Por Consuelo Terra.
Desde que eran chicos, los hermanos Franco (26) y Fabiola (25) Simonetti se devoraban cuanta película caía en sus manos y soñaban con hacer sus propias películas. Su lugar en la vida estaba claro: Fabiola detrás de las cámaras, y Franco delante de ellas. Ella se especializó en comunicación audiovisual y Franco estudió actuación, guión y dramaturgia. Con sus amigos se dedicaban a grabar cortometrajes en sus ratos libres. Otras veces improvisaban videos de humor absurdo, o jugaban con el computador para crear visuales surrealistas. Rápidamente el material se fue acumulando y también las ganas de exhibirlo. ¿Dónde? Una noche de carrete en su casa surgió una idea: ¿por qué no crear su propio canal de televisión por Internet? Después de todo, tenían las cámaras, las ideas y los costos de subirlos a la red eran mínimos.
Fue así como hace poco más de un año nació Canal 81. Con una estética sicodélica y llena de guiños pop (como las callampitas rojas de Mario Bross que aparecen en la portada) el canal transmite 24 horas continuas de producción propia y también cortometrajes, fotografías, visuales, animaciones y clips de decenas de artistas emergentes. La idea, según ellos, es que los programas sean dinámicos, cortitos, entretenidos y con propuestas visuales innovadoras. Cuando el canal partió en mayo de 2007 eran sólo Fabiola, Franco y un puñado de amigos que salían una tarde a la calle a improvisar con la cámara. Un año y medio después, la página ha recibido 50 mil visitas (la mitad de ellas desde fuera de Chile) y unas 100 personas han colaborado o exhibido sus creaciones en el canal.
Fabiola cuenta que tienen en su departamento dos baúles llenos de disfraces que ocupan para sus programas. “Nos reímos todo el día cuando grabamos, salimos. Por eso también a los amigos les gusta colaborar con nosotros, porque lo pasamos muy bien, para los que son actores es como un recreo que se toman, y porque hay libertad para crear. Les decimos ‘haz la volada que se te ocurra, y que te queda increíble’”. De esta forma ha llegado gente a la que le gustó el canal y luego les envía logos y diseños divertidos, pequeñas animaciones, cortometrajes y propuestas de programas.
Muchas ideas salen de peladas de cable del momento, como Frijolito y Vaca de Estados Unidos, dos muñequitos de plástico que viajan a cubrir eventos como el Festival de Cine de Valdivia, y hacen campañas contra las drogas. “Ellos representan la responsabilidad social de Canal 81. Secretamente, son los que mandan el canal y nosotros somos sus marionetas”, explica Franco. O el video de “Vote Piña”, la primera campaña política del canal. “Un día llegó un amigo a la casa con una piña grande y bonita. Era una piña con personalidad”, cuenta Fabiola. “Empezamos a llamarla Señor Piña y terminamos jurando nuestra fidelidad y que votaríamos por ella. Es divertido porque después la gente que ve el video lo interpreta como quiere”. Conoce al Sr. Piña aquí:
Otro de sus programas de línea absurda es El noticiario feliz, donde comentan las noticias “positivas” del día, todas reales, como la creación del primer helado gay en Barcelona, o un proyecto de la Nasa para cultivar espárragos en Marte. En una de estas notas, los dos conductores aparecen con capuchas negras sobre la cabeza, para celebrar el “Día mundial de la capucha”, donde invitan al público ponerse el gorrito del polerón y a defender la libertad de cubrirse.
Como canal, cubren iniciativas ecológicas (como las protestas de Green Peace, o el uso de bolsas de género para comprar) y manifestaciones antibélicas como la próxima Marcha Mundial por la Paz y también les ofrecen gratis sus servicios de producción en terreno, cobertura y poner visuales en sus fiestas y eventos. “El canal no es una ventana de crítica o de ataque social o político. Ni siquiera queremos atacar a la televisión. Es un espacio para divertirte y ver cosas distintas, pasar un buen rato y ojalá promover causas que van más allá de la plata o la crítica, como la defensa del medioambiente y de la paz”, dice Franco.
Otra vertiente de canal 81 son los microdocumentales que hacen de artistas, músicos y fotógrafos jóvenes, como una forma de entregarles una vitrina de exhibición online. Uno de ellos es el de Mister Pino, un artista que crea unas asombrosas pinturas digitales en Paint. Puedes verlo aquí:
Actualmente los costos del canal los pagan de su propio bolsillo. Aunque están postulando a fondos y buscando auspicios para poder realizar otras ideas que tienen, como concursos de video arte con premios a los ganadores. “Es un canal de guerrilla, no hay nadie que lo financie detrás más que el dinero que ganamos en otras pegas. Todos los que se han acercado han estado dispuestos a colaborar gratis, por puro amor al arte. Pero la idea es poder sustentar económicamente el canal, porque en el momento en que puedes pagarle a los actores, ellos pueden dejar otros trabajos y nosotros también”, explica Franco.
Para darse a conocer en exposiciones y eventos llevan una instalación que ya es marca registrada de ellos: La tele peluda. Un televisor cubierta de pelos de peluche rojo y con pompones de lana en las antenas. Siempre decorada de acuerdo al espíritu del lugar. En el cinearte Alameda la instalaron con un living, con sillón, alfombra y lámparas. En fiestas electrónicas la adornan con luces de fluor y en Farellones la acompañan con un muñeco de nieve. “Este verano también queremos llevar la tele peluda a la playa, ojalá con amplificación, para mostrar visuales y videos”, cuenta Franco.
Y para el 10 de diciembre planean la segunda Fiesta Canal 81, con música, exhibiciones de pintura, fotografía, performances y bandas, en el Clandestino, de Bellavista. “Son fiestas multiculturales donde se va a carretear, pero también son medios donde los artistas tienen una oportunidad de exponer”. Es decir, el mismo espíritu del canal fuera del espacio virtual: arte y diversión.