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13 febrero, 2018
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La ruta del vestuario precolombino

Fibras textiles, telares, ovillos, pigmentos, cerámicas y un traje ceremonial Chimú son algunas de las paradas de un recientemente inaugurado recorrido del Museo Chileno de Arte Precolombino.

Por Carla Alonso / Fotografía: Carolina Vargas


Paula.cl

Al observar los detalles del traje ceremonial Chimú –la cultura que habitaba la costa norte de Perú entre 900 y 1.400 d.C– se puede ver el diseño de un gran jardín y hasta la figura de sacerdotes; todo está ahí, sobre un tejido transparente de base en el que se montaron todos estos elementos. Una camisa –o unku– repleto de iconografía, aplicaciones de tapicería y representaciones tridimensionales de plantas como algodón, maíz y tubérculos, que están cocidos al soporte.

Este traje es la joya de la ruta El Poder del Vestuario: Identidad, prestigio y autoridad, que inauguró este verano el Museo Chileno de Arte Precolombino y en la que se pueden contemplar vestuarios y accesorios de antigüedad milenaria. Piezas de culturas Incas, Chimú, Wari y Maya, que no sólo son llamativas por la fusión de colores, texturas y diseños, sino por lo que significaba para ellos: la ropa podía ser un elemento sagrado, y símbolo de poder, riqueza y posición social.

Se piensa que el traje Chimú, de hecho, lo usó gente de muy alta jerarquía. Cuánto tardó su elaboración es aún un misterio. “Pero se sabe, por los cronistas que llegaron en los siglos XVI y XVII, que en su elaboración trabajaban mujeres y hombres”, agrega Carlos Aldunate, director del Museo Precolombino. Una pieza única cuya restauración, a cargo del Laboratorio de Conservación del museo, tardó más de un año.

El traje, dispuesto en la Sala Textil (segundo piso), agrupa las piezas más importantes de la ruta. En este lugar la luz es tenue y el recorrido interactivo: las vitrinas se encienden al acercarse a los unkus, una especie de poncho utilizados por hombres de las culturas Inka, Chimú y Wari. También se abren cajones, al apretar un botón, con telares, punzones, ovillos, husos, pigmentos y fibras de origen vegetal y animal, en tonos rojos, amarillos, azules y verdes, que eran teñidas con elementos naturales. A medida que se avanza en el tiempo, se aprecian tejidos más finos y complejos en su técnica.

“Esta ruta busca mostrar la importancia social y cultural que tenían los trajes en el mundo precolombino. Los textiles son lenguaje; estaban directamente relacionados con la estratigrafía social y además con la identidad”, explica Aldunate. Diferencias que se pueden notar también a través de la cerámica, otra de las paradas obligadas. En Mesoamérica –México y la cultura Maya– por ejemplo, los tejidos no perduraron por factores climáticos y lo que se sabe del vestuario es gracias a las figuras de cerámica que representaban a las personas de esa época.

También, como parte de la ruta, hay una exposición permanente llamada América Precolombina en el Arte (segundo piso del museo), que reúne accesorios que fueron parte esencial del vestuario precolombino. Pendientes de jade, que eran símbolos de prestigio y jerarquía en Mesoamérica, y pendientes de oro del área Intermedia -que abarca los territorios actuales de Colombia y Ecuador-, son una muestra de los accesorios que se pueden observar en el camino. Además, orejeras Azteca y Chimú –similar a lo que se usa hoy para expandir la oreja-, con grabados que cuentan historias y collares de concha Spondylus, elaborados por las culturas de la costa norte de Sudamérica.

Ojo: después de realizar la ruta, otra parada imperdible es visitar la exposición permanente Chile antes de Chile (piso -1), donde se encuentran tejidos del Norte de Chile, desde Arica a Copiapó. En las vitrinas hay sombreros, turbantes, gorros y cascos de fibra vegetal, lana, plumas y madera que utilizaron los habitantes del Norte Grande del país. Además, platería aymara y mapuche.

Coordenadas
Museo Precolombino. Bandera 361, Santiago. Abierto de martes a domingo, entre 10 y 18 horas.
La ruta El poder del vestuario estará abierta al público hasta el 11 de marzo, los días martes (14 hrs), miércoles (14 y 16 hrs), jueves (11 y 16 hrs), y viernes (12 hrs). Sin inscripción previa y gratuita.
El primer domingo de cada mes, el Museo Precolombino tiene entrada liberada.