Por Andrea Gómez
Feromonas: química producida por el organismo humano que estimula comportamientos y respuestas fisiológicas o sicológicas.
Metodología:a tres mujeres chilenas de entre 28 y 47 años les dimos un frasco spray con feromonas sintéticas (compradas en un sex shop por $15.000). A otras tres les pasamos un frasco idéntico con té común. Queríamos medir el efecto placebo de la pócima.
Aquí están procesados cualitativamente los resultados.
Mujer 1
Casada, 36 años. Feromonas.
“Mi marido me estaba pescando poco, así que el viernes me eché feromonas y me fue regio. El domingo me eché otro poco y encontré que él andaba de lo más tierno. Quiero más”.
Mujer 2
Soltera, 47 años, comprometida. Feromonas.
“Me fue pésimo. No me miró ni el perro de mi casa. Ahora más encima estoy enferma”.
Mujer 3
Soltera, 34 años, emparejada. Placebo.
“Funciona: fui a un bar y, aunque no tomo, le pedí a un chico que me convidara del vaso que tenía en la mano. Sonrió encantado con esta actitud. Bailamos, conversamos y al final me invitó a su casa. Allí me cocinó algo rápido y me preguntó si quería quedarme a dormir. En su cama nos dimos unos besos deliciosos. Fue increíble”.
Mujer 4
Soltera, 32 años, sin compromiso. Feromonas.
“Un hombre desconocido que hablaba por celular me miró insistentemente. Era horrible, llevaba un maletín de oficinista. Otro, al que yo miré insistentemente, no me miró ni por si acaso. En la noche fui al bar Cienfuegos y pinché con un español que estaba filmando un comercial en Chile”.
Mujer 5
Soltera, 28 años, sin compromiso. Placebo.
“Fui a comer al restorán Catedral con unas amigas y lo estaba pasando tan bien que ni miré para el lado. Luego, nos fuimos a una fiesta en Av Italia y nos miramos con cuatro sujetos, pero ninguno me sacó a bailar. Se paraban al lado mío, con cara de ‘haz algo tú’. El hombre chileno es muy cómodo”.
Mujer 6
Soltera, 39 años, sin compromiso. Placebo.
“Fui a un cumpleaños y justo antes de entrar me eché feromonas. Me sacó a bailar un argentino y me dio vueltas por los aires, me agarró por todos lados: quedé impactada. Un rato después, un amigo mío que anduvo sondeando al argentino me dijo: ‘¡Para! ¡no hagas nada! Tu pinche es gay’”.