Cuatro claves para entender el fenómeno House of cards

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Cuatro claves para entender el fenómeno House of cards

Por Soledad Camponovo

El 14 de febrero se estrenaron los trece capítulos de la segunda temporada de este drama político estadounidense que, en su primera entrega, tuvo cuatro nominaciones a los Globos de Oro. Con adictos como el presidente Barack Obama, aquí el porqué del éxito de esta serie de internet que entró en las grandes ligas de la industria televisiva.

Paula 1141. Sábado 15 de febrero de 2014.

El 14 de febrero se estrenaron los trece capítulos de la segunda temporada de este drama político estadounidense que, en su primera entrega, tuvo cuatro nominaciones a los Globos de Oro. Con adictos como el presidente Barack Obama, aquí el porqué del éxito de esta serie de internet que entró en las grandes ligas de la industria televisiva.

1. Revolución Netflix
House of cards es la primera superproducción para internet que rompió con los códigos de las series de las grandes cadenas de TV: la temporada se estrena una sola vez y no hay que esperar para ver el próximo capítulo. La responsable es Netflix, plataforma de contenidos audiovisuales online que surge en 1997 como un videoclub virtual y que hoy cuenta con 40 millones de suscriptores. Ha replicado su modelo con éxito en otras series como Hemlock grove y Orange is the new black.

2. Team de lujo
Cuando el director David Fincher (El club de la pelea) reunió al equipo de trabajo, dijo: “Cada persona presente fue nuestra primera opción; no arruinen la oportunidad”. Los convocados fueron Kevin Spacey (Belleza americana) y Robin Wright (Forrest Gump), que junto a los productores Sarah Treem (In treatment) y Dana Brunetti (La red social) y el guionista Beau Willimon (Los idus de marzo) formaron un grupo excepcional. Con un presupuesto de 100 millones de dólares para grabar dos temporadas, el resultado está a la vista: la primera de ellas consiguió cuatro nominaciones a los Globos de Oro, incluida la de mejor serie.

3. Pasado inglés
En 1989 Michael Dobbs -asesor de Margaret Thatcher-, publicó la novela House of cards que hablaba de las intrigas políticas de la época de la Dama de Hierro. La adaptación de Netflix mantiene la trama de la versión británica -un político que decide vengarse porque no le han dado el alto cargo que le prometieron-, pero con una diferencia: mientras el protagonista inglés es un cínico al final de su carrera, el estadounidense tiene un auspicioso futuro por delante.

4. Políticamente incorrecta
A diferencia de series políticas que promueven el triunfo del bien sobre el mal (como The west wing y Commander in chief), House of cards retrata a Washington como el epicentro del cinismo y de la corrupción. Varios congresistas norteamericanos -la senadora de Missouri Claire McCaskill, entre otros- se han quejado por esta caracterización negativa. La serie cuenta entre sus fanáticos a Bill Clinton y Barack Obama, que ha comentado que “ojalá las cosas fueran tan despiadadamente eficientes en el Washington real”.

Las opiniones de cinco fans
“Nos despierta esa extraña perversión que desea el triunfo del mal. Precisamente, esa oscura contradicción moral es la clave de la fascinación que sentimos por la serie”. Luciano Cruz-Coke, político y actor.

“Todos deberíamos verla, por Kevin Spacey -un genio de la actuación-, y porque narra cómo se maneja la oscuridad de la política a gran escala”. Fabrizio Copano, comediante.

“Si Shakespeare viviera, le habría gustado escribir House of cards. Francis Underwood es quizás el personaje más complejo y peligroso de los que se pasean por la pantalla”. Julio Rojas, director de contenidos de ficción de TVN.

“Como se tiene acceso inmediato a toda la serie, los personajes y la trama van construyéndose sin lagunas, sin interrupciones”. Alberto Montt, ilustrador.

“Despliega sin pudor las relaciones humanas intensamente instrumentales -todos valen algo en la medida que sirven para alcanzar una meta-. Eso la hace particularmente interesante”. Óscar Contardo, periodista y escritor.

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