Carolina Díaz

Tiempo Libre

Carolina Díaz

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La editora general de revista Paula nos enumera los cinco negocios que se le han ocurrido y que no han resultado por su culpa, la escritora que se aburrió de esperar, entre otras cosas.

1 invento que alguien debería crear y masificar lo antes posible, a precio razonable: 

La conexión inalámbrica de dvds, televisores, computadores, proyectores, impresoras, lámparas, scanners, etc, para eliminar los cables negros enredados detrás de muebles y por debajo de escritorios.

2 esquinas de Irarrázabal en las que me detengo al menos cinco veces al mes: 

1. Vicuña Mackenna con Irarrazával: hay un local de telas x kilo, tres tiendas de ropa usada donde compro ropa para toda la familia, mochilas y hasta zapatillas de levantarse, una tienda de menaje tipo El Volcán, pero mucho más barata y la casa matriz de Arte Chino.
2. Pedro de Valdivia con Irarrázaval: hay un local de Banmédica, un estacionamiento a $ 200 la media hora, una verdulería que es como una pequeña vega, y que tiene pescadería, y el casi olvidado caracol donde hay una tienda de Anatolia, de juguetes reciclados, donde compro valiosos premios a $ 200 y $ 300 para mis hijos.

4 diálogos de películas que me encanta repetir y una frase de novela: 

1. CUATRERO: “¡Baxter! ¡Eh, Baxter! ¡Por fin has llegado, Baxter! Llevo dos días seguidos esperándote. Esto es un mal comienzo”.
FORASTERO: “Efectivamente, amigo, es un mal comienzo. Yo no me llamo Baxter”. Silverado, 1985.

2. JOHNNY GUITAR: “No he venido a buscar camorra, señor Lonergan”.
BART LONERGAN: “Llámeme Bart, los amigos me llaman Bart”.
JOHNNY GUITAR: “Como usted quiera, señor Lonergan”. Johnny Guitarr, 1954.

3. DICK TRACY (estrechándola en sus brazos y echándose hacia atrás): “No puedo, estoy de servicio”.
MADONNA: “Qué importa. En algún lugar del mundo será domingo”. Dick Tracy, 1990.

4. “Fui una tonta cuando te lo conté todo, cuando fui honrada contigo. Mira cómo me interrogas ahora. A la menor contradicción te lanzas sobre mí. Sabes que jamás cuento una historia dos veces de la misma manera. ¿Acaso eso significa que miento?” Justine, Lawrence Durrell.

1 ruta privada que se debería abrir una noche al año (como se hace con el patrimonio nacional): 

La ruta del kubbe: las familias árabes de Santiago deberían salir a vender sus bolitas de carne con burgol.

1 escritora que me aburrí de esperar:

La holandesa Connie Palmen. Después de Las leyes (editorial Debate), que publicó en 1995, y que me encandiló, escribió otros dos libros que no me importaron mucho y después nada. Ni una palabra. Me aburrí de esperar. Ahora leo la columna de la escritora norteamericana Ayelet Waldman, que tiene 4 hijos, en salon.com

5 negocios que se me han ocurrido y que no resultaron por mi culpa: 

1. Vender a pedido un jamón artesanal que hacen en una pequeña fábrica de La Pintana. Tenía que hacer un curso para manipular alimentos y comprarme una cortadora de jamón.
2. Recorrer las ferias libres comprando ropa usada para niños, seleccionada por mí, y revenderla entre mis amigas. Me fui quedando con casi toda la ropa que elegí.
3. Escribir libros con la historia íntima de empresas familiares. Me hice una tarjeta y todo, pero no supe cómo ofrecer mi mercancía.
4. Mandar a hacer carritos callejeros para vender jugo de naranja y pomelo recién exprimido al paso, en esquinas prémium de Santiago. Era un negocio a medias con mi marido, pero de pronto vi varios carritos similares en Providencia el año pasado.
5. Despachar a domicilio los helados Lihuén, de La Ligua. Era un negocio con mi hermana, pero nunca nos atrevimos a invertir en un frigorífico profesional.

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