Por Paula Cárdenas | Fotografía: Alejandro Gallardo.
Etiquetas: enfermedad, salud, tratamiento
CÓMO SE PRODUCE
A diferencia de los cánceres comunes, el cervicouterino se contrae a través de un virus: el virus del papiloma humano o HPV. Existen más de cien tipos de virus papiloma, no todos ellos producen cáncer cervicouterino. Los que sí lo hacen se contagian exclusivamente a través de las relaciones sexuales, porque es el hombre quien lo porta. Pero para él, este virus es inocuo.
Según la ginecóloga de la Clínica Alemana, Andrea Huneeus, en mujeres menores de 30 años, los estudios muestran que entre un 15 y un 40% de la población femenina porta el virus del papiloma humano. Y la gran mayoría de ellas –más del 90% – lo elimina espontáneamente, sin ningún tratamiento, antes de los dos años. Las que persisten con él son quienes tienen riesgo de desarrollar un cáncer.
El virus del papiloma humano se transmite a través de la mucosa durante las relaciones sexuales. Los preservativos, si bien ayudan a prevenir la transmisión del virus, protegen de manera parcial contra la infección. “El virus no sólo se transmite a través de la penetración, el contacto genital también es fuente de contagio; al igual que con el embarazo, el condón no es una protección absolutamente efectiva”, dice el doctor Eugenio Suárez, ginecólogo oncólogo del hospital San Borja Arriarán.
EL CÁNCER
La incidencia máxima del cáncer cervical en las mujeres es a los 40 años, es decir, a esta edad aumentan las probabilidades de que se presente la enfermedad. Pero es necesario tener en cuenta que el cáncer invasivo se desarrolla entre 15 y 25 años después de que una mujer ha sido infectada con el virus. “Las mujeres son vulnerables a contraer esta enfermedad desde el inicio de la actividad sexual hasta el resto de sus vidas”, afirma el doctor Suárez.
Según datos del Centro de Medicina Reproductiva y Desarrollo Integral del Adolescente, de la Universidad de Chile, el promedio de inicio de la actividad sexual en mujeres es a los 17,2 años y como este cáncer es de desarrollo tardío los especialistas recomiendan prevenirlo lo antes posible tomando medidas desde el primer día del inicio de la actividad sexual, e incluso antes.
LA VACUNA
Desde hace seis meses están disponibles en Chile dos vacunas para prevenir esta enfermedad: Gardasil, de Laboratorio Merck, y Cervarix, de Laboratorio Glaxo Smith Kline. Ambas vacunas son preventivas y no terapéuticas, es decir, actúan como una herramienta para evitar el contagio del virus del papiloma humano, cuando éste aún no ha sido transmitido. Por esto ambas vacunas están dirigidas principalmente a mujeres entre 9 y 26 años de edad. “Se recomienda vacunar a mujeres que no hayan iniciado su actividad sexual, pero aquellas que ya tienen el virus también pueden vacunarse, porque una misma persona puede reinfectarse varias veces en la vida”, dice el doctor Suárez.
Tanto Gardasil como Cervarix impiden el contagio de dos tipos del virus del papiloma humano, el 16 y 18, que entre ambos producen cerca del 75% de los cánceres cervicouterinos conocidos. Sin embargo, Gardasil, a diferencia de Cervarix, además protege de otros dos tipos que, si bien no producen cáncer, generan la aparición de verrugas genitales. Por esta razón Gardasil es más cara que Cervarix. La primera cuesta cerca de $ 100.000 una dosis, mientras que la segunda,
$ 60.000. Ambas vacunas se aplican en tres dosis; con dos y seis meses de diferencia entre cada vacunación.
La vacuna no está incluida en el sistema de salud pública, por lo que están disponibles sólo en clínicas y centros de vacunación privados en Santiago y regiones.
Carolina Urrejola (25), diseñadora, se puso la primera dosis de Gardasil en noviembre del año pasado en la Clínica Alemana y, a pesar de que ya había iniciado su vida sexual con más de una pareja, estaba en el límite del periodo de mayor riesgo de contraer el virus. Su madre, la anestesióloga del Hospital Fach, Silvia Schmied, estuvo atenta a la aparición de la vacuna en el mercado y apenas llegó a Chile, sugirió a su hija vacunarse. “Yo sabía que no cumplía con los requisitos de la mujer ideal para la vacuna y mi experiencia no iba a ser igual a la de una niñita chica que tiene la certeza de que no tiene el virus, porque yo no sé si he tenido contacto con él, nunca me he hecho el examen que lo diagnostica. Pero de todas formas, ayuda a prevenir, aunque sea en un porcentaje más bajo el desarrollo de cáncer de útero, y por eso me vacuné”, señala Carolina.
LAS OTRAS HERRAMIENTAS
Según los especialistas, la vacuna es hasta ahora la herramienta más completa y efectiva que existe para evitar el contagio del cáncer cervicouterino. “Un mayor tiempo de estudio no nos responderá nuevas preguntas sobre su efectividad y seguridad, eso ya está claro. Sólo nos dirá si es necesario aplicar una revacunación más adelante para mantener las defensas en un nivel óptimo”, dice la doctora Andrea Huneeus.
Para combatir el cáncer hay que tener en cuenta que existen más opciones a la hora de prevenir el contagio de este expandido virus:
-El uso de preservativo: como el virus del papiloma humano se transmite a través de relaciones sexuales, el uso de condón ayuda a prevenir su contagio.
-Exámenes de control: el papanicolaou es un examen de rutina que deben hacerse las mujeres una vez al año, desde que cumplen 21 o desde que el ginecólogo lo indique, generalmente a los tres años de iniciada la vida sexual. Este examen es indispensable para la detección precoz del virus.