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30 octubre, 2017
orla

El lado oscuro de Jorge Navarrete

Este abogado y columnista alguna vez se definió como “un buen Libra, es decir, moderado por fuera y desequilibrado por dentro”. Un disco, una película y un libro escogidos permiten entender mejor esta afirmación.

Por Paula Coddou / Fotografía: Rodrigo Chodil


Paula 1238. Sábado 4 de noviembre de 2017.

Nevermind | Nirvana

“La primera vez que escuché Smells like teen spirit, sentí una profunda desazón por mi falta de talento para la música. ¡El grunge era lo mío! Un sonido potente, limpio y crudo, sumado a letras fuertes y con una estética que invitaba a vivir siempre al borde. Salvo Vedder (Pearl Jam), lo mejor de esa generación de Seattle murió joven y de manera abrupta: Wood (Malfunkshun), Cobain (Nirvana), Staley (Alice in Chains), Weiland (Stone Temple Pilots) y Cornell (Soundgarden). Quizás fue mejor que me dedicara a otra cosa”.

La bella y las bestias | Darío Oses

“No es una tremenda novela, pero su relato tiene toda esa contradicción que sedujo un gusto que he prolongado con los años. La opulencia enfrentada a la brutalidad de la miseria, nuestras seguridades desnudadas por la mentira y la hipocresía, o el fingido recato hacia el deseo que cede a lo salvajemente sexual. Todo eso en un recorrido por bares, prostíbulos y personajes tan sórdidos como oscuros, cuyas tentaciones desafían las bondades de la virtud burguesa y los límites de hasta dónde podríamos llegar”.

El Expreso de medianoche | Alan Parker

“Al igual como me ocurrió con Nirvana, esta película me abrió un mundo, pero esta vez el del director Alan Parker. La fragilidad y la impotencia, expuestas por la miseria y crueldad de otros, pero también alentada por nuestros errores y tentaciones, hasta el borde de terminar en la locura o sin poder reconocernos, son la constante en sus mejores películas. Mississippi en llamas, Corazón satánico, Alas de libertad, Pink Floyd, The Wall o La vida de David Gale, son buenos ejemplos.

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