Viña tiene reina

Reportajes y Entrevistas

Viña tiene reina

Por Lorena Penjean / Fotografía: Alejandro Araya / Producción: Belén Muñoz / Maquillaje: Carolina Pizarro

Virginia Reginato −74 años, viuda, dos hijos− está en su tercer periodo como alcaldesa de Viña del Mar y se apronta para su décimo Festival Internacional de la Canción. Tendrá que buscar otro vestido para la gala, el que engrosará la lista de nueve trajes que solo se ha puesto esas noches para recibir a los invitados empinada durante horas en tacos insufribles. ¿Qué recuerda, piensa y sueña la doña de la República Independiente de Viña? Acá, un asomo.

Paula 1140. Sábado 1 de febrero de 2014.

Cuando vio las fotos de la cantante mexicana Lucero posando con su novio junto al cadáver de una bestia recién muerta, la alcaldesa de Viña del Mar frunció el ceño. No le causaron gracia y se cabreó. La artista estaba confirmada como jurado en el festival y esto de la caza se alejaba de los principios y valores del histórico evento de la ciudad jardín, que a su juicio “debe ser siempre una instancia donde el arte exprese lo mejor del ser humano y su contenido debe llamar a la paz, la unidad y la armonía”, según consta en la carta pública que dirigió a Pablo Morales, director de Chilevisión. “Como defensora de la vida y de los derechos de los animales, me permito solicitar a usted evalúen como organizadores y productores del Festival Internacional de la Canción el impacto que esta nueva información puede tener en su normal desarrollo”, agregó en la misiva que culminó con la cancelación de la visita de la estrella mexicana.

Qué duda cabe: Virginia Reginato ronca en Viña, la ciudad donde ha estado a la cabeza de la alcaldía desde 2004 y cuya gestión ha estado marcada por su particular sello y carisma.

Cada verano la alcaldesa hace noticia por su actividad regalona: el Festival de Viña del Mar. Y tiene que escoger el vestuario para cada noche. Pero de diseñadores, ni hablar. Ella busca su ropa y se la pone como le viene la gana. “Los diseñadores terminan diciéndote hasta los calzones que tienes que usar y no, yo necesito ropa a mi gusto. Yo no sigo modas, yo busco mi bienestar”.

De hecho, en la fiesta de Año Nuevo que ofreció en el castillo Wulff se la vio con su impecable brushing —que se hace sagradamente en una peluquería ubicada frente a la Municipalidad— su característico maquillaje —sombra blanca, verde y café— enfundada en un vestido negro con encajes y un regio anillo de brillantes que heredó de su madre. También un reloj dorado, como de oro. Esa noche se lució en la fiesta cuyo clímax fue cuando dio la orden para dar inicio a los fuegos artificiales desde la torre del castillo, tirando una copa de champaña hacia atrás, para las rocas, tal como una escena que vio en una película cuyo nombre no recuerda. Ese gesto, tirar la copa hacia atrás cada Año Nuevo, es una costumbre que la alcaldesa de Viña ha adoptado como cábala y, asegura, trae buena suerte. Tras su gesto comienza el show pirotécnico más espectacular y esperado de Chile, los fuegos artificiales del puerto de Valparaíso.

SIN PRÍNCIPE
Este año, como deseo para 2014, Virginia Reginato dice que solo pidió salud. Hace tres años sus caderas no daban más y para operarse tuvo que bajar de peso. Entonces no le quedó otra que hacerse un bypass gástrico: hoy pesa 30 kilos menos. Le pusieron dos implantes de cadera, que hacen que hoy le complique más viajar. “Sueno como cascabel cuando paso por el detector de metales”, sentencia antes de largarse a reír de buena gana.

Para la sesión de fotos de esta entrevista, la alcaldesa llega con sus joyas. Le encantan todas, en especial las Swarovski que compró en Italia el año pasado. “Algún gusto que se dé una”, afirma mientras las luce sin falsa modestia.

En la Quinta Vergara, Virginia –que en su juventud fue reina de belleza en varias oportunidades y también modelo– posa resueltamente ante la cámara. La gente pasa y la mira. Unos niños se detienen a observarla y preguntan si acaso ella es la princesa del castillo.

La alcaldesa los saluda. La mamá de los niños se sorprende: “Alcaldesa no la reconocí”. Se fotografía con la familia y no bien se alejan, la alcaldesa les grita: “¡Me falta el príncipe!”.

Por la noche, seguramente llegará a su departamento en la Población Vergara, se hará una taza de té, comerá la mitad de un pan, revisará la prensa, verá televisión o escuchará música. Luego, tapará al Rumpy, su canario.

Antes de dormir desmaquillará sus ojos con aceite de oliva, y después se aplicará leche virginal en toda la cara. Y dormirá profundamente.

Ya quedan pocos días para comenzar la “fiesta del verano”, como dice la regla de los motes periodísticos y la alcaldesa se sienta en su escritorio de la Municipalidad. Viene llegando de un funeral. “Era la niña que vendía joyas acá en el municipio. Lamento mucho su muerte, era una mujer joven, encantadora y de buenas vibras. Además, me hizo recordar mucho a mi hermano que falleció hace 20 años. Es terrible cuando se te muere un hermano, más si eres su yunta. Nosotros éramos tres hermanos y él tenía 53 cuando murió. Fue muy terrible”.


Este año, como deseo para 2014, Virginia Reginato dice que solo pidió salud. Hace tres años sus caderas no daban más y para operarse tuvo que bajar de peso. Entonces, no le quedó otra que hacerse un bypass gástrico: hoy pesa 30 kilos menos.

¿Le tiene miedo a la muerte?
No, a lo que le tengo pánico es a la forma de morir. Sería precioso que me diera un ataque al corazón y amanecer muerta, pero nunca se sabe. Le temo mucho a quedar imposibilitada, ¡no Dios mío! el infarto sería lo más maravilloso para mí.

Usted es viuda.
Sí, mi marido murió hace casi diez años. Tenía 65. Él también tenía presión alta y el corazón no respondió.

Una muerte rápida.
Muy rápida y violenta. Pero me consuela el haber sido muy feliz a su lado y que me haya dejado dos hijos maravillosos en los 41 años que estuvimos juntos.

¿Cómo era su marido?
Era regio, buenmozo, encachado.

Debe haber sido paciente para entender su carácter tan fuerte.
Él me conoció así. Mira, yo he sido pelusona toda la vida. Cuando estaba en sexto de preparatoria el director de la Scuola Italiana llamó a mi papá para decirle: “Mira, ¿sabes?, yo te aconsejo que la cambies de colegio, llévala a un colegio de monjas porque ella juega fútbol, se sube a los árboles, salta el muro”.

¿Cómo era su vestido de matrimonio?
Era blanco, de encaje muy bonito, con tul, con una cola muy larga, y te voy a decir que todo eso me lo trajo de regalo una tía de Italia, incluso el encaje y la toca. La modista, que era una amiga de mi mamá y que nos cosía a nosotros, se fue a mi casa a hacer el vestido. Tenía un escote cuadrado, con manga larga, era bien ajustado, bien a la cintura, porque a los 23 años tenía cintura para ajustarme. Bailé tanto que quedó todo desguañangado.

Veo que le gustan las joyas. ¿Son heredadas o se las compra?
También me las regalan. Después que enviudé tuve una pareja por seis años. Él me regalaba anillos casi todas las semanas. Era un hombre muy cariñoso, siempre me hacía regalos muy bonitos. A veces, cuando yo sacaba los cojines para abrir el cubrecamas, me encontraba con un paquete de regalo. Podía ser un anillo o un chocolate. Era bonito, en eso era increíble.

¿Y dónde encontró a ese hombre?
Fue un pololo que tuve antes de casarme, como a los catorce años. Y nos reencontramos cuando enviudé.

¿Y ahora está soltera?
Soltera y no pienso en nada.

¿Se aburrió?
No, no me aburrí, la verdad es que estoy súper bien. Mi trabajo es todo para mí, estoy muy tranquila en mi casa, hago lo que quiero y a la hora que quiero. No puedo decir que nadie me manda, porque aquí me mandan harto y me dicen adónde tengo que ir, a qué hora tengo que estar, qué tengo que hacer, lo que tengo que decir, lo que tengo que preguntar.

¿Hace cuánto ya que está soltera?
Desde que murió mi pareja, hace un año, en agosto de 2012.

¿O sea murieron sus dos últimas parejas?
No lo había pensado de esa forma.

Perdone.
No, está bien. El punto es que estoy bien. Feliz.


“La gente me dice cosas que ni te imaginas. Es tan cariñosa; ‘Qué gusto conocerla’; ‘Qué bien que está’; ‘No se vaya nunca’; ‘No queremos que usted se muera’. Hay gente que me pregunta si me puede tocar, te lo juro”.

LA TONTA DE LA LACA

¿Cómo partió en política?
Partí comprometiéndome con la gente desde que trabajé como voluntaria en la Secretaría de la Mujer, te estoy hablando de la recachá de años.

En 1975.
Sí, éramos un grupo de señoras que trabajábamos en ocho comedores abiertos en Viña, que íbamos a la feria y comprábamos las cosas que comían los niños todos los días, les hacíamos fiesta de pascua. Fue una etapa muy linda.

Era como Cema Chile.
Claro, parecido, pero se llamaba la Secretaría de la Mujer.

¿Qué pasaba en esos años en Viña?
Yo tenía una vida feliz, tranquila con mi familia y mis amigos. Criaba a mis hijos y me dedicaba a ellos. A mí ninguna nana me bañó a mis hijos, esa era mi responsabilidad. Tuve la suerte de poder quedarme en mi casa y no tener que trabajar.

¿No le daban ganas de trabajar?
No, porque no hay nada mejor, encuentro yo, que estar con los hijos. Ayudarlos con las tareas, ir a buscarlos al colegio.

¿Y era muy fregada como mamá?
Era paca, en mi casa había disciplina.

¿Y sigue siendo paca?
No. Mis hijos ya están grandes y acá en el municipio somos un equipo y, cuando las cosas se hacen juntos, resultan mejor.

En 1975, cuando empezó su vida política, fueron tiempos convulsionados en Chile, plena dictadura. ¿Cómo la vivió?
Mira, yo sabía lo que en realidad me interesaba. En esos tiempos yo era una dueña de casa preocupada de mis hijos y de mi casa.

¿En qué parte de la derecha se ubica usted?
Aunque pertenezco a un partido (UDI) soy una persona que no discrimino, para mí todos valen igual, y por mi cargo trabajo para todos, no solo para algunos. Estoy para hacer las cosas bien, para trabajar por Viña y por los viñamarinos.

¿Cuál es la gracia de ser alcaldesa?
Estar cerca de la gente, eso es lo mejor, y te voy a decir que recibo un cariño enorme. Eso me da la fuerza y la fortaleza para seguir adelante. Es maravilloso, la gente me dice cosas que ni te imaginas. Es tan cariñosa: “Qué gusto conocerla”; “Qué bien que está”; “No se vaya nunca”; “No queremos que usted se muera”. Hay gente que me pregunta si me puede tocar, te lo juro.

¿Cómo cuál ciudad le gustaría que fuera Viña?
A mí me gusta como es, una ciudad muy bonita, reconocida en todas partes. Este es el tercer año consecutivo que nos distinguen como la mejor ciudad de Chile para vivir, para estudiar, para trabajar, para visitar. El otro día leí en el diario un estudio y Viña aparecía como la ciudad donde hay más gente amable.

¿Fue idea suya poner palmeras en la costanera?
La verdad es que yo heredé una ciudad con palmeras, para qué me voy a adjudicar todas las cosas que tiene Viña, eso sería muy vanidoso. Lo que sí hice yo fueron las macetas colgantes. Las plantas son tan lindas, me encantan las flores. El borde costero también es iniciativa mía y ¿te has fijado cómo está? ¡Espectacular! Te podría hablar de lo maravillosos que son los complejos deportivos que hemos construido en las partes altas de la ciudad, de las piscinas donde a los niños les enseñan a nadar y los cuidan. Eso es impagable para mí.

¿Qué países conoce?
Pese a que no me gusta viajar porque me carga hacer maletas y no soporto los aeropuertos, he estado en Estados Unidos, el año pasado me fui de vacaciones con mis dos hijos a Italia, también estuve en China.

Cuénteme cómo es China.
Con hartos chinos (ríe de buena gana).

Ya pues, alcaldesa.
Ya, ¿sabes qué? El viaje es terrible, son 24 horas de vuelo. Además, ese viaje fue de trabajo. Cuando estoy de vacaciones es distinto, a mí me gusta ir a Punta Cana, allá sí que me da lo mismo sonar como cascabel en los detectores de metales y el aeropuerto. No me importa nada porque me gusta ese mar. República Dominicana es otra cosa, es mi destino ideal para vacaciones. Te levantas con traje de baño, con pareo, sin pintura, con el moño agarrado, y vamos saliendo.

¿Pero con pulserita estilo all inclusive?
Sí, es maravilloso. Yo soy de levantarme temprano, mi despertador suena a las 7:15 pero yo ya estoy despierta. A las 8:00 desayuno, y de ahí a la playa. Es increíble lo corto que se hacen los días caminando por la playa y tomando piña colada. Eso es exquisito.

Y aquí en Viña, ¿cómo son sus días?
Aquí en Viña mis días son muy parecidos. Como te digo, me levanto temprano.

¿A qué hora va a la peluquería?
A las 08:30, antes de venir a trabajar. En general voy una vez a la semana porque el resto de los días me peino yo. Me sé peinar bien pese a que tengo poco pelo.

¿Escarmenado con laca?
Sí, soy la tonta de la laca. Nunca me he peinado sin ella.

Le gusta producirse.
A mí siempre me ha gustado estar bien para mí, porque si me miro al espejo y estoy desteñida, chascona o tengo el pelo feo me bajoneo. Además, imagínate anduviera toda despreocupada. No.

Si fuera una princesa, ¿cuál sería usted? ¿Grace Kelly?
No, demasiado fina. La verdad es que no me hubiera gustado ser princesa, aunque depende del príncipe también. Soy mejor así, plebeya.

¿Qué me dice de Diana?
Yo seguí su matrimonio por la tele. Fue mi mamá a la casa y con mi hija nos levantamos a las seis de la mañana para verlo. Fue un matrimonio tan lindo, todas las señoras llegaban tan encopetadas.

Pero no valió de nada, Carlos siempre estuvo con Camila.
Que desgraciado más grande. Pero yo me pregunto, ¿cómo Diana no se dio cuenta de que la engañaba? La otra que tuvo mala suerte fue la Carolina de Mónaco: con ese medio mino que tenía, el Casiraghi, y que se haya muerto.

CUARTO MEDIO

¿Fue muy duro que le enrostraran que no había terminado la enseñanza media?
Ah, eso fue súper complicado, malintencionado. Yo estaba dando el 2° año de humanidades en el Instituto Comercial de Valparaíso cuando murió mi papá y con mi hermano nos fuimos a trabajar al negocio que tenía en Valparaíso. Pero con el tiempo terminé el 4° medio.

Terminó sus estudios, ¿Cuándo?
Por supuesto que los hice, como en 1985. Pero lo más terrible de todo esto, aparte de la mala intención de algunos, fue lo que originó todo, que fue la muerte de mi papá. Yo tenía 17 años y tuve que apechugar.

¿De qué negocio se hicieron cargo?
Era Mademsa y Madeco, artículos de línea blanca, pero de todo con regalos, cuchillería, loza. Era una casa comercial.

¿Le pesó alguna vez el no haber ido a la universidad? Le han tirado en la cara el hecho de no tener un título?
No, qué me importa. Vivo la vida y soy feliz como soy.

¿Qué le hubiera gustado estudiar?
Me hubiera gustado ser cantante. Una vez se lo dije a mi papá y casi me mató, en ese tiempo eso no era bien visto.

¿Como qué cantante le hubiese gustado ser?
Como la cantante italiana Iva Zanicchi o como la Gloria Simonetti, a quien envidio y admiro porque se atrevió como cantante en esos años y le resultó.


“La verdad es que yo heredé una ciudad con palmeras, para qué me voy a adjudicar todas las cosas que tiene la ciudad, eso sería muy vanidoso. Lo que sí hice fueron las macetas colgantes. Las plantas son tan lindas, me encantan las flores”.

¿Cómo fue ser modelo y reina de Viña?
Como yo era más o menos bien hechita, unas amigas de mi mamá que tenían una tienda me pidieron que modelara la ropa que vendían: sombreros, abrigos, trajes. Fue una etapa bonita de mi vida, lo pasé muy bien.

Una cosa es pasarlo bien y otra cosa es ser reina de belleza.
En ese tiempo también salí reina de la Feria de la Asiva, una feria industrial muy importante de la región. La reina era casi como la Miss Chile. Tuve premios que para esa época, te estoy hablando de 1957, eran bien buenos, como un refrigerador. Me regalaron anillos, relojes, joyas, pieles, me acuerdo que me regalaban medias pa’l mundo. Fui reina varias veces cuando joven.

¿Se creía la muerte?
No, yo no andaba saludando así como las reinas; estás loca, eso jamás.

Pero en los bailes siempre la sacaban a bailar.
Uf, bailaba muchísimo, me encantaba bailar.

Nunca se quedó sentada en la silla de las feas.
Nunca, la verdad.

¿Cuándo fue la primera vez que fue al festival?
Desde chica fui, cuando era con esas sillas plegables de palo como en los circos, que tú la ponías para allá o para acá y te acomodabas como querías, pero estuve mucho en los árboles también. Era la choreza ir al cerro. Ahora de alcaldesa recuerdo con mucha nostalgia esos tiempos en los que nunca imaginé que iba a estar tan bien ubicada, en primera fila con todos los artistas. Además, una vez yo también actué en el festival.

¿Cuándo?
Hace muchos años, como en 1960, el segundo o tercer festival. Yo tocaba la guitarra en un grupo de música y baile que teníamos con unas amigas, y nos invitaron al festival y bailamos pascuense y cueca. Fue muy simpático.

Y ahora de alcaldesa se codea con artistas importantes.
No, ¡si yo no conozco a nadie! Muchos que me dicen, “Oye la suerte tuya, te tomaste fotos con los cantantes”, y yo les digo que no ando corriendo detrás de los artistas, si a mí a los cantantes me gusta escucharlos en un CD y verlos en la Quinta. Algunos llegan, ensayan, cantan y se van.

¿No se ha sentado a tomar un café con ningún famoso del Festival?
No, nunca. Hay algunos artistas a los que voy a saludar al camarín, porque los sellos lo piden, por ejemplo a Sting, al que le entregué un galvano, pero fueron 5 minutos, nada más.

¿Cuáles son sus artistas soñados para el festival?
Son tres. El primero era Roberto Carlos y ya lo cumplí. El segundo es Ricky Martin, que viene ahora y la tercera es la Shakira. Me encantaría que ella viniera.

¿Cuál es el artista que más le gusta de este año?
La Sonora Palacios.

Pero me dijo que era Ricky Martin.
Ah, sí, Ricky Martín, por supuesto.

Oiga y hablando de Ricky Martín, hace poco se separó de su pareja…
Mira yo respeto mucho que la gente decida si quiere enamorarse un hombre de otro hombre, una mujer de otra mujer.

¿Está a favor del matromonio igualitario?
No sé si me gusta que se casen, no sé.

¿Por qué no?
Encuentro que se presta para mucha confusión. Para mí el matrimonio es entre un hombre y una mujer, eso es la base, lo que no quita que esté a favor de regular las convivencias. Me parece lógico y justo que si están toda la vida juntos, han logrado un bienestar, hagan lo que quieran; si en esta vida uno tiene que hacer lo que le gusta.

¿Y qué me dice de Ricky Martin y sus mellizos preciosos?
Fíjate que yo lo quiero igual, lo encuentro simpático.

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