EL MOTELEO DEL NUEVO CHILE

Raptos para disparar la adrenalina. Paseos en helicópteros para replicar la fantasía que narra el libro Cincuenta sombras de Grey. Una aplicación de celular para rastrear el motel más cercano. Servicios de baby sitter para que los niños no sean una excusa. Piezas pulcras a prueba del ojo más exigente y habitaciones híper producidas que replican oficinas de gerentes o un night club con caño incluido. Los moteles ya no son solo un destino para amantes infieles, sino también para parejas estables que quieren romper la rutina.

LAS MONJAS PRO MUJERES

Están en las poblaciones, dentro de los hospitales, en medio de las cárceles. Son religiosas que hablan de género y acompañan a mujeres que han sido abusadas, violentadas y encarceladas. Con distintas acciones pastorales y apelando a un movimiento apostólico más abierto, día a día trabajan empoderando a mujeres para que se levanten y salgan adelante.

LOS MÁS LEÍDOS

  

LA MUJER QUE BARRE

Sandra Ponce estaba deprimida. Su pasaje en San Ramón se veía igual que su ánimo: sucio y desgastado. Un día decidió salir a barrer y no paró hasta transformar toda la cuadra: destapó las veredas, pintó las paredes y construyó un jardín bajo la pasarela que antes era un microbasural. En 2013 ganó el premio Mujer Impacta por recuperar espacios públicos y generar lazos en la comunidad. Aquí, su historia.

  

VIOLENCIA OBSTÉTRICA

En foros de internet, en las oficinas de reclamo de las clínicas y hospitales e incluso en los juzgados, las chilenas están expresando su molestia por lo que consideran un maltrato durante el parto: inducciones innecesarias, excesivos tactos vaginales, que les presionen el vientre para que la guagua salga o que las reten por no saber pujar. El tema ya llegó a la Cámara de Diputados, donde hace poco ingresó un proyecto de ley que busca sancionar lo que las mujeres recién se están atreviendo a denunciar como violencia obstétrica.

 
TODOS LOS REPORTAJES

Padres de película

Fuera de las cámaras de cine y TV estos rostros de la pantalla actúan a diario un guión que no se saben de memoria. El de seis padres que cuando cambian pañales no son ni guapos ni exitosos ni importantes, sino fieles servidores de sus hijos y educadores a tiempo compartido.

Si yo fuera mujer

Hernán Felipe Errázuriz y Ricardo Lagos Escobar tomarían la pastilla del día después. Marcelo Alonso jamás sería actriz porque les pagan menos que a los hombres. Marcelo Cicali se habría encamado con los garzones del Liguria. Giorgio Jackson, definitivamente, no se llamaría Giorgia, sino Francesca. Aquí, estos cinco chilenos imaginan cómo serían sus vidas si en vez de hombre hubiesen nacido mujer.