Por Revista Paula
Kickstarter (que significa algo así como “puntapié inicial”), es una red social para emprendedores de industrias creativas con una buenas ideas en la cabeza, un proyecto bajo el brazo, pero cero peso en los bolsillos. El sitio agrupa proyectos de posible realización, que necesitan de un presupuesto para comenzar y que son financiados mediante donaciones.
Así, por ejemplo, cineastas, artistas, músicos, diseñadores, ilustradores, actores suben sus proyectos con algún tipo de adelanto y quedan a la espera de que visionarios mecenas aporten con algo de capital, a través de sus tarjetas de crédito, desde cualquier parte del mundo.
Sin embargo, el modelo es todo o nada: cuando alguien publica su proyecto, se le adjudica un tiempo de expiración que va entre 1 y 90 días y durante ese lapso, los interesados pueden invertir y aportar la cantidad de plata que deseen. Eso sí, los dólares se entregan al proyecto solamente si al cabo del vencimiento del plazo logran juntar todo el dinero que pide. De lo contrario, los aportes (que en el sistema se llaman pledges o “compromiso”) no se realizan y a la tarjeta de crédito del mecenas no se le cobra ni un céntimo.
¿Qué gana Kickstarter en el camino? 5% de todo el dinero recaudado.
Un chileno en Kickstarter
Omar Zúñiga Hidalgo estudió Dirección Audiovisual y Estética en la UC y desde el año pasado vive en Nueva York, donde se fue becado para estudiar dirección de cine en NYU. Por estos días está pre produciendo un cortometraje que realiza con un grupo de compañeros.
La Migración de los Patos (para ver la sinposis pinche aquí) cuenta la historia de dos chicos que pasan un par de semanas juntos en Brooklyn, dilucidando qué se entiende por amistad, mientras uno de ellos termina una investigación para el colegio acerca de la migración de los patos de Prospect Park con los que está obsesionado.
Hasta ahora llevan virtualmente recaudados sólo mil quinientos de los US$ 5 mil dólares que necesitan y tiene sólo hasta el 31 de octubre para llegar a la meta. Sí, cual Teletón. ¿Por qué apostar por ellos? El cine de Omar tiene ese toque indie delicado, suele tomar temas muy simples para hablar de cosas profundas y le gusta mostrar la ciudad -cualquiera sea- desde miradas que a veces uno cree se deberían inmortalizar, como la vista panorámica de París desde un ascensor en descenso.
Para conocer los trabajos que ha hecho hasta ahora, el portal www.cinestacion.cl -productora que arma a la distancia con otras promesas del cine chileno- es el lugar para revisar algunos de ellos. Su último cortometraje, Bruselas, fue estrenado en el pasado SANFIC, recibiendo excelentes comentarios, como el que Alberto Fuguet publicó en su sitio web: “no me cabe duda que ahí hay un cineasta que lee, que entiende, que conecta, que no tropieza con la moda y que sabe que menos es más”. De hecho, él y el escritor Pablo Simonetti figuran entre la lista de donantes del cortometraje a financiar.
Y lo importante: para donar a La migración de los patos sólo hay que entrar en http://bit.ly/ducksmigration, que lleva directamente al sitio de Kickstarter. Pueden hacerse donaciones desde US$ 1 hacia arriba.
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