Nos gustó: Maniac

Tiempo Libre

Nos gustó: Maniac

Por Juan José Richards / Fotos: Netflix

Maniac es una serie de ciencia ficción que cuenta una historia de amor entre dos personajes profundamente heridos. Annie y Owen se someten a un experimento farmacológico que les permite conectar en distintos planos de sus subconscientes. ¿Complicado? Es mucho más simple de lo que parece, porque este drama no apela al intelecto sino que a los sentimientos.

Es una serie ingeniosa, hermosa y experimental. Tiene un guión que se mueve entre la ciencia ficción, la comedia absurda y el drama sicológico, pero es, más allá de todo, una historia de amor entre dos personajes muy heridos. Annie (Emma Stone), es una chica autosuficiente que no supera la muerte de su hermana, es adicta a las pastillas y mantiene una compleja relación con su padre, quien vive dentro de una especie de máquina. Owen (Jonah Hill) es un chico brillante y sensible, diagnosticado con esquizofrenia, que pasa sus días ensimismado y evitando el momento en que tenga que mentir para defender a su hermano de un crimen. Por mientras lucha por mantenerse al margen de las reuniones de su familia, un acaudalado clan empresarial de Manhattan.

Annie y Owen han llegado a un punto de quiebre en sus vidas y viven en la misma ciudad, una Nueva York futurista que se parece a la ciudad que Spike Jonze inventó para Her y la que Ridley Scott creó para Blade Runner. Pero no se conocen. Impulsados por distintos motivos, los dos llegan una mañana a un laboratorio que está reclutando “conejillos de Indias” para probar una droga que promete curar permanentemente los problemas mentales de quienes han sufrido traumas. Ahí, en la sala de espera, se ven por primera vez. Pero la verdad es que sólo se conocen profundamente cuando empieza el experimento, y por error se encuentran el uno con el otro a nivel subconsciente.

La culpable es GRTA, una robot que controla el test y que ha adquirido sentimientos humanos, una máquina brillante “interpretada” por Sally Field. Cada vez que Annie y Owen se toman una de las pastillas, la computadora los lleva a planos de su subconsciente que a veces se escenifican en el pasado, a veces en paisajes imaginarios y a veces en una mezcla de ambos. La creatividad aquí no conoce límites. Vemos a Emma Stone lucirse como una elfa albina, como una femme fatale, asesina de elite y como una ingenua animalista mientras Jonah Hill hace lo suyo en un impresionante despliegue de personajes tragicómicos. Los delirantes planos narrativos que propone la serie resultan extrañamente familiares. En ellos comenzamos a conocer los distintos aspectos de Annie y a Owen: conocemos sus deseos, pero sobre todo sus miedos.

¿Un robot con sentimientos? ¿Una pareja que llega a conocerse en distintos planos? ¿Una droga que cura traumas? El juego de realidades que propone Maniac podría ser complejo, pero es en realidad simple y todo el experimento se trata de una excusa para contar una historia de amor de dos ya-no-tan-jóvenes que no se encuentran. La serie funciona porque emociona. Y además de las actuaciones, el mérito se lo llevan sus creadores. La dupla está compuesta por Patrick Somerville, quien trabajó antes escribiendo The Leftovers -una de las mejores y más subestimadas series de la década- y Cary Joji Fukunaga, el autor de la primera y excepcional temporada de True Detective. Juntos abordan la ciencia ficción desde un punto de vista trágico.

Se ríen de los dramas y se dedican a hacer largas secuencias de persecuciones, peleas y accidentes. Pero luego también reparan en escenas íntimas que resultan conmovedoras porque lo cierto es que capítulo a capítulo nos vamos adentrando en el mundo de los protagonistas. Hay diálogos preciosos y silencios bien logrados. Hay largas tomas que parecen sueños. Por más que sea una serie intrincada y ambiciosa, aquí todo está al servicio de la decepción, el fracaso y las dificultades que deben enfrentar los dos personajes. Annie y Owen se someten a este experimento para salir de su sufrimiento, reparar sus heridas y volver confiar en otro para establecer un vínculo afectivo. Y como espectadores estamos esperando que eso ocurra, desde el primer minuto de la serie.

Maniac (2018). Primera temporada disponible en Netflix.

 

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