Zalo Reyes: una lágrima y un recuerdo

Reportajes y Entrevistas

Zalo Reyes: una lágrima y un recuerdo

Por Hernán Larraín Matte / Producción periodística: María José Salas / Fotografía: Rodrigo Chodil / Producción: Álvaro Renner

Siente que le queda poco, le da rabia que todo se pasara tan rápido y vive el presente con los fantasmas de una época de gloria que dice no añorar, pero que recuerda y,en el fondo, llora. El cientista político Hernán Larraín, líder de la banda musical El Crucero del Sabor y fan de Zalo Reyes, lo entrevistó para hablar de las penas, de las alegrías y de las ganas de morir cantando.

Paula 1218. Sábado 28 de enero de 2017.

Su casa en Conchalí es la más grande de la cuadra. No es difícil identificarla: una Z y una R dorada sobre el portón de madera son la antesala de un jardín abundante lleno de filodendros, chifleras y hasta una palmera.

Sentado sobre un piso de madera espera puntual. El ídolo de generaciones está vestido con unos jeans color azul y una impecable camisa de seda negra. Problemas de salud lo han tenido en las cuerdas y dos bastones lo acompañan desde 2008, cuando le amputaron parte de su pie izquierdo por culpa de una diabetes. Cuenta que, además, superó una parálisis facial y dejó atrás sus adicciones.

Zalo Reyes habla con mucha nostalgia sobre su histórico paso por Viña del Mar. “Dejé la cagada, nadie la ha dejado, no he visto a nadie que lo logre, ni Américo”, dice sin titubeos. Su testimonio provoca una mezcla de sentimientos, particularmente para un fan como yo, que lo admira desde niño y que homenajea su música. Sus canciones eternas y la popularidad arrolladora de una época contrastan hoy con un hombre que ya empieza a sacar cuentas de una vida llena de sinsabores. “Me da rabia, pasó muy rápido el tiempo”, se queja. Sabe que le queda poco. Con humor empieza a despedirse, vive el presente con los fantasmas de una época llena de gloria… que ya no están… mira la vida como el título de su canción favorita, con una lágrima y un recuerdo.

¿Esta es tu casa de cuando eras chico?
No, yo nací una cuadra más abajo.

Hijo de taxista y menor de cuatro hermanos, Zalo Reyes debutó a los 14 años cuando ganó el festival del centro de madres de Conchalí. Desde ese día su carrera no paró y comenzó a acumular hits como Prisionera, Una lágrima en la garganta, Motivo y razón; desde Mi caminar hasta Ramito de violetas, canciones que están en el subconsciente de todo chileno que nació y creció en la década de los 80.

Habla en primera persona: “Zalo Reyes ya pasó el millón de copias, pero ¿qué saco con eso yo? Uno cree que con eso va a festejar… nunca más me llevaron a Viña. Yo dejé la cagada, ustedes estaban chicos…”.

¿Y te gustaría volver a Viña?
No, para nada. Plata quiero, pero ir a Viña así, no.

Ya, pero si te invitaran a Viña y estuvieran las lucas, ¿te gustaría volver?
Me gustaría ser como Los Vásquez, los han invitado dos veces. “No”, dicen. ¿Para qué? Si ellos van y llenan la Quinta Vergara solos.

Chico Trujillo también ha dicho que no…
No quieren nada, no pescan… Cuando voy yo se llenan todos los casinos, show que he hecho se llena, cabros chicos cantan mis canciones. Estoy feliz con lo mío, si lo único que me caga es la prensa, la televisión, que hablan peste de mí.

Pero muchos te recuerdan como un grande de la música chilena. Incluso te han transformado en un idolo kitsch.
Sí, me gusta todo lo que pasa conmigo y lo que pasó… Si andan todos detrás de mí, me llaman de todos los canales, y les digo “no”, porque para qué, si empieza la entrevista y parte con la droga al tiro. Ya pasaron 7, 8 años que yo dejé esa huevada, tenía otros temas, murieron mis hermanos, no saben…

“Yo escucho a Zalo Reyes, puro Zalo Reyes… Escucho a Chris Cutler, Frank Sinatra, Luis Miguel, otros tres mas chao”.

Oye, ¿y qué te pasó con Mi caminar? Cuando hiciste esa canción y ese video, ¿igual volviste?
Si yo nunca me he ido, siempre he estado grabando. Grabé Mi Prisionera con los Shamanes, grabé Mi caminar, y grabé otras cuestiones. No he parado nunca.

¿Y qué música estás escuchando tú hoy día?
Yo escucho a Zalo Reyes, puro Zalo Reyes…(risas). Escucho a Chris Cutler, Frank Sinatra, Luis Miguel, otros tres más y chao.

¿Y a algún chileno?
A mi ídolo, Germaín… Mi sueño era cantar con Lucho Gatica, mi mamá, que dijo “¿cuándo vas a cantar con él…?”, y canté dos veces con Lucho Gatica, en la Teletón.

¿Y cantaste con Germaín de la Fuente?
Claro, claro.

ZALO INÉDITO
¿Te gustan los homenajes?
No, no me gusta nada que sea lastimero.

Pero cuando Cristóbal Briceño dice “Don Zalo, usted va a ser inmortal con esta canción”.
¿Quién es Briceño?

El vocalista de Ases Falsos. Tengo el video acá y te lo voy a mostrar…
Sí, si dicen eso y otras cosas. Creen que me creo como Sandro, que no quiero salir… “no, no, si es peor que argentino”, dicen. Claro, ya se fue Fabio, se fue Sandro, ahora se va a ir el José Luis Rodríguez… Si hay que morir… ya cuando pasas los 70, ¿qué más quieres?

Pero todavía falta.
Y uno se va pero las canciones quedan.

¿Y tienes ganas de volver a grabar?
Tengo cien huevadas grabadas que no han escuchado, cien.

Ah, o sea, hay mucho material inédito.
Claro.

O sea, queda mucho Zalo Reyes…
Puta, queda Zalo Reyes para 30 años más.

¡Es una gran noticia!
Y las canciones todas buenas, por ejemplo una… Mira, voy a tener la canción más vendida –acuérdate que te lo dije aquí–, de todos los tiempos en Chile. ¿A quién es la que más quieres tú? ¿A quién es la que más quieren? Para que hablemos de sentimientos, no es tu mujer.

A la mamá.
Es tu mamá, huevón, la mamá. ¿Y qué canción hay para la mamá? La canción que hay es como el culo –se refiere a El día más hermoso, de Lucho Barrios–. Mira lo que dice: “Camino hacia su casa, con un pequeño obsequio”, pequeño, huevón “aunque ella se merece el mundo y mucho más. En este día hermoso, yo quiero saludarla, y decirle con el alma, felicidad mamá. De niño, le prometí riquezas”, le prometió po huevón. Mala la canción. Si la madre se merece eso, ¿por qué no le compra una huevada grande? “Si todas las flores del campo pudieran caber en un ramo, yo te habría traído, madre mía te juro, no uno, mil ramos”, ¿cachái?

ZALO EN LLAMAS
¿Te gusta cantar todavía? ¿Disfrutas arriba del escenario?
Sí, claro, arriba del escenario soy otro huevón.

¿Te transformas?
Me transformo… no me interesa nada, no me interesa otro artista, es raro… es que yo era chico y era artista… no ves que mis nietos me preguntan “¿qué sientes?”, nada po, aburre esta huevada, aburre, aburren todas las huevadas…

Pero cantar, ¿no?
Cantar, no. Pero ahora yo estoy entretenido acá con los nietos, veo mucha televisión, veo buenos programas, veo buena televisión, tengo 120 canales…

¿Es mejor la televisión de ahora que la de la dictadura?
Claro, eso era mierda po… la dictadura.

Pero te tocó ser un artista en ese mundo.
Claro, pero en ese tiempo era todo Pinochet, y yo no tenía nada que ver con Pinochet. No salí nunca en la franja del Sí ni del No, soy el único que no salió en ninguna. Igual huevearon, porque fue en la época de él, ¿qué culpa tengo yo? No me gustaba para nada Pinochet, para nada, yo era pobre. Fui bien pobre, y después gané harta plata…

Y fuiste popular.
Claro. A Viña le cobré lo que cuesta esta casa, esta casa vale ahora unos 80 palos… valía 40. Y fue un buen Festival de Viña.

De blanco.
Claro, y de negro también…

¿Ese es tu mejor recuerdo, Viña?
Claro, Viña. Es que dejé la cagada, no he visto a nadie que deje la cagada, ni Américo, nadie. Después partí a México, y fui a Australia, Canadá, fui a todas partes… Francia, Noruega, Estados Unidos…

Hernán Larraín y Zalo Reyes, en la casa del cantante en Conchalí.
Hernán Larraín y Zalo Reyes, en la casa del cantante en Conchalí.

“Cuando te portas mal, te va mal. Y las minas me aburrieron, las minas también aburren, aburre el sexo, aburre todo… es que es mucha, mucha mina, más de mil po, más de mil. Yo sé que no crees tú”.

ZALO NOSTÁGICO
“Estoy sacando las cuentas de las cosas, si ahora viene el final, prepararte para morirte. No me queda nada, no voy a estar cantando a los 80 o 90, entonces me quedan 7 años, que sobreviva unos 5 y chao…

Ya, y cuando sacas las cuentas, ¿qué te pasa? Miras para atrás y…
Me da rabia, pasó muy rápido el tiempo. Yo vivía fuera de la casa, todo el tiempo fuera, en otros países, mucha gente abusadora, que abusó de mí, de mi familia, a mi señora le metieron unos mil quinientos cuentos… La gente es muy mala con los artistas…

Pero encuentro importante que te estés haciendo la pregunta sobre tu vida…
Sí, yo saco la cuenta, me llevo en eso. Por ejemplo, cuando veo un programa bueno de televisión, doy gracias a Dios, porque puta que disfruté ese programa que vi. ¿Y en qué estaría si yo anduviera hueveando por ahí?, nada po. Yo, vez que me porté mal, me fue mal. Cuando te portas mal, te va mal. Y las minas me aburrieron, las minas también aburren, aburre el sexo, aburre todo… es que es mucha, mucha mina, más de mil po, más de mil. Yo sé que no crees tú.

No, si yo no he dicho nada… pero, ¿la música no te aburre?
Me gusta cantar, que la producción esté buena. Es que el público conmigo es la raja, adonde voy me aplauden de pie.

¿Alguna canción tuya favorita?
Bueno, la canción mía que nunca he podido superar es Una lágrima y un recuerdo, no es la Una lágrima en la garganta, no es La prisionera, ni Ramito de violetas, ni Motivo y razón, no…

¿Y por qué?
No sé. Sabes qué pasa, que Chile no cantó en mucho tiempo, no podíamos cantar, y yo entré y los hice cantar… Chile cantó después de 20 años, Zalo Reyes los hizo cantar… ¡Cómo moví esa huevada!
¿Tú nunca lo has visto? Velo.

Sí lo he visto, es impresionante… ¿Tú sientes que la dictadura te permitió hacer que la gente cantara de nuevo?
Yo aparecí en un momento preciso, sin ser ningún cantante de política ni nada, y canté esas canciones que eran prohibidas, masivas, y que las cantaban, y la gente “¡aaah!”, gritaban, se desahogaron como pudieron. Entonces, yo no me daba cuenta, yo era cabro po.

¿Tú no le tenías miedo a nada?
A nada, yo era así.

¿Eras como Alexis Sánchez?
Claro, porque era pobre. No tenía miedo a nada. Si mira, vino Pimpinela y tenían que cantar con Dyango, y no llegó Dyango. Zalo Reyes aceptó. Yo canté con ellos, un dúo. Y la canté la raja.

¿Quién te enseñó a cantar?
Nunca me enseñó nadie, yo tengo oído absoluto, no fallo una nota nunca, y no sé por qué fallan los otros, pero me han dicho siempre que soy de oído absoluto. Yo escucho las conversaciones, que también son música, el pajarito ese… Tú escuchas más que yo, pero yo te escucho en qué nota, ¿cachái? Soy el único artista en Chile que ha hecho canciones con seis tonos. Imito a Frank Sinatra, mejor que el huevón ese, el que canta como Frank Sinatra, mejor po. Yo sé que no me crees…

¿Por qué dices eso?
…Dean Martin, Lucho Gatica, Sandro, Camilo Sesto, Nino Bravo, los tengo a todos grabados con mi voz… Después la gente me dice “¡no, estás huevón! Este es Camilo Sesto”, ¡soy yo! Los hago a todos, no sé cómo me aprendo las canciones, me sé más de mil canciones… Era bueno para cantar…

3

“Me gustaría que me recordaran como una buena persona nomás. Me van a recordar por cómo canté, se van a acordar siempre por las canciones”, dice Zalo Reyes. En la foto con sus tres nietos en su casa en Conchalí.

ZALO MARINO
¿Cuáles son tus penas más grandes?
Las penas grandes las tengo muy marcadas, la muerte de mi mamá, de mi papá, de mi sobrino, de mis hermanas, me queda un puro hermano y se acaba la familia. Se murieron todos, y mis hermanos se casaron, y quedé solo huevón, solo, y no hallaba para adónde ir, y dije “no importa, han pasado puras huevadas malas, pero me voy a meter a la marina”, “me voy a embarcar”. Nunca me embarqué, fui marino dos años. Yo le decía a Dios que por qué era tan malo conmigo, por qué se llevaba a mi mamá, por qué se llevaba a mi papá, yo no quería fama… pero ¿por qué? ¿Y por qué no me embarqué? Era porque iba a ser Zalo Reyes. Si yo no pensaba que iba a ser famoso, si de repente pegó la Una lágrima y un recuerdo, la tocaban en todas las radios… Ahí empezó a llegar la plata.

¿Y cómo fue el cambio?
Calcula que fui a una pega, y me compré un frigider, una cama de dos plazas y una moto. Así fue la huevada po, y a la segunda semana tenía pega otra vez, y al tercero… me fui para arriba. Pero después te acostumbras a ser famoso.

¿No tiene gracia?
No, no tiene gracia. Ahora me gusta estar con mis nietos, hablar con mi señora, hacer flanes, me gustan las plantas, me gustan los pájaros… tengo un loro, que te mueres.

ZALO DOCTOR
“A mí me cagó también la cortada de la pata, me la cortaron ahí, mira, pásame la mano –Zalo lleva mi mano a su tobillo–. De ahí para abajo, todo eso no lo tengo. ¿Sabes lo que es quedar así? No sabes. Y quedé para la cagada 5 años, sin que la herida pudiera cerrar. Yo fumaba igual, 2 cajetillas, 3 cajetillas.

¿Y sigues fumando?
Seguía fumando, seguía fumando y de repente un médico huevón me dijo: “Zalo, si no dejas de fumar no va a cerrar la herida del pie”. Los médicos a veces hablan huevadas. Hace algunos años me dio una parálisis facial y quedé así –hace una mueca y distorsiona su cara–. ¿Tú irías a cantar así?

No, no iría.
Yo tuve que ir. Me pesqué aquí con una tela elástica, me puse unos lentes grandes, le puse así una esponja y me fui al concierto. Y listo.

¿Para para que se tapara? (risas)
¿Qué iba a hacer?, si no cantaba no tenía plata. 3 meses puedo estar yo sin trabajar, pero después ya viene el otro mes, y somos dos familias. Mi hijo vive en la casa más grande que hay allá al fondo. Bueno y…

Dejaste de fumar…
Tenía dos cigarros prendidos de repente, de repente tres. Fumaba y pensaba en puro morirme, y de repente me pregunté “¿cómo se deja esta huevada?”, “dejándolo”, me dije, “¿cómo dejándolo?”, “¡dejándolo!”. ¿Cuánto tiempo llevo sin fumar? Ahora el 21 de diciembre cumplí un año.

Un año.
Y la herida empezó así… y ¡pum!, se cerró. Cinco años… Pero me cambió la vida el hecho de que me hayan amputado el pie. Y también la parálisis facial. Me he mejorado de esas dos cosas, y estoy feliz porque mi vida ha cambiado. Yo antes iba a la tele, iba a todos esos lados, pero ahora voy a los casinos. Son mejores que todas las pegas que hay, avión, hotel 5 estrellas, y en el mismo casino tomas el ascensor, vas al segundo piso y ahí está tu pieza, huevón. Así que, son pitucas las pegas, bien pagadas, y bien atendido. Y de ahí llego a la casa, los nietos, que me llenan la vida. Los tres de la foto… Claro, ahí están los tres nietos… y ese es mi hijo. Que es espectacular.

¿Cómo te gustaría que te recordaran?
Como una buena persona nomás. Me van a recordar por cómo canté, se van a acordar siempre, por las canciones. Y la gente es falsa, yo he visto tanta falsedad, me da risa cuando vas a un velorio, yo no voy más, ni para la Pascua, nada, no quiero nada, quiero estar tranquilo, quiero estar con mi señora, los dos solitos, ¿entiendes?

“La canción mía que nunca he podido superar es Una lágrima y un recuerdo, no es Una lágrima en la garganta, no es La prisionera, ni Ramito de violetas, ni Motivo ni razón“.

ZALO ESPIRITUAL
¿Y tú quieres cantar hasta el final?
Sí, hasta el final. Es que el canto es mi vida, o sea, es como para Alexis Sánchez la pelota. A mí me gusta cantar.

¿Oye y rezas todas las noches?
Todas las noches. De cabro chico quería ser cura. Mi mamá hacia catequesis… siempre fui muy cristiano. No, es que Dios existe, no podría no existir…

¿Tú te vas a ir al cielo?
Yo soy católico, pero no creo en el cielo y esas cosas. Yo he andado en avión, y arriba de las nubes no se ve nada… ¿Dónde está el cielo? (Risas).

¿Oye pero qué pasa después de la vida?
Se muere uno, te mueres nomás po…

¿Y se acaba todo?
Te mueres y se acaba todo…

¿Y qué va a quedar de Zalo Reyes?
Nada po… estoy en eso, no sé si quiero que me cremen. Yo ya no quiero más, sé que me voy a morir, quiero morirme… estar bien dormido… pero no sufrir…

¿O morir cantando?
Sí, cantando, me gustaría morir cantando…

–Zalo mira para arriba y se queda pensativo. Y repite:
–Sí, cantando.
–Lo dice melancólico.

Todos nos vamos a morir –le digo–. Todos.

 

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