Luna de miel en medio del océano

Tiempo Libre

Luna de miel en medio del océano

Por Alejandra Villalobos

Aguas cristalinas, arena blanca, exuberante vegetación, relajo y comodidad; qué mejor manera de celebrar la vida en pareja que en verdaderos tesoros naturales, como las islas que te proponemos a continuación.

Relajo total en bora bora
Conocida como la Perla del Pacífico, esta isla de origen volcánico situada en la Polinesia Francesa, al oeste de Tahití, es un destino ideal para enamorados. A juzgar por sus playas de arena blanca, aguas de todos los celestes, azules y turquesas, y bordeadas por palmeras y abundante vegetación, no es difícil descifrar por qué. El termómetro en Bora Bora no baja de los 20 °C y no sube de los 30 °C. Su excepcional forma geográfica, rodeada enteramente por una laguna interior que desemboca en tres alucinantes bahías, cada una con un tono de azul distinto, y cercada por un arrecife de coral, la convierte en un sitio privilegiado no solo por la belleza de sus paisajes, también por ser el hogar de miles de especies marinas, muchas de ellas en peligro de extinción. Los diversos islotes que la rodean, llamados ‘motus’, y el imponente monte Otemanu, ícono de la isla, coronan este tesoro natural. Bora Bora también es sede de una amplia oferta hotelera, donde la mayoría, hasta los más exclusivos, están formados por bungalows que se adentran en las calmas aguas cristalinas, dándole un toque pintoresco y acogedor.

 

El encanto de Cuba
Para los novios que buscan más que playas paradisiacas, Cuba es un destino ideal. Rodeada por las aguas turquesas del Caribe, esta isla cargada de historia mezcla cultura, naturaleza y tradiciones. Pese a que no está exenta de problemas políticos y económicos, desde principios de los 90 Cuba apostó por el turismo internacional como uno de los ejes principales en la redefinición de su estrategia económica, y hoy representa cerca del 10% del PIB de la isla, convirtiéndose en su segunda fuente de ingresos con una oferta muy atractiva. La Habana, su capital, es una colorida y bulliciosa ciudad con aire decadente que parece congelada en el tiempo. Su gente alegre, desprejuiciada y acogedora, y su rica arquitectura atesoran un valor único. Por otro lado, el clima tropical y húmedo le proporciona a este archipiélago una gran diversidad natural, convirtiéndolo en un gran lugar para hacer senderismo, avistamiento de aves, buceo, pesca y cabalgatas. Además “tiene playas impresionantes, como los cayos, que son pequeñas islas tropicales de arena blanca, arrecifes de coral y aguas transparentes. Hay muy buena hotelería con resorts all inclusive de primer nivel. Nuestros recomendados son los cayos Santa María, Coco y Guillermo, que a pesar de tener un acceso un poco más difícil, son menos masivos”, dice Piedad Vidal, jefa de Comunicaciones de la agencia de viajes Cocha, quien además recuerda llevar euros, porque no se aceptan dólares, tener un seguro de viaje y no olvidar obtener la Visa.

 

Disfrutar en Bahamas
Al sureste del estado de Florida, en Estados Unidos, se encuentra Bahamas, un archipiélago de más de 700 islas y cayos en medio del Caribe. Sus cristalinas aguas y paradisiacas playas son solo parte del atractivo de este conjunto de islas que ofrece relajo y actividades por partes iguales. Su capital, Nassau, situada en la isla de New Providence, es la más poblada y cosmopolita; ahí se encuentra el centro comercial y cultural de las Bahamas. Pero si el plan es escapar de las luces y el movimiento, hay más de veinte islas menos pobladas, y otras cientos vírgenes, para disfrutar en pareja. Bimini, la favorita del escritor Ernest Hemingway, donde se perdía escribiendo y pescando, es una de ellas, al igual que las remotas Acklins & Crooked, paraísos naturales que están casi tan intactos como cuando fueron descubiertos. Para los amantes de la naturaleza, Andros es un imperdible. Catalogada como la “isla reina” por sus propios habitantes, tiene la tercera barrera de coral más grande del mundo, además de infinitos agujeros azules (cuevas submarinas), senderos para trekking, avistamiento de aves, buceo y pesca.

 

Sorprenderse en Mauricio
También conocida como Isla Playa, este paraíso insular en medio del mar Índico, al este de Madagascar, es un excelente destino para recién casados. Antigua colonia portuguesa, holandesa, francesa y británica -y hoy habitada principalmente por indios, africanos y japoneses-, Mauricio ofrece, además de kilómetros de arena blanca, aguas cristalinas e intensa vegetación, una excelente oferta multicultural de ocio y actividades. Recorrer el precioso jardín botánico Sir Seewoosagur Ramgoolam, fundado en 1736 durante la época colonial francesa, es un imperdible, al igual que visitar algunos de los cráteres que recuerdan el origen de la isla, como el Trou aux Cerfs -el cráter más impresionante de todos por sus enormes dimensiones y espesa vegetación- o el Gran Bassin, que a diferencia de los otros está cubierto de agua, convirtiéndose en el lago más popular y sagrado de la isla ya que los practicantes del hinduismo creen que bajo tierra está comunicado con el Ganges. La Tierra de los Siete Colores es otro must. Cientos de dunas de diferentes tonos rodeadas de un frondoso bosque es realmente un espectáculo de la naturaleza.

 

Zanzíbar, la isla de las especias
En la costa este africana se encuentra este archipiélago semiautónomo de Tanzania. Son tres islas principales, Pemba, Mafia y Unguja, y en esta última se encuentra el centro económico y la principal ciudad, Zanzíbar, donde creció nada más ni nada menos que Freddy Mercury, vocalista del legendario Queen. Para muchos fanáticos esa ya puede ser una excusa para elegirla como destino de luna de miel, pero lo cierto es que sus más de 30 playas de arena blanca, cientos de cocoteros y aguas turquesas son un atractivo por sí mismo. Rodeada de arrecifes de coral, el buceo es una de las actividades imperdibles. Recorrer el centro histórico también vale la pena. Declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, la Ciudad de Piedra -como también es conocido- tiene impregnado un poco de África, de India y de Medio Oriente. Es un lugar donde convergen los intensos aromas y colores de su mercado lleno de especias, con sus angostas callecitas y fachadas de diversos colores desvaídos, puertas talladas en madera y muros hechos con piedras de coral. Y para los amantes de los animales, el bosque Jozani, en el centro de la isla, es ideal para ver a los colobos rojos, unos monos endémicos de esta zona que actualmente están en peligro de extinción.

 

Maldivas para dos
Sus más de 1.200 islas, distribuidas en 26 atolones -conjunto de varias islas pequeñas que forman parte de un arrecife de coral- en medio del mar Índico y al sur de Siri Lanka, prometen ser escenario de eternas jornadas de descanso bajo el sol. Para quienes buscan buen ambiente, sus islas habitadas tienen una amplia oferta de actividades y atracciones para disfrutar. Para quienes, en cambio, buscan privacidad y tranquilidad hay varias islas desiertas que se pueden visitar para disfrutar de a dos. Y quienes buscan lujo, aquí también lo encontrarán, no por nada la influencer más poderosa del mundo, Chiara Ferragni, y su marido, el rapero Fedez, eligieron una isla privada para celebrar su luna de miel. Sea lo sea lo que anden buscando, aquí sobrarán paseos en barco, caminatas por arenas blancas, buceos o snorkeling con una infinidad de peces y animales acuáticos.

 

La magia de Rapa Nui
Imposible terminar esta lista sin nuestra propia isla paradisiaca. Declarada Patrimonio Mundial por la Unesco, Rapa Nui tiene todos los condimentos para hacer de la luna de miel un viaje inolvidable. Quienes la han visitado dicen que tiene una energía especial, una cultura llena de tradiciones y misticismo. Por lo mismo se recomienda tener especial cuidado y respeto frente sus lugares sagrados (ante cualquier duda, siempre es mejor preguntar). Si deciden visitarla, se recomienda hacerlo durante al menos cuatro días, porque a pesar de que su largo máximo es de 24 km, tiene atractivos de sobra. Deslumbrarse con la belleza de sus playas, explorar su arqueología, practicar surf, buceo o esnórquel, recorrerla de punta a punta en bicicleta, caballo o a pie, disfrutar de su rica gastronomía, y maravillarse con sus más de 900 moais -estas estatuas gigantescas de piedras construidas por los antepasados de la isla, los rapa nui-, son algunas de las tantas actividades que se pueden hacer en esta mágica isla.

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