Contra viento, marea y todos los prejuicios

Reportajes y Entrevistas

Contra viento, marea y todos los prejuicios

Por Rita Cox / ilustraciones manuel córdova

A menos de un mes de que la selección femenina de fútbol chilena participe por primera vez en un Mundial, María José Rojas, Karen Araya y Yanara Aedo recuerdan el difícil camino recorrido para convertirse en futbolistas profesionales de talla internacionacional, lograr vivir de su pasión y estar a días de cumplir sus sueños de niñas.

“Tengo los nervios de punta”, dice Karen Araya. “Llevo la cuenta de cuántos días faltan”, comenta Yanara Aedo. “Miro hacia atrás y se viene a mi cabeza todo el trabajo que he hecho durante tantos años y todas las cosas por las que he pasado como deportista. Estoy tan motivada. Tan feliz de representar a mi país y vestir la camiseta”, agrega María José Rojas. Desde España, las primeras, y desde República Checa, la última, estas tres futbolistas chilenas que hacen carrera en Europa confiesan sus ansiedades frente a la cuenta regresiva que las reunirá el 7 de junio en París, cuando se dé el puntapié inicial a la octava edición de la Copa Mundial Femenina de la FIFA, histórica primera vez de la selección chilena.

La concreción de sueños que nacieron en canchas de los barrios de infancia y que no se vinieron abajo, a pesar de una larga lista de obstáculos, avalanchas de prejuicios y palabras hirientes, y una dirigencia que no siempre estuvo a la altura. A coro, coinciden, ha sido la “pasión” por el fútbol y familias incondicionales los factores determinantes para jamás dejarse abatir. María José, la pionera en internacionalizarse, y la jugadora con más experiencia en el plantel, suma a sus entrenadoras Isabel Berrío y Patricia Hermida, quienes “fueron fundamentales en mi formación, en el amor que se debe entregar en este deporte para jugar y rendir. Ellas me transmitieron toda su pasión, a pesar de que hace 20 o 30 años no tuvieron, como yo, la oportunidad de poder ser futbolistas”.

El campeón mundial Estados Unidos, Suecia y Tailandia serán los contrincantes de Chile en la fase 1, como parte del Grupo F. ¿Las expectativas? Consciente de que algunos les llevan al menos dos décadas de delantera en la profesionalización del fútbol femenino, María José no se achica: “Nosotras somos soñadoras imparables, luchadoras y trabajadoras incansables. No será fácil, pero tenenos expectativas. Más que eso, nuestro desafío será mostrar el fútbol que jugamos, disfrutar, pasar la primera fase y, por qué no, seguir avanzando. Queremos que se den cuenta de que en Chile estamos trabajando muy bien, como lo hicimos en Australia, que dejamos encantados a muchos entrenadores con nuestra pasión, técnica y tranquilidad”.

Carolina Fernández, editora general de Deportes en Radio Agricultura, comenzó en 2007 a seguir el desarrollo de estas mujeres que están abriendo camino; las primeras chilenas en llegar a un mundial. “Me di cuenta de inmediato de que existía un abismo entre el fútbol profesional de varones y el de mujeres. El de ellas era totalmente a pulso, de amor genuino por la actividad. Ni hablar de la retribución económica. Tampoco de la cobertura de los medios. Muchas tenían que combinar el fútbol con trabajo o estudio. La técnica no era muy depurada en algunas y el físico no era el óptimo en otras, y eso tenía una razón: no podían dedicar la semana a perfeccionarse y a prepararse”.

Fue el caso de Karen Araya. Era parte de Colo Colo y luego de Santiago Morning cuando además estudiaba Pedagogía en Educación Física y trabajaba como entrenadora. “Mi papá decía que nunca podría vivir del fútbol. Y es que al principio todo costó. Que saliéramos en la tele, que las marcas se fijaran en nosotras. Mi familia es bien de clase media y tener unas zapatillas no era fácil. Yo intentaba cuidarlas lo más posible, incluso cuando ya estaban viejitas les ponía de esos ‘tapes’ para los tobillos para poder seguir usándolas. Cuando Nike me llamó para auspiciarme, yo pensaba que era una broma. No lo podía creer. Ahora tengo todo lo que necesito para entrenar y para salir a la cancha. No sabes lo importante que es para una jugadora contar con esa implementación”, dice Karen Araya, quien junto a María José Rojas y Yanara Aedo pueden decir que hace varios años que, contra todo pronóstico, viven del deporte profesional.

Eso no es de niñas

María José (32) tenía unos cinco años cuando supo que el fútbol era lo suyo, tras tardes y tardes enteras jugando en las calles de Pudahuel junto a sus primos y amigos, y acompañando a su padre a los partidos del barrio. “Llegaba de la escuela a la casa con ganas de ponerme buzo y salir a jugar, pero siempre tenía que soportar que la gente dijera cosas como “mira a esa niña” y me pusieran sobrenombres. Ya adolescente, jugar en la calle era aun más mal visto. A los 13 años mi amiga María José Barrera me llevó a la U, donde me probaron y quedé. Ahí partió una etapa muy feliz de mi vida. Comencé a disfrutar de otra parte de mi: ser deportista y sobresalir a través del deporte”. Seis años después se fue a jugar a Estados Unidos, para también estudiar con una beca en la Universidad de Texas, en San Antonio. Eligió Negocios. Antes tuvo que aprender inglés.

Karen (29) tenía tres años cuando su papá la llevó por primera vez a una cancha de San Bernardo y la puso al arco. A los diez, las horas en el colegio transcurrían lentas, esperando que sonara la campana para volver a casa y tomar la pelota. Más determinante fue que su madre, que también jugaba, formara su propio equipo de baby, Las Mascotas, para que su hija adolescente y las vecinas practicaran sin las miradas de desaprobación de los vecinos. “Yo lloraba y le contaba a mi mamá cada vez que vivía una situación difícil o desagradable. Ella siempre me decía ‘Karen, no importa, tú sigue con lo que quieres’. Cada vez que vuelvo a Chile invito a mis amigas de la Selección y mi mamá juega con nosotras”. En 2017, Karen Araya fue elegida como la Mejor Futbolista Adulta por la ANFP.

Mientras esas historias se tejían en Santiago, a 692 kilómetros, en Temuco, Yanara (26), de cuatro años, irrumpía en las ‘pichangas’ de su hermano mayor. “Jugábamos contra niños de otros sectores. Un papá hacía las camisetas. Yo era la única mujer. Me tocó aguantar hasta insultos por el solo hecho de jugar fútbol”, dice. A los nueve fue invitada a sumarse a las filas del equipo femenino El Salitre, de una liga de la ciudad. Después de un exitoso paréntesis en el judo, con triunfos regionales, nacionales e internacionales, a los 14 retomó por completo el fútbol y partió a vivir sola a Santiago. En 2009 se incorporó a Colo-Colo y continuó sus estudios en un colegio para deportistas. Tiempo después partió a Washington, Estados Unidos.

 


María José Rojas, delantera
-Ha jugado en: Universidad de Chile, UTSA Roadrunners, Gulf Coast Texans, Herforder SV, Adelaide University Soccer Club, Gintra Universitetas, Orca Kamogawa FC, Canberra United FC.
-En 2017 es nominada parte del “11 ideal del mundo” por FIFpro.
-Ha ganado dos títulos en clubes y dos a nivel de selección.

 


Yanara Aedo, delantera
Ha jugado en: Araucanía Temuco, Colo-Colo, Washington Spirit Reserves, Washington Spirit y Valencia.
-Ha ganado 12 títulos. Nueve con Colo-Colo, una Copa Libertadores y una Copa de Campeones. Por Washington Spirit ganó la W-League en 2015.

 

Karen Araya, mediocampista
-Ha jugado en: Unión La Calera, Colo-Colo, Santiago Morning, Gremio Audax (Brasil) y Sevilla (España).
-En 2012 es elegida por el Círculo de Periodistas Deportivas como la mejor
futbolista chilena.
-Ha ganado 7 títulos, todos con Colo-Colo: seis torneos nacionales y una
Copa Libertadores.

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