Nos gustó: Reaching for the Moon (Flores raras)

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Nos gustó: Reaching for the Moon (Flores raras)

Por Juan José Richards / Foto: Globo Filmes

La película –disponible en Netflix– cuenta la tormentosa historia de amor entre la poeta Elizabeth Bishop y la arquitecta Lota de Macedo Soares, una relación clave en la vida y obra de dos genias del siglo XX y que por sobre todo es una exploración de la fragilidad.

A finales de 1951 la poeta norteamericana Elizabeth Bishop estaba en una encrucijada. Había sido premiada con un importante reconocimiento de la Biblioteca del Congreso Norteamericano, pero estaba estancada creativamente. Hasta entonces sólo había publicado su poemario North & South y se encontraba trabajando en un manuscrito que no avanzaba.

Así la conocemos en la primera escena de Reaching for the Moon (Flores raras), una película que se estrenó en el Festival de Berlín hace cuatro años, y que se puede ver actualmente en Netflix. Sentada frente a una laguna en el Central Park, está una insegura Elizabeth Bishop leyéndole el borrador de un poema a su gran amigo Robert Lowell. Y el veredicto no es bueno: al poema le falta autenticidad y le sobran observaciones.

Sin embargo, esas pocas líneas se transformarán, con el tiempo, en uno de los poemas más icónicos del siglo XX, An art, que aborda “el arte de la pérdida”. Pero para que Elizabeth Bishop lo escribiera iba a tener que viajar, vivir fuera, enamorarse y encontrar su lugar en el mundo… para luego perderlo.

La película, basada en la novela Flores Raras e Banalíssimas (1995) de la escritora Carmen Lúcia de Oliveira, arranca en diciembre de 1951 cuando para salir de su estancamiento creativo, la poeta viaja a Brasil. Financiada por la beca del Bryn Mawr College, un colegio de artes liberales para mujeres, Bishop desembarca con su maleta a Río esperando pasar dos semanas, pero termina quedándose quince años.

¿La razón? Ahí conoce a la fascinante arquitecta Lota de Macedo Soares, interpretada por la clásica actriz de telenovelas brasileras Glória Pires (Mujeres de Arena, El Rey del Ganado), con quien Bishop inicia una relación sentimental apenas pone un pie en su rancho en Petrópolis. Será en este lugar donde la poeta conocerá el amor, el desamor y por lo mismo escribirá sus mejores poemas.

Mientras las carreras de ambas mujeres despegan, su relación se complejiza. Bishop recibe el Pulitzer y de Macedo Soras se aboca a diseñar el Parque do Flamengo, en Rio de Janeiro. La versión cinematográfica de esta historia, dirigida por Bruno Barreto (Doña Flor y sus dos maridos), propone una visión no idealizada de sus protagonistas. El retrato de ambas es descarnado: las muestra posesivas, inseguras, alcohólicas, arrebatadas, perturbadas, pero brillantes.

Lo que resulta más conmovedor es ver cómo dos personalidades fuertes se permiten –cada una a su medida– mostrarse vulnerables ante la otra. La relación entre estas dos genias del siglo XX dos se extendió desde 1951 hasta 1967, una época particularmente agitada en la política brasileña y también para la vida íntima de esta pareja. Es que en Reaching for the Moon el contexto histórico está al servicio de la historia como un reflejo la vida de las dos artistas.

La historia de Bishop y de Macedo Soares es una tormentosa historia de amor pero también una reflexión sobre la fragilidad y la pérdida. El título de la película en inglés hace una referencia directa a lo imposible, pero el título en español habla mejor de lo que vemos en la película. Dos mujeres tremendamente talentosas y particulares que encontraron en la otra un refugio para explorar sus fracturas. Y con eso hacer arte.

Reaching for the Moon (Flores raras), 2014.

Disponible en Netflix.

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