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Paula Nº 1076, agosto de 2011
Guardianes de semillas
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Chile acaba de ratificar el convenio UPOV 91, que asegura la propiedad de las semillas a las empresas que inviertan en mejorarlas. La noticia tiene preocupados a cientos de campesinos que temen que en un futuro les cobren por las semillas que hoy la tierra les regala. Muchos han dedicado su vida a guardar semillas heredadas de generación en generación. Son su patrimonio y su tesoro más preciado.
Alejandra Carmona
La herencia de Gladys Cortés (55), llegó en tarros de café. “Dos días antes de morir, el 20 de agosto de 2003, mi abuelita me dijo que en su casa, en una mesa que había hecho con cáñamo, estaba todo lo que ella me iba a dejar. Cuando llegué vi decenas de tarritos de café y dentro había cientos de semillas: de sandías, variedades de melones, pepino. Apuesto a que usted no conoce el melón kiwi”, afirma con una sonrisa misteriosa, como si fuera a revelar un secreto que solo ella conoce. ¿Lo ha visto? Mi abuelita lo tenía pues…”, cuenta la señora Gladys, flanqueda por el sol y el viento helado de la tarde de un sábado en su casa de Canela Baja, a 295 kilómetros al norte de Santiago, en la IV Región. |
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