Sin categoría
4 Junio, 2010

Llueve en Dublín

Por Marcela Fuentealba / Fotografía: Fernando Villalobos

Enrique Vila-Matas estuvo muy enfermo hace tres años, cayó en el hospital y soñó algo inquietante: estaba en Dublín, ciudad que jamás había visitado, y lloraba a la salida de un pub, abrazado a su mujer, porque había vuelto a abusar del alcohol, lo que significaba desahuciarse.

Una vez recuperado, viajó a Dublín buscando ese pub. No lo encontró, pero sí halló el centro de su nueva novela, Dublinesca, aplaudida como su mejor y más ambiciosa obra.

El protagonista es un editor que se jubila con total desilusión: siente que los esfuerzos de una vida en pos de la buena literatura son barridos por la era digital, la supremacía de los best sellers y la desaparición de los buenos lectores. Él mismo está convertido en un hikiko-mori, como llaman a los jóvenes japoneses que viven pegados a internet, mientras su mujer está a punto de hacerse budista.

Llueve sin parar en Barcelona y parece que el mundo se acaba en un nuevo diluvio universal. Pero de pronto el sueño le da una luz: viajará a Dublín, a la ciudad del Ulises, de Joyce, a la patria de Samuel Beckett –a quienes Vila-Matas cita constante y veladamente–, donde encontrará otra nueva forma de comprender su vida.

Vila-Matas y su alter ego –evidentemente es una obra autobiográfica–, al fin superan la sensación de fin de mundo y se regocijan con la renovada realidad. “Nadie acaba de saber lo que va a pasar. De hecho creo que ésta es una época fascinante, porque ha terminado casi todo y al mismo tiempo estamos en disposición de resucitarlo casi todo, inventándolo mejor ”, señala a Paula el autor desde Barcelona.

¿Y por qué la salvación está en Irlanda, en ese país lejano, lluvioso, que ha dado tantos escritores, la mayoría de los cuales lo abandonaron asqueados de su provincianismo? Vila-Matas responde citando a la excelente escritora irlandesa Claire Keegan: “Ella le contestó de forma casi airada a un periodista que quería averiguar qué temas tocaba en sus novelas: ‘ Soy irlandesa. Escribo sobre familias disfuncionales, vidas miserables carentes de amor, enfermedad, vejez, el invierno, el clima gris, el aburrimiento y la lluvia’. Mi novela se acerca a estos temas, tan profundamente irlandeses, aunque provista –me parece– de un sentido del humor mayúsculo”.

Opinión
Un cadáver con mucha vida por delante

Por Constantino Bértolo, editor de Random House Mondadori y jurado del Concurso de Cuentos Paula 2010.

“Comparto en gran medida la idea de que la literatura ha muerto, aunque no lo vivo como una tra- gedia. Al fin y al cabo nos queda su cadáver, y un buen cadáver tiene mucha vida por delante: embalsamamiento, momificación, necrológicas, funerales, coronas de flores, misas de difuntos. Hasta podríamos decir que Dublinesca es una espléndida necrológica. Y a los lectores les gustan los grandes funerales, aunque de momento prefieren consumir cadáveres que estén bien maquillados, bien perfumados, que no les recuerden la posible putrefacción interna”.

Pin It

También podría interesarte