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Las princesas de La Pintana
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En chile, los programas de prevención del embarazo adolescente se enfocan en niñas que no quieren tener hijos. ¿Qué se hace cuando adolescentes de escasos recursos sueñan que con una guagua vendrá un príncipe azul que las salvará de la miseria en la que viven? En La Pintana, una de cada cuatro menores de 19 años se convierte en madre. al menos el 20% de ellas planifica su embarazo.
Alejandra Carmona
Carla Toro (16) tenía 14 años cuando supo que estaba embarazada. Su ficha de control prenatal en el consultorio Pablo de Rokha, de La Pintana, dice: “Embarazo planificado”. –Mi pololo y yo siempre conversábamos acerca de tener una guagua. Él era todo para mí. Me sentía tan sola que era mi única compañía– cuenta Carla. Desde los 13 años, Carla tenía relaciones sexuales con su pololo, sin cuidarse. La madre, Mónica Cornejo (34), le repetía hasta el cansancio que el día en que empezara su vida sexual tenía que contarle para acompañarla a la matrona y que le dieran anticonceptivos, pero Carla nunca abrió la boca. Se quedó embarazada después de un año y medio de pololeo con Pablo (18). –Le pedía plata a mi mamá para comprarme toallas higiénicas para que no se diera cuenta de que yo estaba esperando guagua. Ahora mi hermana y yo le tenemos que mostrar las toallas usadas para que nos crea– dice. Carla contó en su casa que esperaba un hijo sólo cuando su vientre creció hasta los cinco meses. Ese día quedó la escoba. Su mamá se puso a llorar, aunque no dejó de repetirle que la iba a apoyar. –Al final nos reíamos y mi abuela decía que esto era de familia. Todas las mujeres menores de mi familia han quedado embarazadas cuando chicas. Mi bisabuela, mi abuela, mi mamá y yo. Mi bisabuela tuvo guagua a los 13. En un sobre, como si fuera un diario de vida, Carla guarda cada uno de los recuerdos de su embarazo: controles, ecografías, boletas, papeles. Su hijo Felipe tiene ahora un año y cuatro meses. |
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