El artista explorador

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El artista explorador

Por Por: Catalina Mena / Fotografía: Fernando Prats

Provocador de situaciones energéticas y amante de los territorios extremos, Fernando Prats (44) tiene un lugar ganado en la escena del arte europeo. Ahora representará a Chile en la Bienal de Venecia con la obra Gran Sur: un relato utópico y delirante que tiene como escenario la remota Antártica.

Provocador de situaciones energéticas y amante de los territorios extremos, Fernando Prats (44) tiene un lugar ganado en la escena del arte europeo. Ahora representará a Chile en la Bienal de Venecia con la obra Gran Sur: un relato utópico y delirante que tiene como escenario la remota Antártica.

“Se buscan hombres para viaje arriesgado, poco sueldo, frío extremo, largos meses de oscuridad total, peligro constante, regreso a salvo dudoso, honor y reconocimiento en caso de éxito”. Así decía el insólito anuncio que hace 100 años publicó el explorador británico Ernest Shackleton en The Times de Londres para convocar a tripulantes que lo acompañaran en su travesía a la Antártica. Llegaron 5 mil hombres que soñaban con el fin del mundo, de los cuales 22 se embarcaron. Pero el navío quedó atrapado en el hielo. Finalmente, los viajeros lograron alcanzar la isla Elefante, donde fueron rescatados por el famoso piloto Pardo.

Inspirado por esta fascinante historia, Fernando Prats reactualiza el gesto y lo lleva al terreno del arte. Con la ayuda de la Armada, voló hasta la isla Elefante, en la Antártica, para instalar allí un gran letrero realizado en neón en el que se lee el legendario aviso publicitario. En el proceso se involucraron más de 100 funcionarios de la Armada; se hicieron 19 vuelos de helicóptero para trasladar una por una las cajas con las letras; se utilizaron dos generadores de corriente y seis montajistas. La obra se montó, se registró en video, se fotografió y se retiró. La acción, en total, duró 9 horas con 15 minutos. “La logística fue muy complicada, porque la Armada no viaja a esa isla, ya que está muy separada de la península antártica”, cuenta el artista. “Hubo que esperar que se dieran las condiciones climáticas y actuar con eficiencia y rapidez. Esto es comparable a un trasplante de órganos. Hay una espera, una tensión y de repente suena el teléfono, está el órgano y se genera todo el movimiento que hay que ejecutar en un tiempo acotado. Si yo hubiera medido, con algún grado de lucidez, lo que implicaba hacer esto, seguramente lo habría abortado”.

Esta acción de arte se traduce en la obra Gran Sur, pieza principal de la entrega que hará Prats en la próxima Bienal de Venecia, que se inaugura el 1 de junio. El artista exhibirá el registro en video del viaje y el montaje y las letras de neón se colocarán en el frontis del pabellón chileno. “Todo este proyecto es un absurdo. ¿Qué interés tiene reeditar un anuncio después de cien años?, ¿qué tiene ese anuncio que aún genera una activación de algo? Es la historia no solamente de un expedicionario; es la historia y la utopía de un viaje. Creo que el Arte tiene mucho que ver con eso”.

Huellas sobre el humo

Quizás porque ha pasado la mitad de su vida fuera de Chile, en Barcelona, Fernando Prats es un ejemplar inclasificable dentro de nuestra actual escena artística. Prats ostenta una fuerza, una vehemencia y una convicción pocas veces vista. Más que el resultado visual de la obra, le interesan los procesos involucrados en su realización; más que el placer estético, busca generar una experiencia energética; más que el éxito y la comodidad sigue persiguiendo el riesgo y la utopía. Ya, en 2002, Prats inició este tipo de proyectos de exploración, encontrando en la Antártica un referente fundamental. “La Antártica es el lugar donde está el principio de la primera intuición. En ese vacío las imágenes desaparecen y tú puedes enfrentarte a tus capacidades para generar un trabajo”.

En ese momento realizó un entierro de su propia obra: con gran esfuerzo excavó un hoyo en la nieve y lanzó adentro herramientas, materiales y otras piezas de su trabajo.

En Europa, Fernando Prats es reconocido por su innovación dentro del lenguaje pictórico. Hace poco participó en la muestra colectiva Ailleurs (En otro lugar) en el Espacio Cultural Louis Vuitton de París. La selección de artistas fue hecha por el crítico y curador francés Paul Ardenne, siendo Prats el único latinoamericano entre dieciséis artistas de todo el mundo. Ardenne destacó al chileno por haber iniciado “una forma inédita de pintar”. Como soporte Prats utiliza papeles tiznados con humo, el que se adhiere a la superficie como una fina cubierta negra y se desprende fácilmente al contacto con cualquier elemento.

El artista realiza diversas acciones para imprimir huellas azarosas sobre la oscura superficie. Muchas de estas acciones suceden en lugares remotos y solitarios, descargados del peso cultural, lo que le permite siempre volver a comenzar de cero. Algunas son muy simples, como poner a unos pájaros a volar encima del papel tiznado de manera que su movimiento quede registrado en trazos rítmicos. Otras veces se trata de acciones muy complejas, que requieren logística y en las que corre riesgos, como cuando cuelga los oscuros cuadros en un acantilado del Atlántico, para que el tormentoso movimiento de las olas salpique y deje huellas sobre el soporte; o se traslada al Salar de Atacama y coloca sobre el suelo los papeles que se mueven con el viento y que van registrando las texturas de la sal. Casi siempre hay mucho compromiso del cuerpo: el artista camina por territorios accidentados, arrastra cosas, excava, trepa, se expone a temperaturas extremas. El resultado son cuadros abstractos de trazos blancos sobre fondo negro, realizados por las fuerzas de la naturaleza y el azar. Y los procesos involucrados en su realización se exhiben como registros en video.

Cada tanto, vuelves al paisaje chileno, como si necesitaras recuperar algo de tu origen.
Yo vuelvo a Chile cuando tengo una crisis profesional muy grande, cuando me doy cuenta de que lo que hago no sirve para nada.

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