Fin de año literario

Tiempo Libre

Fin de año literario

Por Marcela Fuentealba

Entre la avalancha de novedades que cubren las librerías al cerrar el año, escogemos un puñado de títulos, algunos por llegar y otros recién instalados, para dar y darse buenos tiempos de lectura.

Paula 1110. Sábado 8 de diciembre 2012.

Entre la avalancha de novedades que cubren las librerías al cerrar el año, escogemos un puñado de títulos, algunos por llegar y otros recién instalados, para dar y darse buenos tiempos de lectura.

Aquí y ahora, de Paula Auster y John Coetzee (Anagrama/Mondadori) para muchos es un sueño: dos de los escritores más importantes y estimados del momento publican la correspondencia que han mantenido desde 2008. Comentan a Philip Roth, especulan sobre la amistad, el deporte, los idiomas, el sexo y lo que se les venga a la cabeza. Suerte de ensayos conversados, estas cartas puede que tengan poca espontaneidad –después de que se conocieron Coetzee le ofreció a Auster cartearse literariamente, así que no hay nada de lo urgente y pasional que marca muchos epistolarios–, pero muestran a dos mentes y sensibilidades que se sueltan y se complementan en su madurez y genialidad.

Cambiar de idea, de Zadie Smith (Salamandra)
La chica negra que deslumbró a las letras inglesas con la novela Dientes blancos en 2001 hoy es una autora madura; además de narradora y profesora, es cronista y ensayista. En estos ensayos reunidos, que van de Nabokov y Barthes a Greta Garbo y Barack Obama, deslumbra por su capacidad para unir su propia historia, sus gustos y obsesiones literarias, con el rigor intelectual de una investigadora. Ágil y de mente inquieta, Smith eleva la escritura femenina a una inteligencia grácil y honda sobre lo cotidiano y lo raro que pocas veces se encuentra.

La filial, Matías Celedón (Alquimia)

Este libro, el segundo del autor chileno que sorprendió hace unos años con el donosiano pero escueto Trama y urdimbre, está hecho literalmente a pulso. Compuesto en máquina de escribir con timbres, instala frías frases al medio de la página en blanco para contar una historia anodina y concreta a la vez, aterradora pero doméstica. Celedón se acerca a una pieza de arte y exige valentía para abismarse por el vacío que deja el lenguaje en su expresión más concreta.

Nada se opone a la noche, de Delphine de Vigan (Anagrama)
Al empezar esta novela, que vendió 500 mil ejemplares en Francia el año pasado, bien podría pensarse que es otro intento autoral más en la búsqueda de los padres, en este caso, la madre. Un gesto que ya casi se ha impuesto como género en la narrativa actual y suele consistir en un ejercicio de autoexploración. Pero al poco avanzar la lectura se vuelve veloz y sincopada, y al final, bien puede decirse que es la novela más ejemplar, feroz, sentimental y honesta sobre el tema que se haya escrito en el último tiempo. Un delicado y terrible retrato de familia que va del suspenso del policial a las profundidades psiquiátricas.

El sur, Daniel Villalobos (Qué Leo)
El temucano Villalobos, ganador del concurso de cuentos Paula 2002, escribe acerca de sus orígenes, su familia y su infancia en el difícil y desolado territorio que fue para él el sur en los años 70, cuando la vida incluía ser testigo de los golpes de un militar a su mejor amigo, hacer solitarios viajes a Puerto Saavedra o escuchar a su abuelo monologar frente al televisor. “Quién soy yo para decir cómo debería ser la vida, si apenas recuerdo cómo fue cuando era intensa, nueva y única”. Recordar, entonces, es la consigna de este libro que deshace las complacencias sobre el pasado; tan honesto como bien escrito.

Di su nombre, Francisco Goldman (Sexto Piso)
El periodista estadounidense-guatemalteco, colaborador habitual del New Yorker –donde hace poco publicó un perfil de Camila Vallejo–, emprendió hace un par de años la difícil tarea de retratar, acercar y palpar con las palabras a su joven esposa, la escritora mexicana Aura Estrada, quien murió ahogada en una playa mientras pasaban juntos sus vacaciones. Su proeza es hacer del dolor y la tragedia una narración llena de amor, incluso humor, con la honestidad y el vértigo de quien ya lo perdió todo y sigue pegado a la vida.

Mr Gwyn, de Alessandro Baricco (Anagrama)
La prosa limpia del autor de Seda, con el mecanismo preciso de un reloj, se despliega más acompasada y perfecta que nunca en esta novela sobre la decadencia de un escritor que prodiga una elegía del arte de contar historias. Como en todos sus libros, la trama concreta y evidente esconde otra mucho más insondable y difusa; en este caso, parece un thriller que se resuelve en la ternura de personajes entrañables.

Perfiles críticos, Lytton Strachey (UDP)
El crítico Juan Manuel Vial hizo una traducción suelta, jugada, estupenda, de uno de los más ácidos y geniales escritores ingleses del siglo XX, sin duda uno los más grandes biógrafos de un país de expertos en vidas ajenas. Inédita en castellano, la selección incluye aquellos en los que Strachey desmenuza los detalles privados de varios ingleses clave, como Blake, Mathew Arnold y Samuel Johnson, y algunos de los franceses capitales: Voltaire, Rousseau, Stendhal. Una joya para literatos y una luz infinita para cualquier lector curioso.

Seguir leyendo