El auge de los libros leporello

Tiempo Libre

El auge de los libros leporello

Por Pilar Navarrete / Fotografía: Carolina Vargas / Producción: Carla Fogliatti

Como su formato, tipo acordeón, permite que una vez abiertos se desplieguen por varios metros, se han convertido en el favorito de ilustradores para contar historias donde sobran las palabras. Tres versiones chilenas para descubrirlos.

Paula 1188. Sábado 5 de diciembre de 2015.

Como su formato, tipo acordeón, permite que una vez abiertos se desplieguen por varios metros, se han convertido en el favorito de ilustradores para contar historias donde sobran las palabras. Tres versiones chilenas para descubrirlos.

La historia
Dice la historia que este formato de encuadernación le debe su nombre a un personaje de la ópera Don Juan que, con música de Mozart, cuenta la historia del osado seductor. En ella, don Juan tiene un criado llamado Leporello quien, además de seguirlo a sol y a sombra, mantiene anotadas todas las conquistas de su patrón. Al final del segundo acto, Leporello despliega el listado en el escenario, tan extenso que las hojas van unidas como los pliegues de un acordeón.

Por la costa chilena
Cuando se abre y extiende el libro Entremareas –ideado por la diseñadora María José Carmona y financiado por la Fundación Ciencia & Vida– se despliegan dos metros de papel donde van ilustrados choritos, pulpos, erizos, pulgas de mar, jaibas remadoras, huiros, cochayuyos, chungungos, gaviotas, estrellas de mar, que habitan el ecosistema intermareal: el pedazo de tierra que cubre y descubre el mar cuando sube y baja la marea y que los científicos llaman entremareas. El Premio Nacional de Ciencias 2010, Juan Carlos Castilla, asesoró la elección de las especies, y el poeta Floridor Pérez escribió los textos a modo de una cueca larga que homenajea al litoral de Chile. El reverso es para colorear. $14.900 en librerías.

Microhistorias visuales

La directora de la editorial chilena Quilombo, Camila Rojas, es tan fanática del formato que bajo el alero de su sello en 2012 creó una colección solo de leporellos: cuatro libros de 10 x 15 cm donde ilustradores chilenos cuentan microhistorias (un día de lluvia, un paseo en bicicleta) pero sin texto, sino solo a través de dibujos. “El libro, en sí, es el soporte artístico y las historias solo se entienden si se despliega el acordeón”, dice Rojas. $ 5.000 en librerías.

De paseo por la Alameda

Un año caminó el ilustrador Vicente Cociña por la Alameda –desde Plaza Italia hasta General Velásquez–, dibujando los edificios que veía al pasar. Los 12 metros de ilustraciones se despliegan en Alameda de ida y vuelta (Letra Capital). La gracia es que, libro en mano, uno decide si parte recorriendo la vereda norte –y “pasar por fuera” del Gam, del cerro Santa Lucía, la Biblioteca Nacional y La Moneda– o el lado sur –el edificio de la Telefónica, la feria Santa Lucía y el paseo Bulnes–. $18.000 en librerías.

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