Saldar cuentas  a los 52

Tiempo Libre

Saldar cuentas a los 52

Por Carola Solari / Fotografía: Alejandro Araya

Marcelo Mendoza, periodista y editor, siempre ha dibujado. De niño hacía cómics e, incluso a los 13 años, la revista Mampato lo describió como “futuro dibujante”. Pero la vida dio muchas vueltas y recién hoy, a los 52, expone por primera vez sus dibujos.

Paula 1201. Sábado 4 de junio de 2016.

En 2012 Marcelo Mendoza tomó una decisión: había llegado la hora de exponerse, de salir del clóset como artista. Agarró un cuaderno de tapa gruesa y se dejó llevar –como hacían los surrealistas con la escritura automática– por la línea espontánea que trazaba su mano con dos lápices pasta: uno negro y otro rojo. Sin borrar ni corregir, fueron surgiendo en el transcurso de un año, esos retratos de aspecto pajarístico, esos seres con narices enormes que ha dibujado toda su vida y que ahora expone por primera vez en grabados digitales de gran formato –algunos de 1,60 metros de alto– en Valparaíso.

Marcelo Mendoza dibujaba cómics desde niño. Hacía humor gráfico. Y a los 13 años mandó una historieta a la revista Mampato, donde le publicaron la historia de Clorozo, un personaje al que define como un antihéroe. Al salir del colegio, estudiar Arte
fue una posibilidad, pero terminó estudiando Periodismo. Trabajó en la revista Apsi, fue director fundador de El Mostrador, y ha colaborado con muchos medios, como El País de España y revista Paula. También es autor de varios libros, entre los que se cuentan La muerte de Pinochet en coautoría con Fernando Villagrán, Todos confesos y el poemario 22,5 Poemas perdidos que publicó en España. Hoy es director de Ediciones de la Junji y de Madrágora Ediciones.

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“En estos monos hay una perplejidad y un silencio. Todos miran. Son observadores. Tengo un tema con la mirada”, dice Marcelo.

“En la universidad yo era conocido como poeta y dibujante en el Campus Oriente. Pero la vida misma, tener hijos, mantenerse, me llevaron por otro lado. Pese a que seguí escribiendo y dibujando, pensaba: ‘no me puedo distraer en esto; tengo otras prioridades’”, relata. “Hasta que, al llegar a los 40, me di cuenta de que nunca había sacado esto y había dedicado mi vida a hacer otra cosa”.

Esta exposición, que ha bautizado como Mamífera, viene a saldar esa deuda personal. “Esto tiene que ver con vencer el pudor y el miedo. Con exponerse. Es como sacar la voz y hablar. Y siento que hablo mejor así, a través de mis dibujos, porque tiene más que ver conmigo”, explica.

* Del 4 de junio al 2 de julio en Centro Cultural Casaplán. Brasil 1491, Valparaíso.

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