Yerko Puchento soy yo

Reportajes y Entrevistas

Yerko Puchento soy yo

Por Rita Cox / Fotografía: Alejandro Araya / Producción: Paulina Wiegand / Maquillaje: Rosario Valenzuela / Agradecimientos: Banana Republic

Detrás del personaje más divertido, comentado y controversial de la televisión chilena está su creador y libretista, Jorge López, quien asegura que Yerko Puchento es un resumidero de su propio carácter chistoso, sarcástico, crítico y opinante. En esta entrevista, López habla sobre la libertad que tiene para apuntar, incluso, a los más poderosos, revisa los conflictos que ha tenido que enfrentar por los dichos de Yerko y revela, muy en serio, lo que le preocupa del Chile de hoy.

Paula 1172. Sábado 25 de abril de 2015.

No hay personaje televisivo que se le compare y su éxito este año se debe en gran medida a la jugosa pauta noticiosa que ha regalado la actualidad política. Los casos Penta, SQM y Caval han sido, hasta la fecha, el principal sustento de las rutinas de Yerko Puchento, el personaje de Vértigo (Canal 13) que encarna el actor Daniel Alcaíno, con libretos y dirección de Jorge López.

Su propia trattoria, Mercatelli, es el cuartel general de López y del actor Daniel Alcaíno; donde revisan los diarios y elaboran las rutinas de Yerko Puchento.

El personaje nació de la imaginación de López en 1998, como una parodia a un par de opinólogos de farándula de la época, y que en lo que va de 2015 casi no ha tenido que echar mano a las gracias y desgracias de rostros y rostrillos, pues en las páginas de actualidad, política y tribunales de los diarios hay suficiente material como para marcar 23 puntos de rating (peaks de todas las ediciones del programa) y derrotar a la teleserie turca de la competencia.

Desde el inicio de la nueva temporada del estelar de los jueves, el 5 de marzo, López ha escrito sobre Sebastián Dávalos Bachelet, los empresarios detenidos en Capitán Yáber, los UDI Iván Moreira y Ena von Baer, y el PPD Sergio Bitar, entre otros. A este último, a través de Yerko Puchento, lo enfrentó luego de que el ex ministro y ex senador declarara a algunos medios que el humor político centrado en Penta y Caval podía “socavar las instituciones”.

“Aquí debiese estar sentado Sergio Bitar, que ha tenido todos los cargos existentes en La Moneda. Le falta ser portero en La Moneda nomás a este gallo. Y este guéón cree que nosotros los humoristas desestabilizamos la política. Que desestabilizamos la democracia. Los que desestabilizan la democracia son los frescos de raja. Que te quede claro, no aguanto presiones”. (Yerko Puchento, 12 de marzo 2015).

¿Cuál es el rol del humor en un país?
Liberar, descomprimir y revelar. El humor político, de contingencia, saca los trapos sucios al sol: los políticos chilenos saben que todos los jueves Yerko Puchento puede hablar de la irregularidad en que están envueltos, las inconsistencias que declararon, las contradicciones en que cayeron. Y, lo más importante, a la gente le encanta, se ríe, se siente parte de la catarsis. Al contrario de lo que dice Bitar, un país con humor es un país sano, con capacidad de reflexión. Un país sin humor no avanza.

Jorge López (47), casado hace 17 años con Claudia Cornejo y padre de cuatro hijos de entre 6 y 16 años, es actor de profesión, libretista y director creativo de Canal 13. Además, es coleccionista de la revista de humor político Topaze y admirador del actor y humorista Manolo González (1918-1981). Fuera de la televisión, casi todo su tiempo se lo dedica al restorán de pastas italianas artesanales Mercatelli –que abrió hace casi tres años con su mujer en Chicureo, a unos minutos de su casa–, en el que ha invertido, cuenta, “toda la plata que he ganado con Yerko Puchento”. Un lugar en el que destacan las flores siempre frescas, ilustraciones vintage del mejor cine italiano y tesoros decorativos que él mismo busca en ferias de antigüedades. Este es también el cuartel general de López y Alcaíno, donde varias veces a la semana se juntan a desmenuzar la actualidad para elaborar las rutinas de Yerko.

“Tengo libertad para referirme a todos los temas justificadamente y con humor, para eso uso la información conocida por todos y de la cual existe una opinión. Yo no doy a conocer hechos, no soy Tomás Mosciatti denunciando algo”.

De Alcaíno se sabe harto; de López poco. Cuenta que es hijo único de una familia “como de Los 80” y que creció en el sector de Tomás Moro, en Las Condes, a cuadras de la casa de Salvador Allende. Tenía 5 años cuando el 11 de septiembre de 1973 escuchó el ruido de los helicópteros que sobrevolaban la zona y su papá, hombre de izquierda que se desempeñaba hacía dos décadas como gerente de la entonces estatal Chilectra, fue exonerado y detenido. Ese día comenzó a vivir una nueva etapa, marcada por las dificultades de su padre para conseguir trabajo y la polarización familiar: en la otra vereda quedaron el abuelo general y los tíos generales y coroneles. En 1988 se integró a las filas del PPD solo para ser apoderado de mesa en el histórico plebiscito. Cumplida su meta, se desafilió.

Después de egresar del Liceo Manuel de Salas, y de un breve paso por la Escuelade Comunicaciones del Arcis, partió a Buenos Aires. “Necesitaba dejar de ser el hijo mamón y alejarme de la represión que se vivía en Chile, donde todos éramos sospechosos de algo 24 horas al día”, explica. Era 1985, Raúl Alfonsín llevaba dos años al mando del primer gobierno democrático argentino tras una larga dictadura y Soda Stereo lanzaba su segundo disco. En medio de esa efervescencia, López se sentaba durante horas en una cuneta a mirar a la gente disfrutar de la calle. Para ganarse la vida trabajó de pintor, destapando alcantarillas, como redactor de la sección de panoramas de la versión trasandina de revista Playboy y de cocinero en el Café de las Letras, un local chico frecuentado por estudiantes que recuerda con especial cariño, ya que fue allí donde escribió e interpretó su primera rutina de humor: un café concert titulado Chepo (por el “ché” argentino y el “po” chileno). Un fracaso absoluto.


La dinámica típica de Jorge López y Daniel Alcaíno fuera de la TV consiste en un bombardeo de bromas que van y vienen.

De regreso, ocho meses después, entró a la Escuelade Teatro de la Universidadde Chile, donde, junto a los actores Felipe Izquierdo, Francisco Melo y Luis Ureta (hoy prolífero director), fundó el grupo El Elenco, con el que tuvo su primer acercamiento a la televisión:  un segmento en Extra Jóvenes, el programa juvenil de Katherine Salosny en CHV. Pero nunca se sintió realmente pleno en la piel de un actor. Le incomodaba la ortodoxia de los profesores y buena parte de los alumnos que veían al teatro como un espacio sagrado y serio, y a la televisión como lo peor de lo peor. El dilema era que sobre las tablas le iba bien. Su obra de egreso, que protagonizó interpretando al Marqués de Sade, dirigida por Fernando González, fue nominada en varias categorías de los premios Apes. Luego vino La golondrina, bajo las órdenes de Alejandro Sieveking, en la que actuó junto a Bélgica Castro. “Pero era una tortura dejar el asado dominguero para partir al Teatro Nacional, encontrarme con los actores con un lápiz en la boca haciendo los ejercicios de modulación y luego pararme en el escenario de una sala helada a actuar frente a seis personas”, recuerda. La vía de escape se produjo en 1991, cuando después de haber hecho un curso de Guión, lo llamaron de Chilefilms para escribir los libretos de Posta Lo Matta (La Red), sitcom estilo Los Venegas protagonizada por Fernando Farías, Claudio Reyes y Rolando Valenzuela, en la que, además, tuvo unos cuantos roles menores con los que conseguía una entrada extra. Era el más joven del grupo de libretistas amateurs, entre ellos un taxista, quienes a mano, elaboraban la ficción televisiva de la época.

“Yerko Puchento es un espejo de Chile y lo menos relevante de él, antes y hoy, es su supuesta sexualidad o si es o no amanerado. Lo relevante es lo que dice”.

Desde entonces no se ha movido de la televisión. Fue jefe de libreto del recordado programa humorístico de actualidad El desjueves, con Cristián García-Huidobro, Luis Gnecco y Roberto Poblete (La Red); escribió los textos de las entrañables La Vicky y la Gaby, que interpretaban Rebeca Ghigliotto y Gloria Münchmeyer en Venga conmigo (Canal 13), mismo espacio donde en plena fiebre Iván Zamorano le dio vida a Peter Veneno, encarnado por Daniel Alcaíno. Dos años después, en Viva el lunes (Canal 13), nació Yerko Puchento.

METERSE CON LOS PODEROSOS

¿Qué hay de ti en Yerko Puchento?
Todo. Como él, yo soy desatinado, bueno para la talla, sarcástico y a veces cruel, al punto de que ya estoy acostumbrado a andar pidiendo perdón porque se me pasa la mano con mi mujer, con mis niños, con mis amigos. Como Yerko, soy crítico y tengo opinión de todo, probablemente porque fui criado como hijo único al que se le aplauden las gracias. Como a Yerko, me importa lo que pasa en Chile, vengo de una familia donde siempre se habló de política y el humor político me gusta, por eso en los 90 hice El desjueves. Y, como Yerko, no pertenezco a ningún grupo o sector. Tengo amigos de izquierda y de derecha, con plata y sin un peso. Soy absolutamente independiente y esa independencia la uso en el humor que escribo.

“Pese a todo esto, lo recibió el dueño del banco (a Dávalos). ¿Quién se junta con el dueño del banco…? es como si yo me juntara con el dueño del canal… chucha, mal ejemplo, mal ejemplo…”. (Yerko Puchento, 5 de marzo de 2015).

El primer capítulo de la nueva temporada de Vértigo coincidió con el destape del caso Caval y el rol que cumplió Andrónico Luksic, dueño de Canal 13, en la operación. Yerko se refirió a él y es difícil de creer que no hayas sufrido ninguna consecuencia al respecto: ningún llamado, ninguna citación a la oficina de un gerente o una revisión de libreto previa.

Nadie me llamó, como nunca nadie me ha llamado en todos estos años. En realidad el único llamado que he recibido desde que nació Yerko, hace 17 años, fue uno del Negro Piñera pidiéndome que no le diera tan duro como invitado en el programa. Finalmente presentó un certificado médico para excusarse, porque parece que le dio miedo. Pero no me cabe duda de que otras instancias del canal reciben llamados de los poderosos o de rostros enojados. Chile es una oficina de reclamos. Dices algo de los bomberos y se quejan; de los paracaidistas y alegan; de los poleros y reclaman.

“Epidemia con aros (refiriéndose a Sebastián Dávalos), conocido como ‘el betún Virginia’ de los Bachelet, ‘una pasadita y basta’. De una pasada te metiste al bolsillo 2.500 millones, lo mismo que gana un obrero en 9.999 años y pelando el ajo”. (Yerko Puchento, 5 de marzo de 2015).

¿Nadie te ha pedido sacar al hijo de la Presidenta de tus rutinas?
No.

Es decir, ¿tienes plena libertad?
Tengo libertad para referirme a todos los temas justificadamente y con humor, para eso uso la información conocida por todos y de la cual existe una opinión. Yo no doy a conocer hechos, no soy Tomás Mosciatti denunciando algo. Yerko puede hablar de Karadima y de Barros, porque son casos de conocimiento público, pero no se mete con el 33%  de propiedad del canal que tienela Iglesia, porque simplemente no es divertido. Tampoco voy a hacer un chiste diciendo “Bachelet es corrupta”, como muchos me han pedido que haga, porque eso sería inventar. No es un hecho. Pero sí puedo decir que Sebastián Piñera, con todas las salidas y anécdotas de su gobierno, es lejos el mejor humorista que tiene este país. Hacer humor de actualidad y político se trata de administrar la libertad para que ese espacio siga y no se termine.

A pesar de esa declaración de principios, Yerko Puchento estuvo durante cuatro años en el congelador. Un día cualquiera, antes de que el Grupo Luksic adquiriera el 67% del canal en 2010, Jorge López fue citado a una oficina de gerencia donde se le comunicó que el personaje debía salir de pantalla porque, según recuerda, “hacía ver el doble estándar del canal y de la Iglesia”.

¿Esa fue la explicación?
Textual. Y Yerko salió de pantalla durante uno, dos, tres y cuatro años, aunque siempre tuve la esperanza de que regresaría. Con Daniel (Alcaíno) teníamos contrato vigente, él como actor y yo como director creativo, y por eso nos quedamos en el canal. Fue muy difícil.

¿Por qué no te llevaste a Yerko a otro canal?
Yerko nació en Canal 13 y con éxito sale en las pantallas de Canal 13, y eso me parece de un tremendo valor, porque ha sido al aire que se ha ido ganando sus espacios y se ha legitimado. Es un mérito que sea un personaje oficial, de un estelar, de un canal grande y no de uno chico o alternativo.

Antes de crear a Yerko Puchento, López ya arrastraba una contundente carrera en el humor televisivo: fue jefe de libretos de El Desjueves y estuvo a cargo de los entrañables diálogos de la Vicky y la Gaby. También es el creador de Peter Veneno, el inicio de su dupla creativa con Alcaíno.

El personaje ha mutado. Hoy le es menos relevante la farándula y son más importantes los políticos y los empresarios. El poder. También es menos “amanerado”.
Yerko Puchento es un espejo de Chile y lo menos relevante de él, antes y hoy, es su supuesta sexualidad o si es o no amanerado. Lo relevante es lo que dice. Cuando nació, la farándula estaba de moda y partía la opinología. Apareció el llamado “paparazzi chileno”, Ángel Mora, que le había sacado unas fotos a Michael Jackson y después a Cecilia Bolocco, pero en las que nunca se veía nada. Por eso Yerko partió mostrando imágenes trucadas de situaciones. También estaban Carlos Tejo e Ítalo Passalacqua como referencia. Era la época en que los chilenos quedaban impactados si al país llegaban Xuxa y Sophia Loren, y la gente que trabajaba en televisión era admirada, cuestión que ya no sucede. El segundo hito del personaje se produjo cuando en un concierto de La Ley comenzamos a usar la muela, a través de la cual le voy soplando textos e ideas a Daniel (Alcaíno). Recuerdo que en ese recital estaba la Estela Moray comenzamos a halagarla, pero una vez que se dio vuelta la hicimos bolsa con comentarios sobre su ropa, sus zapatos, su maquillaje.

El chaqueteo del chileno.
Exacto, un rasgo muy chileno que luego comenzamos a desarrollar con los invitados en el estudio, diciéndoles lo que entonces nadie se atrevía a comentarles, porque eran intocables por el solo hecho de trabajar en televisión. Ahí los famosos comienzan a tener miedo de ir al programa y se producen momentos como cuando el Pollo Valdivia fue eliminado por el público a las 22:10 hrs. Solo alcanzó a saludar y tuvo que irse.


En 1996 Jorge López creó el personaje de Peter Veneno, inspirado en Iván Zamorano. Dos años después la dupla da vida a Yerko Puchento.

El poder de la calle.
Así es. El telespectador chileno, hasta entonces más bien pasivo, comienza a tener un rol activo. Lo mismo que ocurre en la calle y se acentúa con el uso de las redes sociales. Eso coincide con que la televisión se transforma en un espacio apetecible para los políticos. Sergio Bitar participa en un sketch de Morandé con Compañía y Nelson Ávila se transforma en un personaje habitual de estelares. Ahí comienza otra etapa de Yerko Puchento, que pone al mismo nivel a la gente de la farándula y a la de la política. Además, en Chile deja de existir ese extremo cuidado a la democracia que se dio durante el gobierno de Aylwin. El ambiente se relaja y ocurren hechos inolvidables que sirven como material para el humor, como cuando la ministra de Planificación, Clarisa Hardy, apareció con los zapatos cambiados o la ministra de Educación, Mónica Jiménez, es atacada con un jarro de agua por una estudiante. Después viene el episodio del diputado Alinco y la camioneta del amor. Puro material para el humor.

“Nadie cumple en este país. Todos se coluden. Todos legislan para su bolsillo. Tombolini está libre. Carlos Cruz está libre. Juan Pablo Dávila está libre. Los ‘Pinocheques’, están libres. El tráfico de armas de Famae, están libres. El caso Riggs, están libres. El caso Chispas, están libres. Inverlink. El caso Mop-Gate, están libres. Las facturas de Publicam, están libres”. (Yerko Puchento, 25 de julio de 2013).

En 2013, Patricio Tombolini, ex ministro del gobierno de Ricardo Lagos, interpuso una acción judicial por injurias y calumnias contra ti y Daniel Alcaíno por una rutina de Yerko que lo vinculaba al caso Coimas. ¿Qué te pasó con eso?
Tombolini exigió tres años de cárcel para nosotros y luego una indemnización millonaria y que pidiéramos disculpas públicas, cosa que no aceptamos. Ha sido una de las experiencias más extrañas que he tenido en mi vida. Primero me sentí un delincuente sentado en la misma silla que el Tila y, después, fue hilarante escuchar al abogado acusador leer, textual y en tono serio, como prueba, una rutina de Yerko Puchento con “lo digo o no lo digo”, “calla Yerko, calla”. Todos en el tribunal intentábamos contener la risa. Finalmente, cuando se iba a dictar sentencia, la parte acusadora no se presentó y tuvo que pagar todos las costas del juicio.

Como libretista, ¿son comparables los casos Coimas y MOP-Gate, con Penta, SQM y Caval?
Yo creo que Penta, SQM y Caval dan mucho más material, por su gravedad, por el poder de los personajes involucrados y porque hasta Yerko, nunca nadie había expresado con humor el sentir popular de estos casos escandalosos.

¿Te preocupa lo que está pasando en  Chile?
Hablando muy en serio, lo que más me preocupa, a propósito de Penta, SQM y Caval, son los discursos de los Sergio Bitar y los Jovino Novoa que nos quieren hacer creer que si no hacemos la vista gorda, que si pedimos transparencia total de lo que está sucediendo, Chile se va a transformar en Venezuela, vamos a caer en el caos y la ingobernabilidad. Ese discurso intimidante es muy peligroso. Al contrario de lo que plantean estos señores, por lamentables que sean los hechos conocidos por todos, hoy Chile se está dando cuenta de la mafia en que se ha transformado el poder político y empresarial. Concuerdo con Jorge Tarud cuando dice que es inmoral que la gente de la Nueva Mayoría  haya sido financiada por el yerno de Pinochet. Es completamente inmoral. El único miedo que tengo es el del borrón y cuenta nueva.

“Soy de la generación que peleó por el regreso de la democracia y no entiendo en qué momento el poder se convirtió en un valor superior en el que todo vale. El día en que digan que una figura como Aylwin estuvo metido en algo raro, agarro mis cosas y me voy a vivir a Pichilemu”.

¿Qué opinas del desprestigio de la clase política?
Es terrible. Soy de la generación que peleó por el regreso de la democracia y no entiendo en qué momento el poder se convirtió en un valor superior en el que todo vale. Pienso en figuras emblemáticas y de la vieja guardia de la política, como Sergio Onofre Jarpa, Gabriel Valdés y Patricio Aylwin. Políticos con vocación a los que se les respetaba más allá de sus ideas. El día en que digan que Aylwin estuvo metido en algo raro, agarro mis cosas y me voy a vivir a Pichilemu. Nos vamos todos y formamos un nuevo país con su propia bandera.

¿Cómo ves el momento que atraviesa la Presidenta Bachelet?
Tiene que cambiar el cuadro. Tiene que dejar de ir a la escuelita a repartir leche como si no hubiese ninguna crisis política, mandar a otro a la escuelita y ella tomar el mando. Tiene que dejar de jugar el rol de la mujer maltratada y volver al rol de la madre, la que lidera, la que toma decisiones, la que dice “hoy se come arroz con papas, aunque no les guste”.

Finalmente, es muy raro ver al creador de Yerko Puchento metido en la cocina de esta trattoria, probando recetas, y no en un estudio de televisión.
Yerko Puchento y este restorán son mis hijos. En esta trattoria está la otra parte de mí, mi amor por la buena mesa, la cosa social, mi gusto por la decoración, mi lado obsesivo por los detalles. Mi mujer cocina con las recetas de su abuela, probamos otras nuevas, tenemos un equipo de 37 personas y recibimos a nuestro público. Es como un estudio de televisión, pero sin cámaras. ·

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