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Soy lo que como

La preocupación por alimentarse saludablemente ha aumentado entre los chilenos. De la mano de eso, han llegado etiquetas con las que la gente se define a sí misma a partir de su forma de comer. Están los higienistas. Los macrobióticos. Los veganos. Los alcalinos. No son personas a dieta para bajar de peso, sino siguendo ciertos principios, a veces ideológicos, que se expresan en los rigurosos requisitos de su alimentación.

Cristián Baeza, con el corazón en la mano

Aunque cada cierto tiempo sale en los medios por encabezar trasplantes de corazón, como el de Jacinta Zañartu, en el día a día el cirujano cardíaco Cristián Baeza vive en la trinchera, rescatando a pacientes de la muerte. No solo lo hace en el sector privado sino también en el público. Por sus manos han pasado tantos corazones donde la situación parecía irreversible –entre ellos el de Hugo Bravo, ex gerente general de Penta–, que medio en broma, medio en serio dice “he tenido un montón de muertos que andan por ahí caminando”.

Pecosas

10 mujeres llenas de pecas que, en su mayoría, crecieron incómodas con cada una de ellas. Hoy, como adultas, las lucen con orgullo y las consideran parte fundamental de su identidad.

El vestido de novia negro, ayer y hoy

En las pasarelas de alta costura ha comenzado a aparecer de manera reiterada el vestido de novia oscuro. Pero lo que hoy puede leerse como una audacia, fue una manera de casarse. Entre 1880 y 1920, muchas mujeres llegaron al altar usando vestidos negros, pese a que entonces el blanco era el color oficial de las nupcias. Aquí, las razones de ese gesto.

Los trazos invisibles de José Luis

Creó la primera colección de maquillaje de Yves Saint Laurent en 1978 y trabajó para grandes fotógrafos como Helmut Newton. Por sus manos pasaron las caras de las mujeres más lindas del mundo y fue amigo íntimo de Catherine Deneuve. Pero este chileno de Vallenar que murió en 1994, _en la cima de su carrera, sigue siendo para la mayoría un desconocido. Aquí la historia de su talento y también del mito.

El nuevo rostro de Chile

Desde hace algunos años, caminar por Santiago se ha vuelto una experiencia multicultural. No solo se escuchan otras lenguas en la calle, también ha cambiado el paisaje humano, ampliado la gama cromática de pieles, de rasgos, de hábitos, de miradas. ¿Por qué han venido a Chile? ¿Qué hay aquí que quieren quedarse? ¿Qué traen ellos y qué nos aportan? ¿Cómo tratan los chilenos a los nuevos forasteros? En estas catorce historias, ellos lo cuentan.

Vivir y morir cantando en Antofa-lombia

En Antofagasta hay 32 mil colombianos de los que ha dicho de todo: que les quitan el trabajo a los chilenos, que son fiesteros y ruidosos, que las mujeres andan levantando maridos… Pero más allá de esos prejuicios, lo cierto es que le han puesto color y alegría a la castigada y hosca pampa nortina. Ellos se declaran felices, pese a la segregación y pobreza que muchos viven. “Acá ando tranquilo en la calle, sin temor de ver morir amigos por poco menos que nada”, asegura uno de ellos.

El sueño que se volvió pesadilla

Desde que en 2012 Chile les exige a los dominicanos una visa de turismo difícil de conseguir, ha aumentado su ingreso ilegal. Muchos, con la ilusión de venir a un país próspero, caen en manos de redes criminales que les prometen ayuda para entrar y encontrar trabajo. Y, en cambio, los dejan en la frontera para que crucen el desierto minado, a pie, de noche. Una vez acá, el sueño se esfuma. Porque el ingreso ilegal equivale a expulsión.

Hacerse el pino

No se hicieron la América pero sí la chilena. Le dieron el palo al gato en un país al que llegaron con poco en los bolsillos, pero con muchas ganas. Tres historias que reflejan el espíritu emprendedor de los inmigrantes que encontraron en Chile lo que muchos otros antes: una tierra de oportunidades en la que se quisieron quedar.

Patronato en primera persona

La periodista Lorena Penjean es de La Chimba, nacida y criada en esa zona, donde todavía vive. Para retratar la riqueza multicultural de Patronato –barrio en el que históricamente se han instalado y mezclado árabes y coreanos, y más recientemente, peruanos, colombianos y dominicanos– salió a hacer este peculiar recorrido en el que aprovechó de buscar algo que la ha obsesionado últimamente: dar con los famosos jeans colombianos que levantan el poto. Y esto es lo que encontró.

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