Una chilena en la apertura feminista de Arabia Saudita

Reportajes y Entrevistas

Una chilena en la apertura feminista de Arabia Saudita

Por Alejandra Jara

Desde este año las saudíes pueden conducir un auto e ir al estadio, derechos impensados en el pasado, siempre y cuando sigan escondiendo sus cuerpos detrás de las tradicionales abayas negras que caracterizan su vestuario. Transformaciones que han sido seguidas de cerca por una chilena que vive desde hace tres años en ese país y que relata a Paula cómo la conservadora sociedad se ha ido adaptando a esta ola progresista.

Fernanda Arancibia carga a su hijo Franco mientras pasea por el centro histórico de Yeda, ciudad en la que la familia vive desde 2016.
El pelo largo y rubio de la psicóloga chilena Fernanda Arancibia llamaba la atención entre las numerosas siluetas negras que esperaban su turno para entrar al estadio Rey Abdullah, ubicado en el norte de Yeda, una de las ciudades más prósperas de Arabia Saudita.

Mientras sujetaba con una mano la punta de la abaya (túnica) que cubría su cuerpo desde el cuello hasta los pies – y que prácticamente escondía su segundo embarazo – con la otra levantaba su celular para tomar fotos y grabar historias para subir a su cuenta de Instagram.

Fernanda sabía que ese 13 de enero de 2018 estaba siendo protagonista de un momento histórico y por eso quería dejar registro de absolutamente todo: por primera vez en su historia, el reino de Arabia Saudita había autorizado a las mujeres a que fueran al estadio a ver un partido de fútbol, una noticia que sorprendió al mundo, en medio de la ola feminista que ya se estaba sintiendo en varios países.

“Estoy consciente de lo afortunada que fui de poder vivir esta experiencia y más encima poder compartirlo con mi madre. Me alegro mucho por las saudíes que están avanzando en sus derechos”, reflexiona la psicóloga, quien actualmente se encuentra en Chile tras dar a luz a su segundo hijo.

Para su suerte, justo ese día, los clubes árabes Al Hilal y Al Ittihad tenían programado un encuentro, lo que coincidía con una de las tres fechas en las que se autorizó a las mujeres a que visitaran distintos recintos deportivos del país.

En este último equipo juega hace tres años el futbolista Carlos Villanueva, marido de Fernanda, motivo por el que los Villanueva Arancibia se radicaron en este país que es cuna del Islam, tras una cómoda estadía de seis años en Dubai.

La noticia de que las mujeres podrían ir al estadio vino a romper con la monótona vida que desde 2016 la psicóloga ha estado obligada a llevar en Arabia Saudita, donde las mujeres tenían hasta hace muy poco prohibido conducir y también trabajar, lo que se suma a una serie de restricciones que hasta el día de hoy aun están vigentes.

Sentadas en la parte trasera del el auto, Fernanda y su madre – quien había llegado de visita unas semanas antes – fueron trasladadas esa tarde del 13 de enero por un chofer desde su lujoso condominio hasta el estadio Rey Abdullah, ubicado en el norte de Yeda.

Fernanda y su madre en el estadio Rey Abdullah

Aunque el reino también había anunciado que se permitiría a las mujeres manejar, la medida aún no se había implementado en ese momento.

Mientras el auto se acercaba al recinto deportivo, la psicóloga cuenta que se pudo hacer una idea del ambiente festivo que se vivía a las afueras del lugar.

Los niqab o chador negros (dos tipos de velo usados en el país) que cubrían los cuerpos de las mujeres de pies a cabeza, no impedían que las saudíes posaran ante las cámaras de sus celulares sosteniendo en sus manos banderines verdes o amarillos, colores característicos de los equipos que esa tarde disputaban el encuentro deportivo.

“Ellas son fanáticas del fútbol y con esto se abre una puerta para que puedan disfrutar de otras actividades que no sólo sea ir al mall”, explica la psicóloga, quien nunca antes se había perdido un partido de su marido hasta que llegó a vivir al país.

Otras hinchas caminaban de la mano con sus hijas e hijos pequeños mientras buscaban el sector destinado para las familias, ubicado en la planta alta del estadio, donde también se sentaron Fernanda junto a su mamá, siguiendo así la estricta segregación de sexos en espacios públicos que rige en todo el país.

Apenas unos minutos después comenzó el partido. La voz de Fernanda alentando a Carlos Villanueva se perdía entre los gritos de otras mujeres que también apoyaban a los jugadores. “Él es un ídolo acá. Es impresionante el cariño que le tienen y yo por primera vez pude sentirlo en directo”, relata la psicóloga.

El 13 de enero pasado el estadio Rey Abdullah abrió por primera vez sus puertas a las mujeres

Esa tarde estuvo llena de emociones para Fernanda. Un gol del futbolista coronó además el histórico momento: “Mi amor, casi me haces tener la guagua ahí mismo”, bromeó la chilena en sus redes sociales.

Esa misma semana el jugador renovó contrato con el club saudí hasta el 2020, por lo que la familia tiene planeado radicarse durante dos años más en ese país. “Los cambios que se están viviendo acá me tienen entusiasmada”, dice la chilena cuando comenta orgullosa la noticia.

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Hasta ese 13 de enero de 2018 ir al estadio era una actividad que había estado vetada para las mujeres desde la fundación del reino de Arabia Saudita.

Una restricción más que se sumaba a la larga lista de prohibiciones con las que hasta ahora deben convivir las mujeres saudíes y extranjeras radicadas en el país.

Apenas cuatro años antes en un estadio de Yeda, ciudad en la que vive Fernanda, una mujer fue arrestada tras ser descubierta por la policía presenciando un partido de fútbol. La joven había logrado sortear el control de ingreso vistiendo “ropa masculina”: pantalones largos, sombrero y lentes de sol. Cuando la detuvieron la acusaron de “usar ropa inapropiada”.

Pero estas prohibiciones podrían comenzar a eliminarse con las reformas implementadas por el príncipe heredero Mohamed Bin Salman, quien saltó a la fama tras detener a cientos de integrantes de la familia real acusados de corrupción. El futuro gobernante ha tenido que enfrentarse a la resistencia de los sectores más conservadores de la sociedad que no ven con buenos ojos estas transformaciones.

“Para algunas personas estos cambios se han dado demasiado rápido. Están asustados porque no saben si lograrán acostumbrarse”, reflexiona Fernanda sobre los comentarios que ha podido oír de boca de los saudíes.

“Los jóvenes y las personas que han podido salir del país toman estas transformaciones con alegría porque ven que se puso en marcha un proceso modernizador que podría facilitar su día a día. Pero para otros es difícil considerando que toda su vida han tenido las misma normas”, agrega la psicóloga.

Fernanda reconoce que en un principio le fue un poco difícil adaptarse a las estrictas normas del país, luego de haber tenido una vida independiente en Dubai donde trabajó en ProChile y luego instaló su consulta particular. “Cuando llegué quedé en shock” recuerda la chilena.

Fernanda Arancibia carga a su hijo Franco mientras pasea por el centro histórico de Yeda donde junto a su familia desde 2016

Dedicada completamente al cuidado de Franco, su primer hijo, su vida se redujo a permanecer gran parte del día al interior del compound o condominio donde vive junto a su familia porque al no poder conducir no le quedaba otra que esperar a que su marido llegara de los entrenamientos para realizar actividades cotidianas como ir al supermercado o recorrer un poco del centro histórico de la ciudad.

Al interior de estas fortalezas protegidas por guardias militarizados, los extranjeros cuentan con casi todas las libertades que tienen en Occidente. Las mujeres pueden vestir como quieran, practicar deporte, bailar o simplemente permanecer en el mismo espacio físico que un hombre que no es su familiar directo. Todo esto sin correr el riesgo de ser arrestadas por la policía religosa que sigue de cerca cada movimiento de los ciudadanos para evitar la “perversión moral”.

Aquí dentro también se organizan fiestas o se celebran fechas como Navidad. Esta última está estrictamente prohibida, según los reglas del país.

Pero una vez afuera de esta especie de oasis, todos deben adaptarse a las estrictas normas morales que rigen en Arabia Saudita donde el alcohol solo puede conseguirse en el mercado negro, las personas homosexuales son perseguidas y aún se realizan decapitaciones públicas a quienes cometen delitos.

Por eso la ola de transformaciones que se desencadenaron tras anuncios como la incorporación masiva de mujeres al mundo laboral, al Ejército y el nombramiento de la primera viceministra de empleo (Tamadur bint Youssef al-Ramah) ponen optimista a Fernanda quien espera que su estadía sea más cómoda y amigable una vez que regrese a Arabia Saudita. “Estamos mucho más adaptados y en estos últimos meses han habido cambios importantes como la autorización a las mujeres de poder manejar e ir al estadio, lo que me tiene muy entusiasmada”, dice la chilena que ha sido una testigo privilegiada del cambio cultural que experimenta el país.

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