Cronistas, la nueva camada

Tiempo Libre

Cronistas, la nueva camada

Por Astrid Hoffmann / Ilustración: Pablo Farías

Una nueva ola de periodistas y autores jóvenes se está haciendo camino después de que otros, ya consagrados, les abrieran el paso y los empujaran a seguir adelante en el democrático oficio de contar historias. De política y violencia, pero también de espiritualidad y literatura, escribe la nueva camada de cronistas latinoamericanos.

Paula 1138. Sábado 4 de enero de 2014.

Una nueva ola de periodistas y autores jóvenes se está haciendo camino después de que otros, ya consagrados, les abrieran el paso y los empujaran a seguir adelante en el democrático oficio de contar historias. De política y violencia, pero también de espiritualidad y literatura, escribe la nueva camada de cronistas latinoamericanos.

En los últimos años asistimos con deleite al “boom” de la crónica latinoamericana, ese híbrido entre periodismo y literatura que viene conquistando lectores con una prosa atractiva y mordaz que no falta a su deber principal: informar. Viene ganando terreno en las páginas de revistas y suplementos de diarios, colándose en los kioscos y la web con publicaciones especializadas, algunas digitales y otras impresas, y hasta se ganó su propio estante en más de una librería. Hay libros de crónicas que se agotan y se reeditan, y cronistas que participan en ferias de literatura codo a codo con novelistas y escritores; hay antologías como Mejor que ficción, editada por el español Jorge Carrión, y Antología de crónica latinoamericana actual, del colombiano Darío Jaramillo Agudelo, que se venden en Francia, Inglaterra y Estados Unidos; hay cronistas que reciben galardones en letras, como el mexicano Juan Villoro y el chileno Pedro Lemebel con el Premio José Donoso.

En las antologías, en las revistas, en los congresos, se repiten los mismos nombres: Martín Caparrós, Juan Pablo Meneses, Alberto Salcedo Ramos, Leila Guerriero, Alberto Fuguet, Leonardo Haberkorn, Julio Villanueva Chang, Gabriela Wiener, Josefina Licitra, Daniel Titinger, entre otros. Son las voces más representativas del género en América Latina, algunos de los cuales editan revistas y promueven la crónica con talleres, seminarios y premios, como el que otorga la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI), fundada por Gabriel García Márquez, o el premio Las Nuevas Plumas, para crónicas inéditas en español, una iniciativa del chileno Juan Pablo Meneses junto a la Universidad de Guadalajara. Son la voz cantante de un género por fin instalado, aunque sus exponentes no abandonen la militancia: todavía falta espacio en los grandes medios para publicar textos largos, dicen, faltan auspiciadores que apoyen las publicaciones de crónicas y perfiles (Orsai, una revista que se propuso sobrevivir sin auspiciantes, anunció a fines de 2013 que dejaba de existir), falta darle a una buena crónica periodística el mismo valor que a una buena novela: la periodista argentina Leila Guerriero suele cuestionar el hecho de que a menudo le pregunten “¿Y cuándo te vas a animar a escribir una novela?”, como si no bastara con escribir una buena crónica.

Nacidos en su mayoría después de los 80, durante o inmediatamente después de las dictaduras que aquejaron a sus países, la impronta y la voz de la nueva camada de cronistas es esencialmente latinoamericana, como la de sus predecesores, pero está matizada por la influencia de otros escritores, otros presidentes; por la música y la estética del cine de los últimos veinte años, por los blogs y los 140 caracteres de twitter y las revistas de crónicas.

Mientras tanto, como un animal cauteloso que observa la escena y luego avanza, agazapado, comienza a asomar una nueva generación de cronistas. Son jóvenes, nacidos en su mayoría después de 1980 –muchos de ellos durante o inmediatamente después de las dictaduras que aquejaron a sus países– con una impronta y una voz esencialmente latinoamericana, como las de sus predecesores, pero matizada por la influencia de otros escritores, otros pensadores, otros presidentes; por la música y la estética del cine de los últimos veinte años, por los blogs y los 140 caracteres de twitter y las revistas de crónicas.

Son muchos. A fines de 2012, durante el segundo Encuentro de Nuevos Cronistas de Indias –organizado por la FNPI– en México, hubo una serie de charlas bajo el nombre Confeccionarios de nuevos cronistas donde tres grandes autores –el norteamericano Jon Lee Anderson, el colombiano Alberto Salcedo Ramos y el mexicano Juan Villoro– conversaron con un grupo de jóvenes cronistas que merecen atención: Emiliano Ruiz Parra, Diego Enrique Osorno y Daniela Rea (México), Federico Bianchini (Argentina), Carol Pires (Brasil), Óscar Martínez (El Salvador), Juan Fernando Andrade (Ecuador), Rocío Montes (Chile), Ana Teresa Toro (Puerto Rico), Carlos Salinas (Nicaragua), Albinson Linares (Venezuela), Joseph Zárate (Perú), Santiago Cruz (Colombia). Sus perfiles y publicaciones pueden explorarse en la web de Nuevos Cronistas de Indias (Nuevoscronistasdeindias.fnpi.org), aunque estos son solo algunos de los tantos cronistas que se reproducen en América Latina con la velocidad que caracteriza a su generación, metiéndose en villas, en clubes sadomasoquistas y en edificios públicos, hablando con diputados, chefs y curas, para luego escribir y escribir e ingeniárselas para publicar su trabajo como sea. Para hacerse leer.

Los nuevos cronistas latinoamericanos, llevan adelante blogs como Culturab.blogspot.com de Juan Fernando Andrade o Medespertoungemido.blogspot.com de Federico Bianchini, publican e-books gratuitos como Hugo Chávez, nuestro enfermo en La Habana, de Albinson Linares. Algunos incluso han publicado más de un libro, como Diego Enrique Osorno y Javier Sinay, o ganado más de un premio, como Federico Bianchini; otros, publican textos en revistas de nicho como Orsai o Anfibia, y, de tanto en tanto, en las más consagradas como Gatopardo, Etiqueta Negra, Piauí y Soho.

A primera vista pareciera que los temas predominantes de esta nueva camada giran en torno a lo oscuro, lo marginal, lo violento (Los migrantes que no importan: en el camino con los centroamericanos indocumentados en México, de Óscar Martínez; La guerra de los zetas, de Diego Enrique Osorno; Los crímenes de Moisés Ville, de Javier Sinay) y también, claro, lo político, con publicaciones como Hijas de general, de Rocío Montes y Nancy Castillo, que por estos días es un hit de ventas en librerías chilenas. Pero hay, también, un interés visible por lo bello, lo cotidiano, lo fantástico, que se respira en los relatos de Margarita García Robayo en Las personas normales son muy raras, en el libro Buscadores de fe: un viaje hacia la espiritualidad contemporánea, de Violeta Gorodischer y en las crónicas Gay Talese va a los toros, de Pablo de Llano y en la Historia sazonada del ajinomoto, de Joseph Zárate, publicadas en Etiqueta Negra, la revista peruana desde la que han despegado los que hoy día son los más célebres crónistas de Latinoamérica.

Algunos libros para tener en cuenta

-Buscadores de fe. Un viaje hacia la espiritualidad contemporánea, de Violeta Gorodischer (Emecé)
-Los migrantes que no importan: en el camino con los centroamericanos indocumentados en México, de Óscar Martínez (Sur + Ediciones).
-Los mercaderes del Che: grandes hazañas de personajes minúsculos, de Álex Ayala (Libros del K.O).
-Los crímenes de Moisés Ville. Una historia de gauchos y judíos, de Javier Sinay (Tusquets).
-Generación ¡BANG! Los nuevos cronistas del narco mexicano, antologado por Juan Pablo Meneses (Temas de Hoy).

Crónicas y revistas para seguirles la pista

-Solalinde: perfil del sacerdote mexicano defensor de los derechos de los inmigrantes, Alejandro Solalinde. Por Emiliano Ruiz Parra, en la revista Gatopardo, que se edita en México. www.gatopardo.com
-El supremo anfibio: una crónica sobre Eugenio Zaffaroni, juez de la Corte Suprema Argentina. Por Federico Bianchini, en la revista Anfibia. www.revistaanfibia.com
-El viejo tupamaro: un perfil del presidente uruguayo Pepe Mujica. Por Carol Pires, en la revista brasileña Piauí. www.revistapiaui.estadao.com.br

Crónicas y perfiles de los nuevos cronistas se pueden leer en el blog cronicasperiodisticas. wordpress.com, junto a las de grandes como Rodolfo Walsh, García Márquez, Gay Talese Y Ryszard Kapuscinski.

-Historia sazonada del ajinomoto: una crónica hilarante sobre el condimento japonés. Por Joseph Zárate Salazar, en la revista peruana Etiqueta Negra. www.etiquetanegra.com.pe
-Amar al padre: crónica personal sobre el fetiche de la autora por los hombres mayores. Por Margarita García Robayo, en la extinta revista Orsai. www.editorialorsai.com/revista
-Confesiones de un pescador de coca: crónica sobre los pescadores de droga. Por Juan Fernando Andrade en la edición ecuatoriana de la revista SoHo. www.soho.com.ec / www.soho.com.co
-Los más miserables de los traidores: crónica sobre los delincuentes que se convierten en testigos protegidos del Estado. Por Óscar Martínez en El Faro, de El Salvador. www.elfaro.net
-El cura que hizo la opción por los gays, la política y su propio hijo: un perfil del padre Nicolás Alessio. Por Juan D’Alessandro en El Puercoespín. www.elpuercoespin.com.ar
-Mi esposo usa lencería, una crónica sobre los travestis heterosexuales. Por Juan Pablo Proal en la revista mexicana DIEZ4. www.diez4.com

Talleres online para convertirse en cronista:
-CON LUIS GRUSS: del 8 de enero al 26 de febrero, este escritor argentino (docente y periodista de La Nación, Clarín, Los Inrockuptibles, entre otros medios) dictará el curso online La nueva crónica periodística. Bajo la premisa de “aprender a mostrar más que a decir”, las clases se dictan por chat semanal, los días miércoles de 20 a 22 hrs. US$ 150. www.delaspalabras.com
-EN LA ESCUELA MÓVIL: el 7 de enero comienza el taller online de dos meses de duración Crónicas de viajes, dictado por Carolina Reymúndez (periodista y autora del libro El mejor trabajo del mundo) en la Escuela de Periodismo Portátil, fundada por el periodista chileno Juan Pablo Meneses, quien también suele brindar talleres virtuales. En la misma escuela, el 10 de febrero parte el taller Crónicas de riesgo, del mexicano Alejandro Almazán, reciente ganador del Premio Gabriel García Márquez en categoría crónica. Inscripciones en oficinaportatil@gmail.com. www.periodismoportatil.com

La chilena

Parte de la nueva ola de cronistas latinoamericanos, Rocío Montes cree que la crónica sirve para comprender mejor al mundo. “No me resigno a que las historias de mi época se desconozcan porque murió su protagonista, porque alguien tiene interés en silenciarlas o, simplemente, porque los reporteros no hemos hecho bien nuestro trabajo y no las hemos encontrado. Las buenas crónicas y sus personajes ya existen, deambulan esperando ser descubiertas, y nuestro trabajo es estar atentos por si se nos cruzan en el camino”, dice la periodista, coautora, junto a Nancy Castillo, de uno de los últimos hits de ventas en librerías chilenas: Hijas de General.

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