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8 septiembre, 2016
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La moda se toma los museos

Siempre han existido espacios especializados donde se investiga, se colecciona y se exhibe moda. Pero, en los últimos años ha conquistado los museos que antes eran exclusivos del arte. Elocuentes son las muestras dedicadas al mundo de la moda que realiza el Metropolitan Museum de Nueva York, que superan el medio millón de asistentes. Para algunos, un reconocimiento del valor cultural de la moda; para otros, el triunfo de una industria millonaria, que puede “comprar” su consagración artística.

Por Catalina Mena .


Paula Digital.

La diversidad de museos, en todo el mundo, que hoy exhiben piezas asociadas a la moda es amplia y fascinante. En Chile, el Museo de la Moda, de Jorge Yarur –que este año está mostrando accesorios, objetos y vestuario de Marilyn Monroe– es un referente reconocido como el más importante de Latinoamérica. A nivel mundial, uno de los museos más consolidados en el tema es el Victoria and Albert Museum, que está en Londres. Se trata de una colección privada que tiene cerca de dos millones y medio de objetos, los que abarcan más de 5 mil años de diseño, muchos de vestuario, aunque también hay arquitectura, muebles y objetos. Pero el área dedicada a la indumentaria es la más exitosa, pues sus exhibiciones históricas y de diseño contemporáneo suelen atraer gran cantidad de público y prensa. El pic de su éxito de taquilla fue el año pasado, cuando montó la muestra Belleza Salvaje, dedicada al diseñador británico Alexander McQueen, que vendió 500 mil entradas. La exhibición venía viajando desde el otro lado del Atlántico, pues se había producido cuatro años antes nada menos que en la meca de las bellas artes americanas: el Metropolitan Museum (MET) de Nueva York. También allí rompió todos los récords, con más de 660 mil visitantes: negocio redondo para el Museo y para los financistas que invirtieron en el costoso show.

“Art of Television Costume Design” se titula la exhibición montada en el FIDM Museum, de Los Angeles, California. Se muestran trajes utilizados en los sets de TV norteamericanos de los años 40.

El MET es un museo tradicionalmente dedicado al arte visual, que hoy está convertido en el principal centro de consagración artística para la moda. Se trata de una apuesta deliberada por esta expresión cultural, ya que desde su fundación, en 1872, ha destacado por sus valiosos tesoros de la antigüedad clásica y obras maestras de la historia del arte. Aunque también la colección tiene objetos, instrumentos y testimonios de la vida diaria, su interés en la moda se definió en 1937, cuando incorporó a su edificio el Costume Institute (Instituto del vestido), que hoy cuenta con una colección de más de 35 mil prendas y accesorios, partiendo desde el siglo XV hasta ahora. Este espacio se hizo mundialmente conocido desde los años 70, cuando asumió su curatoría Diana Vreeland, quien hasta entonces era editora de moda de Vogue Paris. Ella organizó exhibiciones que eran muy poco académicas, pero que sedujeron a las masas con montajes atractivos, que ostentaban todo el rigor museográfico del MET. Bajo su curatoría se montó The world of Balenciaga, en 1973 y Vanity Fair, en 1977: ambos montajes son referentes para el estudio de la moda actual.

Con Vreeland, precisamente, se consolidó un nuevo estatuto de esta disciplina, considerada como una manifestación de cultura visual al mismo nivel que el arte, en la medida que expresa en un lenguaje estético las ideas, arquetipos y deseos de su época. Tras dejar su cargo, en los noventa, el Museo siguió su impronta, y ha realizado innumerables muestras que develan el espíritu de la cultura pop, como Jacqueline Kennedy: The White House Years, en 2001 y Chanel, en 2005. Fue en 2011 cuando produjo la retrospectiva de Alexander McQueen, que se inauguró poco después del suicidio del diseñador y fue presentada por su amiga Lady Gaga.

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Actualmente, el Victoria and Albert Museum está mostrando Undressed, una colección de ropa interior desde el siglo XVIII hasta ahora, donde se ve ropa interior masculina y femenina. Destacan los corsés o los llamados “stays”, unas estructuras que se hacían cosiendo huesos de ballena en franjas verticales y que se colocaban bajo el traje. La exhibición devela los trucos para someter el cuerpo a los cánones de belleza dominantes. (www.vam.ac.uk).

La invasión de la moda en museos de arte se replica en todo el mundo, otorgando categoría de artistas a diseñadores, como lo ha hecho el Guggenheim de Bilbao, un espacio totalmente enfocado en el arte visual contemporáneo que, en 2001, dedicó una gran exhibición a Armani. La muestra levantó una polémica que sigue vigente hasta hoy. Las voces más ortodoxas cuestionan el hecho de que estas exhibiciones sean posible gracias a los millonarios aportes de la industria de la moda que utiliza el museo como un espacio para lograr la anhelada consagración de sus diseñadores y marcas. Pero, al mismo tiempo, se multiplican los defensores, que refuerzan el merecido estatuto del vestuario como artefacto cultural, tan complejo, bello y significativo como las pinturas, instalaciones o esculturas.

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Pieza de la muestra “Masterworks: Unpacking Fashion”, que inaugura en noviembre el Metropolitan Museum de Nueva York. Gown, Viktor & Rolf (Dutch, founded 1993), spring/summer 2010.© The Metropolitan Museum of Art, by Anna- Marie Kellen.

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Pieza de la colección de textiles chinos del Metropolitan Museum de Nueva York.© The Metropolitan Museum of Art.

En noviembre de este año el Metropolitan Museum, de Nueva York, inaugura Masterworks. Una muestra con piezas de diseño que ha adquirido en la última década y que son seleccionadas porque cambiaron la historia de la moda desde el siglo XX. Podrán verse trabajos de los principales diseñadores de moda del mundo (www.metmuseum.org).

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Figura promocional muestra “Undressed: A Brief History of Underwear”. © Victoria and Albert Museum.

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