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13 julio, 2017
orla

Cómo decorar para abrigar

“Donde he pasado más frío en mi vida es en el invierno chileno”, dice esta decoradora holandesa, radicada en Chile. Estas son sus reflexiones sobre cómo crear calor de hogar.

Por Valesca Damste


Paula 1230. Sábado 15 de julio de 2017.

A pesar de que he vivido y visitado lugares muy fríos –nací en Hamburgo, iba a ver a mi papá en Noruega en invierno, estudié un año en Vermont y pasé seis años en Holanda– por lejos donde he pasado más frío en mi vida es en el invierno chileno. Recuerdo mi niñez llena de guateros, chimeneas, estufas a parafina (donde una vez me caí de espaldas antes de darme una ducha, y me quemé el poto, mal). Porque aquí, aunque corto, el invierno es muy duro. A diferencia de Europa, donde dormir con ventanas abiertas es normal, acá tenemos casas mal aisladas y muchas veces hace más frío adentro que afuera.

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La decoración es importante para crear ambientes más abrigados, y hay que tomar en cuenta los días preciosos de sol y cielos azules, que también los tenemos. Esto influye mucho en la paleta de colores que usemos al decorar. En Europa por la luz más fría se necesitan tonos más cálidos y “sucios” para crear ambientes acogedores (no le crean tanto a la estética Ikea con el muro blanco: no es muy sentador en el invierno del Hemisferio Norte). En Chile tenemos la suerte de poder usar colores más limpios y alegres que no desentonan ni en enero o agosto. Pero cosas como engenerar o empapelar muros con papeles de diseños con fondos de color fuerte crean espacios cálidos. Asegurarse de que las cortinas sean forradas, y si realmente quieren crean una sensación de abrigo: ponerle una capa de franela adentro. Las lámparas de mesa o pie con ampolletas de luz cálida y bajo voltaje invitan a sentarse; las alfombras visten los pisos y las mantas y cojines te cobijan. La idea es crear un nido donde podamos hibernar.

“Podemos aplicar el hygge, concepto escandinavo tan de moda, que habla de compartir en familia o con amigos, de prender velas apenas oscurezca, de sentarse alrededor de la tetera, de cerrar las cortinas y taparse con una manta”, dice Valesca Damste.

Podemos aplicar el hygge, concepto escandinavo tan de moda, que también se usa en Holanda como “gezelligheid”, y que tiene que ver con esa cosa un poco apiñada y acogedora de compartir en familia o con amigos: de prender velas apenas oscurezca, de sentarse alrededor de la tetera o de la botella de vino a contar las cosas que nos pasaron en el día. Estar todos en un sofá y ver una película, cerrar las cortinas y prender la chimenea (podemos soñar), taparse con una manta con el gato encima a leer un libro.

Al final de cuentas, el invierno en Chile hay que sobrevivirlo a punta de guateros y tecitos, pero es de corta duración y el resto del año es una maravilla. @ccdinteriores

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