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30 junio, 2017
orla

El pianista dispara

Arreglista, compositor clásico, autor de sólidos trabajos solistas e interesantes proyectos pop: al prolífico catálogo de Juan Pablo Abalo hay que sumar un disco donde repasa temas contingentes sin filtros y ataviado con unos pocos teclados.

Por Vadim Vidal


Paula 1229. Sábado 1 de julio de 2017.

Juan Pablo Abalo (compositor, a la vez que doctor en Filosofía y máster en Artes) comenzaba a trabajar unas piezas al piano a fines del año pasado con la idea de editar un trabajo que escapara de lo que había hecho en su disco de corte autoral Como un animal (2014) y a sus proyectos decididamente pop Los días contados y Estancia La Mar. Pensaba seguir la senda del músico canadiense Chilly Gonzales quien un día se aburrió de coquetear con la pista de baile y editó preciosos discos de melodías al piano. Claro que Abalo se topó con una noticia de crónica policial que hablaba de un par de adolescentes que se intoxicaron inhalando propano, el gas que se usa en las lámparas de camping, en un parque de la capital. “Tenía el link abierto y comencé a leerlo mientras tocaba una melodía”, dice. Así compuso Gas propano, canción destacada de Música ambiental, su disco de 21 minutos lanzado en mayo pasado; ocho cortes con letras contingentes que, por momentos, parecen verdaderas columnas de opinión con piano y pinceladas de sintetizadores Roland y Hammond de fondo.

Música ambiental se puede escuchar en www.juanpabloabalo.bandcamp.com

Música ambiental se puede escuchar en www.juanpabloabalo.bandcamp.com

Abalo tiene una formación musical ligada al conservatorio, las percusiones y el piano. Alguna vez tocó free jazz, alguna vez sufrió de codo de tenista de tanto percutir la batería, alguna vez pasó una crisis familiar de la que salió componiendo. Primero partituras para obras que se interpretaron en Alemania y España; y en paralelo cosas más pop. Su faceta clásica se puede escuchar en el compilado Música de cámara & orquesta (Ponk Records); además, compuso arreglos para Eduardo Gatti, y el dúo Dënver y sus ya nombrados trabajos solistas.
Si ya en Canciones de misa (2012) abordaba la contingencia (casos de abuso) en Música ambiental cada letra tiene un objetivo en la mira: Dispararse en los pies es una crítica a la política concertacionista, Madres a la fuerza a la mirada conservadora sobre el aborto, La foto a la adicción a subir fotos “casuales” a redes sociales, y Festivales de música a la adicción fetichista por la “experiencia” de asistir a estos eventos. “Son más historias que opinión, más que una crítica es una constatación. Por ejemplo, más que criticar a quienes creen que una niña violada no tiene derecho a abortar, es una constatación de esa locura, que alguien diga eso quiere decir que no tiene sentido común ni bondad”, sentencia Abalo, quien confiesa que, más que letras con contenido social, intentó capturar el sentimiento que late en las discusiones en redes sociales. Un ruido ambiente, una música de fondo.

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