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15 Febrero, 2010

¡Mi muñeca me cantó!

Por Constanza Miranda

Hace ya un tiempo que en Chile y en el resto del mundo se viene gestando una nueva moda musical llamada Circuit Bending o circuito de flexión, que mete en una licuadora dispositivos electrónicos de baja potencia, juguetes a pilas de niños chicos y le agrega toques de sintetizadores digitales, creando nuevos instrumentos musicales, visuales y de sonido. En pocas palabras, la idea es robarle al sobrino el teclado Casio o la muñequita que dice: “¡Tengo sueño!” para hacer una canción electrónica de segunda mano. La música y el arte pasan así a ser un solo objeto.

Después de lo que significó el glitch –generado en el error en la programación de un juego que genera un comportamiento diferente a lo planeado–, y que inspiró tanto a la música electrónica a mediados de los 90 como al arte, actualmente, el Circuit Bending ha revalorado la espontaneidad y el azar en el la música.

Si bien sus técnicas han sido asociadas con los sonidos acústicos, muchos músicos Convencionales e incluso grupos cercanos al punk se han derretido frente al “Bent” de instrumentos: la deconstrucción de la máquina y la suma de elementos como interruptores para distorsionar el circuito y alcanzar ruidos que se asimilan al noise.

Si bien la idea de los ortodoxos del Circuit Bending es más cercana al DIY –Do it yourself o Hazlo tú mismo–, cualquier persona no muy hábil puede intentarlo gracias a E-bay (www.e-bay.com), sitio que ofrece circuitos preinstalados en máquinas ya “bendeadas”. Lo que ellos venden es un mod –o modificado– que sigue un patrón establecido, lo que es casi un sacrilegio para los seguidores del Circuit Bending, para quienes su mayor gracia es ser resultado de la casualidad.
En el Circuit Bending el más común es aquel en el que se tienen los circuitos a la vista, siendo manipulados directamente por el “músico”, generando sonidos en el instante, tocando los botones de metal o las placas y alterando los circuitos, activando/desactivando, cambiando los sonidos.

A esas alturas, el juguete o el teclado en cuestión está totalmente desarmado y poco queda de su apariencia original. Aunque a primera vista lo parezca, esto no es un juego de niños. Por lo mismo, quienes quieran comenzar a practicar el Circuit Bending deben informarse sobre los riesgos que tienen los productos electrónicos. No se les ocurra “doblar” todo lo que encuentren sin saber si es riesgoso. Es una costumbre de los “bendistas” usar elementos a pilas para prevenir el peligro de un cortocircuito.

Si esto ya parece un delirio sicodélico, la visión de los benderos que pululan en la web es aún más extrema, casi bordeando el misticismo. Según dicen, ellos “les sacan el alma a los juguetes”. Chao LSD, welcome Casio.

Pioneros del ritmo
Hay alguien que vio en esto –décadas atrás– una forma interesante de hacer música. Él es Reed Ghazala, quien empezó a experimentar en 1966 con el amplificador de una radio de juguete que, por casualidad, produjo un cortocircuito al tener contacto con un objeto metálico. Cuando esto sucedió, se dio cuenta que se producían sonidos muy raros y así, sin darse cuenta y con una inexplicable ayuda del azar, Ghazala se convirtió en el padre y promotor del Circuit Bending en la red, incluso cumpliendo la labor de profesor online.  Su trabajo con artistas de la talla de Tom Waits o Blur lo ha ido posicionando y ha hecho que sus artículos se publiquen en distintas partes del globo. Incluso ha sido objeto de atención del MoMA y el Guggenheim.

Pero antes de Reed hay dos hitos:
1.- El de Serge Tcherepnin, diseñador de los sintetizadores modulares “Serge”, que
en los años 50 realizó experimentos con una radio de transistores.
2.- Y ya yendo muy atrás, podemos citar a Thaddeus Cahill (1897) y su Telarmonio,
que también era sensible al toque.

El circuito chileno

El sello independiente, creado por Ervo Pérez, ha realizado talleres desde hace cuatro años para que el Circuit Bending sea percibido como una forma de investigación directa y creativa, estableciendo una relación especial entre el aparato sonoro y su categorización como objeto de arte. Últimamente, Pérez ha salido de gira con sus músicos y ha aprovechado la instancia para enseñar sobre Circuit Bending, ya sea en el marco de la semana de exploración Sonora en La Vecindub de Argentina o en el Taller de Forma y Sonido en Quitapenas, un lugar mítico de Montevideo antiguo que es taller de investigación y artesanía sonora. Tambien pasó por Porto Alegre haciendo talleres en su gira llamada “Tour Atlántico”.
www.productoramutante.blogspot.com

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