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22 septiembre, 2014
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Rescates del Chile perdido

Llegan dos libros que dan cuenta de un Chile tan lejano como palpable: El río, de Alfredo Gómez Morel, la autobiografía de un delincuente forjado en el Mapocho en la primera mitad del siglo XX, y Novelas, de Iván Teillier, ficciones de provincia que iluminan vidas mínimas de los años 60 y 70. Textos notables por su rareza y persistente fuerza.

Por Marcela Fuentealba


Paula 1157. Sábado 27 de septiembre de 2014.

Llegan dos libros que dan cuenta de un Chile tan lejano como palpable: El río, de Alfredo Gómez Morel, la autobiografía de un delincuente forjado en el Mapocho en la primera mitad del siglo XX, y Novelas, de Iván Teillier, ficciones de provincia que iluminan vidas mínimas de los años 60 y 70. Textos notables por su rareza y persistente fuerza.

El río, Alfredo Gómez Morel (Tajamar)
En 1962, mientras cumplía una de sus muchas condenas por robo y otros crímenes en la cárcel de Valparaíso, un lanza chileno e internacional poco sonado, Alfredo Gómez Morel (1917-1984), se volvió un tipo famoso y admirado. El célebre siquiatra Claudio Naranjo lo había alentado por correspondencia a escribir su vida como ejercicio terapéutico, logrando que no reprimiera ni velara las memorias más negras de su infancia miserable, sufrida entre el abandono del internado, la desolación de su madre prostituta y la crueldad de la calle, que lo forjó como choro de fuste. Según indica Manuel Vicuña en el retrato que le dedicó hace poco (en Fuera de campo), Goméz Morel decía que la versión original de su libro autobiográfico tenía 1.200 páginas, y que lo había escrito 16 veces, hasta alcanzar el destilado de su experiencia. Su maestro era Hemingway, conciso y potente. El resultado fue un texto único en su especie, doloroso y magnífico, un retrato de la vida más paupérrima, que comprende su curso, y que, a pesar del horror, sigue lanzada hacia delante. Aunque Gómez Morel siguió escribiendo sobre su vida, nunca logró mucho más; se volvió cronista y periodista, pero terminó su vida en el patetismo del autobombo y la mentira. Aún así, El río está en el canon de la literatura chilena, y sigue siendo único. $14.900 en librerías.

Novelas, de Iván Teillier (Lecturas)
El hermano menor del poeta Jorge Teillier, Iván (1940-1991), fue poco conocido en vida, aunque algunos de sus libros y cuentos constan en antologías importantes de su generación, como la de Enrique Lafourcade. Escritor para escritores, no se hizo gran hombre de letras y terminó sus días solo, alcoholizado y enfermo. Sin embargo, sus textos hoy cobran inusitada vida gracias al rescate del nuevo sello Lecturas Ediciones. Vidas lejanas y sordas de gente trastornada por deseos y prohibiciones, en pueblos parecidos a Lautaro, Cañete, Traiguén, donde vivió el autor, marcan las cuatro novelas cortas que reúne el libro: El piano silvestre, Mañana el viento, Días de sol frío y Las misivas de la noche. Los títulos muestran que se trata de una mirada tan sutil como certera, que intenta contar las pulsiones insospechadas de lugares que parecen hechos de nada, de pedazos de río e inmigrantes gélidos. La chilenidad que hay en su prosa –un miedo, una ironía, una desconfianza, una violencia– es inquietante y familiar, puede ser agilísima y divertida para hablar de los tiempos de la UP, o melancólica e inasible para tratar de pasiones perdidas. Sirvan dos epígrafes como adelanto de su temple: “La amistad es un pájaro de amor con la cola cortada”, de Jules Renard; “He encontrado camaradas/ encontrándome a mí mismo”, de Cesare Pavese. $10.000 en librerías.

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