Los más grandes cantantes de amor

Tiempo Libre

Los más grandes cantantes de amor

Por Vadim Vidal / Ilustraciones: Gabriella von Bismarck

Si las cartas románticas tienen la obligación de ser cursis, corre lo inverso con las canciones de amor. Componer una realmente buena, no es tarea fácil. Esta es una selección de notables artistas que lo han logrado, según melómanos.

Paula 1166. Sábado 31 de enero de 2015.

Si las cartas románticas tienen la obligación de ser cursis, corre lo inverso con las canciones de amor. Componer una realmente buena, no es tarea fácil. Esta es una selección de notables artistas que lo han logrado, según melómanos.

LEONARD COHEN
La rendición total

* Por Martín de Mussy, director ejecutivo de Súbela Radio.

“Si quieres un amante, haré cualquier cosa que me pidas / si quieres otro tipo de amor, usaré una máscara por ti’ cantaba en los años 80 en su canción I’m Your Man, dejando en claro que lo suyo no era solo el romanticismo, sino la rendición total. Su pasión por las mujeres lo llevó a componer algunos de los poemas más maravillosos que jamás se hayan cantado, incluyendo la perfecta Chelsea Hotel Nº 2 para Janis Joplin, la dolorosamente divertida One Of Us Can’t Be Wrong para Nico, su emblema Suzanne para un amor lejano e idealizado, o la alegre So Long Marianne, dedicada a su amante noruega que lo acompañó durante siete años. El amor en todos sus sentidos, que con sus ochenta años entiende bastante más que nosotros”.

MARÍA GABRIELA EPUMER
La fortaleza femenina

*Por Javiera Tapia, creadora de www.esmifiesta.cl y editora general de POTQ Magazine.

“María, quemalos’, gritaba Charly García en el estadio Obras de Buenos Aires, en 1999. Ese era el anuncio para que la guitarrista que lo acompañó desde 1993 (y que murió repentinamente en 2003) se moviera hasta el centro del escenario para su solo de guitarra. Pero no fue solo la guitarrista de Charly. Mapu, como le decían por su ascendencia mapuche, hacía canciones de amor. Melodías y letras compuestas desde un imaginario femenino que escapaba del cliché del amor doloroso, sino que nacían desde la fortaleza y la acción. Sus dos discos Señorita corazón (1997) y Perfume (2000), se caracterizan por ser un pop de guitarras y arreglos elaborados, además de palabras cantadas desde la sabiduría”.

ROBERTO CARLOS
Inigualable

*Por Natalia del Campo, directora de radio Paula FM.

“Perdió una pierna cuando niño en un accidente, su tercera mujer murió de cáncer y, pese a todo, el brasileño ha seguido cantando sus tremendas canciones, además de vender 100 millones de discos. La primera canción que grabó en español fue en 1971, Amada amante (Y es que tú, amada amante / das la vida en un instante / sin pedir ningún favor) y la que lo consagró como el cantante romántico del continente fue Cama y mesa (1981), además de otros temas brillantes como No te apartes de mí (versionada por Vicentico y su mujer en 2013) y Detalles (No ganas al intentar el olvidarme / durante mucho tiempo en tu vida yo voy a vivir). Tranquilo, casi tímido, creo que Roberto Carlos se ha ganado el prestigio de ser EL cantante romántico de América Latina”.

CHARLES AZNAVOUR
El maestro

*Por Ricardo Martínez, lingüista y profesor de la Universidad Diego Portales.

“Lo hizo todo antes que nadie. Fue el que descubrió que se podía cantar como bolero sin hacer un bolero, incorporando y proyectando a la orquesta en ese temple de ánimo que envolvía al oyente con una sugerencia melódica y letrística. Desde La Bohemia hasta Camarada, pasando por el recitado de Isabel, la cadencia de Buen Aniversario o el dolor de Debes Saber, nos enseñó cómo había que sentir en el mundo actual, qué era lo que correspondía al amor y al desamor. Ello con una vocalización que dejaba que cada palabra tuviera sentido y calara hondo. Sin olvidar el humor (Formidable) o el requiebro (The Look of Love). Todos, pero todos todos, siguieron su camino en la balada, desde Sandro (que se puede interpretar como meter a una juguera a Elvis con Charles) hasta Franco Simone. Él, y todas y todos los que vinieron después de él, hasta la miamización de la música latina en 1985, nos regalaron una parte memorable de nuestra identidad latinoamericana. Porque no solo de música se trataba esto: se trataba de un sentir y un amar”.

OLGA GUILLOT
Elegante y versátil

*Por Daniel Party, musicólogo y docente de la Universidad Católica.

El legado de la bolerista cubana está teñido por los excesos interpretativos en los que cayó después de los años 60. Pero durante su apogeo, en los 50, no había cantante romántica que se le acercase en expresividad, elegancia y versatilidad. Volver a escuchar sus grabaciones de esa década es reencontrarse con una cantante en total control, no solo de las capacidades expresivas de su voz, sino también de la orquesta que la acompaña. Su romanticismo es intenso y complejo, repleto de guiños que sugieren que su cuerpo sabe más que lo que las letras de los boleros parecieran decir. En La noche de anoche canta “te lo juro, todo es nuevo para mí”, pero el erotismo que expresa excede el rol de joven ingenua que el compositor, su esposo de ese entonces, había dispuesto para ella. Y, cuando entona, “miénteme más, que me hace tu maldad feliz”, el desdén en su voz nos habla no de felicidades, sino de una herida que no deja de sangrar”.

BURT BACHARACH
Influencia feliz

*Por Felipe Cussen, poeta e investigador del Instituto de Estudios Avanzados de la Usach.

“Junto al letrista Hal David escribió una cantidad inverosímil de hits. En sus canciones el amor puede ser triste, pero nunca deja de ser elegante. Cantantes como Dionne Warwick, Aretha Franklin o Christopher Cross, entre muchísimos otros, supieron demostrarlo. Sus arreglos orquestales suelen ser muy sofisticados, y muchas veces bordean el cliché, pero siempre consigue ir más allá del lugar común y son innumerables los músicos que han reconocido su influencia, desde los más pop hasta los más indie. Bacharach parece componer desde la ingenuidad, que no es sino una forma de expectación, de esperanza. Dos de sus canciones para volver a escuchar: The Look of Love, cantada por Dusty Springfield, que acompaña una divertidísima escena de seducción en la primera versión de Casino Royale, y (They Long to Be) Close to You, cantada por The Carpenters en un set de televisión con el mismo grado de provocación que un coro de iglesia. Las canciones de amor también pueden ser felices”.

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