SANARSE EN LA CÁMARA HIPERBÁRICA

Parece un submarino o una nave espacial. Y, una vez dentro de ella, hay que ponerse una mascarilla que suministra oxígeno al 100% en un ambiente presurizado, donde la presión es equivalente a estar a 12 metros de profundidad en el mar. Así funciona la medicina hiperbárica con la que se tratan desde el pie diabético hasta quemaduras y lesiones en la piel.

LA INFERTILIDAD QUE MÁS CUESTA

Un tratamiento de fertilización asistida de alta complejidad cuesta, por cada intento, unos 5 millones de pesos, que la mayoría de las parejas en Chile costea de su bolsillo. Pero, ¿qué pasa cuando la infertilidad afecta a una pareja que difícilmente puede reunir esa suma? Fonasa tiene un programa de fertilización para estos casos, pero solo cubre cerca de 300 cupos al año, equivalentes al 1,5% de los abonados que demandan tratamiento. Este es el periplo de tres parejas de bajos ingresos en su intento por tener un hijo.

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LA MUJER QUE BARRE

Sandra Ponce estaba deprimida. Su pasaje en San Ramón se veía igual que su ánimo: sucio y desgastado. Un día decidió salir a barrer y no paró hasta transformar toda la cuadra: destapó las veredas, pintó las paredes y construyó un jardín bajo la pasarela que antes era un microbasural. En 2013 ganó el premio Mujer Impacta por recuperar espacios públicos y generar lazos en la comunidad. Aquí, su historia.

  

VIOLENCIA OBSTÉTRICA

En foros de internet, en las oficinas de reclamo de las clínicas y hospitales e incluso en los juzgados, las chilenas están expresando su molestia por lo que consideran un maltrato durante el parto: inducciones innecesarias, excesivos tactos vaginales, que les presionen el vientre para que la guagua salga o que las reten por no saber pujar. El tema ya llegó a la Cámara de Diputados, donde hace poco ingresó un proyecto de ley que busca sancionar lo que las mujeres recién se están atreviendo a denunciar como violencia obstétrica.

 
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Padres de película

Fuera de las cámaras de cine y TV estos rostros de la pantalla actúan a diario un guión que no se saben de memoria. El de seis padres que cuando cambian pañales no son ni guapos ni exitosos ni importantes, sino fieles servidores de sus hijos y educadores a tiempo compartido.

Si yo fuera mujer

Hernán Felipe Errázuriz y Ricardo Lagos Escobar tomarían la pastilla del día después. Marcelo Alonso jamás sería actriz porque les pagan menos que a los hombres. Marcelo Cicali se habría encamado con los garzones del Liguria. Giorgio Jackson, definitivamente, no se llamaría Giorgia, sino Francesca. Aquí, estos cinco chilenos imaginan cómo serían sus vidas si en vez de hombre hubiesen nacido mujer.