veces es muy severo”.

12. Sacarse el colon
“En casos muy extremos, en los cuales hay falta grave de movimiento del colon, este se puede llegar a sacar mediante una cirugía llamada colectomía total, donde se extirpa el intestino grueso y se une el intestino delgado al recto. A nuestra Unidad de Piso Pélvico llega este tipo de pacientes, los cuales tienen un cuadro complejo y en los que hay que tomar una decisión no menor. Los discutimos en un grupo multidisciplinario, los evaluamos apropiadamente con diversas técnicas y especialistas dedicados al tema para que el paciente tenga una clara mejoría clínica que es lo que uno busca”.

13. Irse por el baño
“En el otro extremo hay pacientes con colon irritable que sufren fuertes diarreas. Antes de catalogar una diarrea como funcional estos pacientes deben ser sometidos a estudios que descarten diarreas infecciosas, alergias alimentarias, enfermedades inflamatorias intestinales, etc. Estos pacientes siempre deben contar con biopsias del colon, tomadas mediante colonoscopia. Con ellos se pueden ocupar diversas terapias como antiespasmódicos, antidiarreicos, antiinflamatorios intestinales, etc. Cuando los pacientes no responden a medidas iniciales el uso de antidepresivos en dosis bajas, como por ejemplo la amitriptilina, pueden ser de utilidad. Estos fármacos, y que el diagnóstico del paciente sea intestino irritable con predominio de diarrea, siempre debe ser realizado por un médico. Estos cuadros a veces requieren un tiempo largo de recuperación, por lo que se requiere de un paciente motivado y de un médico que comprenda la problemática de su paciente”.

14. No autodiagnosticarse
“La gente está teniendo conciencia de que es importante consultar ante síntomas persistentes y está preocupada de la prevención. Si bien el colon irritable no está asociado con un mayor riesgo de cáncer de colon, es importante que el diagnóstico haya sido hecho por un especialista. Un diagnóstico inapropiado pudiera haber omitido patologías orgánicas importantes. Si el cuadro aparece tardíamente en la vida (sobre los 50 años), si hay sangrado rectal, si el paciente tiene antecedentes familiares de cáncer, es fundamental consultar dado que algunos canceres digestivos, entre ellos el de colon, han ido aumentando en Chile en los últimos años. Prevenir es mejor que lamentar”.

Seguir leyendo