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20 Febrero, 2009

Especial picadas

Por Vero Guarda

Desafiando las fronteras de lo conocido (y lo típico), nos hemos lanzado entre el marido, las amigas y los familiares en una especie de tarea conjunta de encontrar lugares donde uno pueda comer rico, variado y a precios razonables. Las tan anheladas “tres B” (bueno, bonito y barato), que en estos meses en que las bolsas de mundo se caen a pedazos, son de lo más adecuadas que hay para el presupuesto gastronómico. Así es que entre lo conocido y los buenos datos que me llegaron, armé esta lista de lugares que cumplen con estas características. Siempre ando buscando alternativas de este tipo y hoy más que nunca vienen como anillo al dedo. ¿Alguien tiene algún otro dato que aportar?

Adorable fuente

Cuando la Fuente Alemana empezó a ser más cara y a estar demasiado llena, fue que llegué a este local en pleno Irarrázaval. Y la verdad es que por mi marcada afición a los sándwiches, caí rendida desde la primera visita (hace unos nueve años atrás) y sigo yendo cada vez que puedo. El local es sencillo, limpio y muy bien atendido. Las mesas de la Fuente Suiza, que abrió sus puertas en 1954, están en el segundo piso (abajo hay una barra en la que la verdad, nunca me he sentado), y los mozos se mueven a una velocidad impresionante. Además su ubicación, cerca del Estadio Nacional, lo hace un lugar ideal para ir antes o después de un recital. Mi favorito es el churrasco italiano. La mayonesa es casera, la palta abundante y los tomates tiernos. Pero también he probado la fricandela y el Barros Luco y, la verdad, es que todavía no me desilusiono con ninguno. El pan es bien artesanal, tanto como la decoración. Pero todo es barato y rico. Desde $ 5.000 por persona, o incluso un poco menos. Para abrir el apetito, unas empanadas de queso y un shop bien helado. Mmmmmm… Av. Irarrázaval 3361, Ñuñoa, 204 71 99. Más info en www.fuentesuiza.cl.

Rincón árabe

Este lugar lo puse de adrede a continuación de la Fuente Suiza porque fue de tanto ir para allá, que un día me topé con este local justo a la vuelta de la esquina. Se trata de una agradable terraza y un comedor, con mesas y sillas de madera, atendidos por sus dueños, que ofrecen buenísima variedad de especialidades árabes y todas a precio muy razonable. En la carta puedes encontrar todo lo que un buen restaurante árabe puede ofrecer. Los clásicos rellenos (hojitas de parra, berenjenas, zapallitos italianos, mazarines), además de los kubbe, crudos y fritos (mi perdición), falafel, hummus, lavan, tabule y todas esas mezclas exquisitas de sabores y especias que los árabes aplican con tanta destreza en su cocina. Un pero: no tienen patente de alcohol, así es que para la hora de almuerzo y cuando hay que volver a trabajar, es una excelente alternativa. Desde $ 5.000 por persona. Juan Enrique Concha 55, Ñuñoa, 341 54 28. Más info en www.rinconarabe.cl.

COMER CON HUINCHA

Este local es el favorito del papá de una amiga porque venden el “lomo al centímetro”, un verdadero hit para los amantes de la carne. El ambiente del lugar es sencillo y familiar, pero las banderitas con que viene marcado el espesor de la carne, todo lo compensa. La modalidad es un buffet de 12 ensaladas que generalmente van incluidas en el precio de los platos y que uno puede repetirse  todas las veces que quiera. Valor $ 5.000 por persona.  Algunas alternativas: lomo de 2 cm de espesor + buffet de ensaladas $4.390 | plateada al jugo + buffet de ensaladas $3.780 | bebida individual $690. Jose Domingo Cañas 1879, Ñuñoa. 223 16 93.

La uruguaya: carnes de primera 

A este local llegué gracias a un amigo parrillero que, en una invitación a su casa, tenía como “gran” cosa, las pamplonas de pollo de La Uruguaya. Me quedé intrigadísima hasta que fui a ver con mis propios ojos este local, una picada de tomo y lomo, que tiene los mejores platos de carnes y embutidos de la capital. Y tienen su historia. Todo comenzó cuando un grupo de amigos se reunían a ver los partidos de fútbol de las eliminatorias y fabricaban sus propios chorizos. Poco a poco estos chorizos comenzaron a popularizarse entre amigos y conocidos hasta que restaurantes comenzaron a solicitarlos. Luego vinieron las morcillas y las pamplonas. Tuvieron tanto éxito que en septiembre del 2006 se decidió poner una pequeña “picada” de parrilladas. Y ahí están todavía, ofreciendo carnes ricas y a un precio muy bueno. Las parrilladas cuestan desde $ 6.800 y son MUY abundantes, con cortes de lomo, chorizo, morcilla, pamplonas y más. Av. Rancagua 032 (entre Vicuña Mackenna y Parque Bustamante). 634 8244 y en José Domingo Cañas 1301 esquina José M. Infante, 269 7570.

Kitcheng: ¿Chino-japonés?

Siempre me llamó la atención que existiera un restaurante que ofreciera comida china y japonesa y que, pasara a la hora que pasara, siempre estuviese lleno. Así es que hace algunos meses y para salir de dudas me aventuré en este local de Avenida Colón, sin muchas expectativas y sí con bastantes prejuicios. ¿Qué fue lo que encontré? Una carta genial que por un lado tiene una serie de platos tradicionales de la cocina cantonesa, y por el otro, describe una gran variedad de rolls, nigiris, temakis, sashimis, etc. ¿Y al pedirlos? La verdad es que cero falta. Todo lo que probamos, desde unos rolls hasta un pollo chitén estaba bien preparado, abundante y barato. Comer ahí cuesta entre $ 4.000 y $ 8.000 por persona. Más que razonable por platos ricos y doble especialidad para elegir. Av. Colón 5930, 342 1200.

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