Mon Laferte, intensidad garantizada

Tiempo Libre

Mon Laferte, intensidad garantizada

Por Vadim Vidal

Aunque no ganó ninguna temporada, fue una de las figuras más populares del programa Rojo, fama contrafama, gloria temporal que borró para empezar desde cero en México, donde mutó de baladista descafeinada a una compositora de registro desgarrado y letras confesionales. Viene a demostrar ese crecimiento al Teatro Cariola el próximo 13 de mayo.

Paula 1198. Sábado 23 de abril de 2016.

Tiene muchas cosas que contarles a sus nietos: “empecé a los 13 años, canté en un circo travesti de Villa Alemana a los 15, no terminé el colegio y me puse a trabajar cantando, que es el único trabajo que he tenido toda la vida, lo hice en pubs, en hoteles de mi ciudad, Viña del Mar; pero no quiero quedar como la pobrecita que se ha esforzado tanto”, advierte Monserrat Bustamante Laferte vía Skype desde el DF, donde reside desde hace nueve años.

“Tenía 23 cuando decidí venirme, era muy chica, pero llevaba 10 años cantando y estaba chata. Había hecho tantas cosas, había ido a las disqueras y nadie me tomaba en cuenta”. Harta, sobre todas las cosas, de ser la chica esforzada de Rojo, fama contrafama, la que abandonó el colegio para ayudar a su madre y que no ganó ninguna temporada de este show de talentos de TVN que batió récords de audiencia y heredó un puñado de baladistas de menor tonelaje.

Instalada en México se dedicó a hacer lo que sabía: cantar covers en pubs de Veracruz primero, y en los espacios que ofrece el Metro del DF, después. Sobrevivía así, hasta que un cáncer a la garganta la tuvo parada un año entero. “Como que eso alentó todo el proceso, porque quería grabar un disco pero no sabía cómo hacerlo, fue como una bofetada, saber que si quería hacer algo debía hacerlo nada más”.

Mon Laferte se presenta el viernes 13 en el Teatro Cariola, San Diego 246. Entradas por el sistema puntoticket.

Junto al productor César Ceja lanzó Desechable (2011) con canciones marcadamente rockeras, y en 2013 varió hacia el pop en Tornasol. Pero no sería hasta 2015 que llamaría la atención en el país del norte con Mon Laferte Vol.1 un disco de baladas de cuño setentero, emparentadas al mismo tiempo con la tradición de la Nueva Ola chilena y el pop de autoría femenina mexicano. Un disco que grabó y produjo ella misma en su casa. “No tenía mayores expectativas, cuando lo hice fue como ‘ya chao, voy a hacer lo que quiera, total estoy en mi casa’, entonces fui mucho al origen de lo que escuchaba cuando chica: rock, folclore, bolero, cosas como Los Ángeles Negros, lo que creó una mezcla interesante”.

La intensidad confesional de letras como Tu falta de querer o Malagradecido, le han granjeado una cantidad creciente de seguidores en México –donde formó parte del último Vive Latino– y un público sólido, aunque aún pequeño, en Chile. “Es una constante de mi vida componer de esa manera. No veo otra forma de mostrarlo; soy una mujer intensa, me siento súper latina, soy una mujer de barrio, de clase trabajadora, estudié en liceo con número, canté la canción nacional con las estrofas de los soldados, como que mi forma de expresarme es esa. No conozco otra”, asegura.

Han pasado 13 años, ¿qué opinas hoy de los programas de talentos?
Son programas de televisión, son para entretener, no para formar músicos. Yo crecí, me sirvió, pero no me enseñó nada de música. No hay que tomarlos como creadores de carreras, porque no lo son.

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