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28 julio, 2017
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La mitad del año

A propósito de que en estas fechas las revistas musicales entregan el clásico “mid year report” con lo mejor que se ha editado en el primer semestre. Aquí, va nuestra selección.

Por Vadim Vidal


Paula 1231. Sábado 29 de julio de 2017.

Thundercat, Drunk 

La historia de este bajista y multiinstrumentista es impresionante: tocó en Suicidal Tendencies, fue músico de sesión de Erykah Badu y colaborador de Flying Lotus y de Kendrick Lamar en To Pimp A Butterfly. Este es su cuarto trabajo, una pieza de 51 minutos y 23 cortes con picos altos de la mano de invitados como Lamar, Wiz Khalifa o Kamasi Washington y la muy kitsch aparición de Michael McDonald y Kenny Loggins. Un desfile de jazz, soul y funk tan  alucinante como elegante.

Juana Molina, Halo

La argentina creó un mundo sonoro que mezcla estilos hasta transformarlos en algo único. Si bien la prensa europea la liga al folk, su sonoridad fue y sigue siendo orgánica, sirviéndose para ello de loops de guitarra y sintetizadores sobre bases gruesas. Es a veces gutural y un par de veces etérea, lo que hace es inclasificable. Se puede entrar a su obra por cualquiera de sus siete discos, aunque Halo marca un paso adelante.

Fabiano do Nascimento, Tempo dos mestres

Es un prodigio de la guitarra y del “afro-brasil”, la etiqueta que encontró la llamada World Music para rotular todo lo que venga del gigante sudamericano. También es el bisnieto del célebre saxofonista ciego Ladario Teixeira, en la tradición musical de su país y en el jazz americano. Y este, su segundo disco en solitario, retrotrae a los sonidos de la selva amazónica. Un trabajo absolutamente acústico que cuenta con la colaboración del septuagenario percusionista Airto Moreira.

Julie Byrne, Not Even Happiness

La felicidad no es el punto. El segundo disco de esta compositora neoyorquina, guardaparques ocasional y egresada de Ciencia Ambiental, trata de eso. No es un disco triste, sino contemplativo; no es del todo folk, tampoco new age. Recuerda a la primera Cat Power pero sin su angustia y a Michelle Shocked, pero sin su militancia. Nueve canciones sutiles con sonidos captados de la naturaleza, casi siempre acompañada de guitarra acústica, salvo en I live now as a singer, una canción sublime con teclados, quizás la mejor de lo que va de 2017, que en una de sus partes dice “He arrastrado mis vidas a lo largo del país /   y me he preguntado si viajar me ha llevado a alguna parte”.

Kelly Lee Owens, Kelly Lee Owens

Fue enfermera en un hospital de terapias alternativas con gongs orientales, el sonido solitario y abarcador que se expande durante las meditaciones kundalini. Hay algo de eso en su disco debut, un prometedor álbum de composiciones electrónicas con texturas sutiles y un timbre de voz, el suyo, que rememora el género “dream pop”. Mitad pop mitad trance, no es sanador, pero sí reconfortante.

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