Ansias de fortuna

Escrita en los años 60 por uno de los grandes dramaturgos chilenos, la obra <em>Tres tristes tigres</em>, de Alejandro Sieveking, cuenta la historia de un pequeño empresario, un junior y una ex bailarina dispuestos a todo por tener más dinero. El montaje, que se presenta a fines de enero en el Centro de las Artes 660, está más vigente que nunca.




Paula 1164. Sábado 3 de enero de 2015.

Escrita en los años 60 por uno de los grandes dramaturgos chilenos, la obra Tres tristes tigres, de Alejandro Sieveking, cuenta la historia de un pequeño empresario, un junior y una ex bailarina dispuestos a todo por tener más dinero. El montaje, que se presenta a fines de enero en el Centro de las Artes 660, está más vigente que nunca.

"En este país hay que ser vivo, eso fue lo primero que aprendí", dice Rudy, un empresario joven que está al borde de la quiebra, pero que aparenta tener una fortuna. Tito es un junior que trabaja para él, ansioso de ascender en la empresa, y que convence a su hermana Amanda, ex bailarina de un club nocturno y alcohólica, para que seduzca a Rudy. Un trío unido por las apariencias, por el pánico a quedarse pobre y por la necesidad de sacar provecho del otro. Esa es la trama de Tres tristes tigres, una ácida obra en tono de comedia –escrita por Alejandro Sieveking en 1966, estrenada en 1967 y llevada al cine un año después por Raúl Ruiz–, que tendrá un revival a fines de enero bajo la dirección de Willy Semler.

Ambientada en los años 60, la propuesta de dirección de Semler es realista, aunque también tiene un guiño a las oscuras atmósferas patentadas por el cineasta David Lynch. "Han pasado casi 50 años desde que Sieveking escribió la obra, pero la esencia del espíritu del chileno no ha tenido variación. Seguimos siendo aspiracionales, ávidos de parecer lo que no somos, tal como Rudy, Tito y Amanda", dice Semler. Esta es una de la lecturas que del texto escrito por Sieveking; una obra que remece al mostrar todos aquellos gestos de quien quiere desesperadamente conseguir algo del otro: piropos excesivos, risas falsas, ansiedad. Pero también porque son personajes que, a pesar de esa precariedad, muestran una humanidad y cercanía reveladoras, reconocibles, vigentes.

Montada en Estados Unidos y México, pero solo con cinco versiones en Chile, en Tres tristes tigres no hay redención ni ganadores. Sieveking tenía 32 años cuando la escribió, inspirado en su propio miedo a la pobreza. "Son tres tristes tigres que están uno encima de otro.

Se aferran a cualquier cosa para salir de la mediocridad", dice Sieveking. 28, 29 y 30 de enero en el Centro de las Artes 660, Rosario Norte 660.

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