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Cuando elegí adoptar a Santiago y Pablo

A los 39 y 49 años, Carolina López (44) y su marido, el ingeniero Rodrigo Martínez (53), decidieron adoptar dos hijos, de 6 y 4 años. En este testimonio, que es parte de la sección Esta es mi Historia, ella cuenta cómo ha sido formar familia junto a Santiago (9) y Pablo (7), y derribar los prejuicios en torno a la adopción de niños, por sobre recién nacidos.

Mi nueva familia

A los 45 años, la periodista Soledad Puente decidió adoptar un hijo. Pero terminó adoptando tres. Los niños, de 11, 9 y 3 años, llegaron en un lapso de una semana a su casa de soltera. Transformando su vida para siempre. Casi cuatro años después, cuenta cómo ha sido el proceso de formar una familia de un día para otro.

Las madres que perdí

¿Cómo se vive la muerte de una madre adoptiva a los 9 años? ¿Cómo se vuelve a enfrentar la noticia de que la biológica también murió? Aquí, la profesora de Educación Física, Valentina Poppe (26), narra su proceso y habla de sus ganas de, algún día, adoptar un hijo.

Busco a mi madre, busco a mi hija

Desde que explotó el caso de los niños dados por muertos y entregados irregularmente en adopción en el que se vinculó al sacerdote Gerardo Joannon, hay cerca de 2 mil chilenos que están buscando a su madre biológica o a un hijo que les fue arrebatado. La búsqueda es una odisea porque sus certificados de nacimiento fueron falsificados y no quedó registro de su entrega a las nuevas familias. Este es el desesperado relato de quienes hoy preguntan: ¿madre, dónde estás?

ADOPTAR SIN CONDICIONES

Dos gemelas que nacieron con parálisis cerebral y ahora bailan como ardillas al ritmo de Gangnam Style. Un niño con crisis respiratorias obstructivas que nunca más fue al hospital. Otro que padece cuatro enfermedades graves pero no le falta el amor de sus padres. Estas son las historias de cuatro parejas que adoptaron a niños con severos problemas de salud o discapacidad.

Una sentencia pendiente

Desde que, en 2005, Chile enviara tropas de paz a Haití, nueve familias chilenas se embarcaron en su propia misión humanitaria: intentar adoptar a niños haitianos para salvarlos de la pobreza y la enfermedad. Todos celebramos la altruista iniciativa pero, una vez aquí, la adopción legal se vio gravemente obstaculizada. El Sename no las apoya, la ley tiene vacíos. Entre tanto, esos niños que fueron traídos con la promesa de un futuro mejor, viven en la incertidumbre.