Sin categoría
17 Noviembre, 2008

Notas de un intelectual de lujo

Por Thomas Harris

Para dar cuenta de este lúcido, entretenido, culto, tranparente y muy actual libro, habría que decir algo sobre su autor, Martín Cerda (1930-1991). Definirlo en pocas palabras sin caer en los clisés del caso es difícil, pero me arriesgo: un intelectual de lujo, como pocos ha habido en Chile y ya casi no los hay. Un enamorado de Francia y la cultura francesa. Una especie de Walter Benjamin criollo que sólo publicó dos libros en vida, La palabra quebrada: ensayo sobre el ensayo (1982) y Escritorio (1987). Que escribió y leyó y que todo lo que leyó fue absorbido por una escritura fragmentaria y basta que no publicó en vida, salvo como artículos y notas de prensa en distintos medios. Que su pluma recorrió todos los temas posibles de la cultura con una erudición lúdica y un sentido de la relación entre las cosas del mundo, entendiendo por esta una novedad lectora, que siempre abre nuevos horizontes de ver, como el Roland Barthes de Las mitologías. Que es un legítimo hijo de la tolerancia que predicaba Montaigne en sus Essais y del espíritu de las luces. Que egresó de la Sorbona para venirse a vivir a Chile, país que no lo acogió ni comprendió, que no lo valoró y que, finalmente dio cuenta de él. ¿Agregar algo más a esta enumeración de lugares comunes? Sí. Que en Chile no son lugares comunes. Son lugares de tragedia.

Los textos compilados en este volumen se pueden leer como “notas” o fragmentos de ensayos que nos dejan reverberando un desarrollo más amplio. Escombros, tal vez, como lo indica el subtítulo dado por los compiladores, pero cuya virtud radica en que esta fragmentariedad y aparente incomplitud, hace que los textos queden como ecos en discusión en la mente del lector y que éste pueda continuar dialogando con Martín Cerda, en su imaginación. Textos que provocan e invocan “el agónico arte de la conversación”, según la afortunada expresión de un poema de Raymond Carver.

Decía que los textos pueden leerse como “notas”, y el mismo Martín Cerda nos propone una lectura de la nota como género literario en un texto titulado precisamente “De la nota”. “La nota –afirma Cerda- difiere funcionalmente del artículo, como éste difiere del ensayo. No es, pues, un artículo corto, abreviatura o esbozo, sino un texto que se (en) cierra a partir de una función muy específica: notar (o si se quiere, anotar) algo que transcurre en el mundo, en el cuerpo o en la conciencia del escritor. La nota, en suma, no explica ni predica: sólo constata y sugiere”.

Constataciones y sugerencia de una “summa” fragmentaria de nuestro mundo, el actual, como si este libro hubiese sido escrito ayer. Maestro del fragmento, esa forma textual que el mismo Martín Cerda concibe como “un modo de mirar, asumir y valorar el mundo”, la invitación para el lector es justamente la discusión mental o la fuente de posibles conversaciones urbanas que ellos despliegan e invitan a practicar: conversar, es decir compartir una preocupación o un entusiasmo por el arte perdido del diálogo, a partir de títulos como: “De viaje”; “Calles”, “Paseo sin paseantes”, “Los antiintelectuales”, “Del compromiso”, “De la tipografía” y un largo etcétera que compone las 77 notas que hacen el libro.

Para terminar, unos botones de muestra: “Nietzsche llamó al siglo XIX ‘un siglo decadente’, ‘un sollozo nihilista’, un puro no-saber-dónde-ir y que, justamente se puso a mayuscular palabras (Orden, Progreso, Ciencia, Industria, sociedad…) como si esta operación ideográfica fuese a abrirle, de par en par, las puertas de otro mundo, más verdadero y esencial que aquel que en que se tenía que ir haciendo y deshaciendo la vida”, de “Otras mayúsculas”. “¿Cuánto gana un escritor en Chile? Esta pregunta pertenece a la parte prosaica de la actividad cultural: la que siempre se calla (o acalla)”, de “La parte prosaica”. Vayan estas razones o sinrazones que Martín Cerda recoge y (a) nota como un Montaigne o un Lichtenberg del siglo XX, que se lee aún más siglo XXI, en el desolado y desconcertante Reyno de Chile. Toda una lección de sobriedad, sapiencia y empatía literarias.

Escombros. Apuntes sobre literatura y otros asuntos. Ediciones Universidad Diego Portales. Colección Huellas. 2008. Edición y prólogo de Alfonso Calderón. Investigadora asistente Daniela Schutte.

Pin It
    
  1. Robert

    17 Noviembre, 2008

    Como siempre, un agrado leer sus reseñas sr. Harris

  2. rosa

    18 Noviembre, 2008

    muy bueno el libro de don alfonso. los artículos son muy entretenidos y la reseña del tomasito igual pero que me regale un libro autografiado!!!!!

  3. cami

    18 Noviembre, 2008

    que bueno que se preocupen de difundir libros que no sean puras novelas cool, o cercanas el best-sellers o de moda por las adaptaciones cinematográficas. Maerín Cerda fue realmente un intelectual “de lujo” como dice el Harris. y bien por los compiladores que se dieron la pega y por UDP por su excelente iniciatica editorial. y la la Paula por estos espacios…

  4. Karin Wilson

    18 Noviembre, 2008

    Todo libro debería ser una invitación para tener una discusión mental… entre el autor-lector, autor-autor y lector-lector. El último párrafo me recordó la frase de Rimbaud que dice “la vida está en otra parte”.
    Felicitaciones Señor Harris. Sus reseñas son notables y muy interesantes.

También podría interesarte