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11 agosto, 2017
orla

Sobre ruedas

Esa vieja idea de que los autos son asunto de hombres ya no es tal. Hoy existe la misma cantidad de mujeres al volante y las estadísticas dicen que el 75% de la decisión de compra del vehículo familiar depende de ellas. Acá, cuatro datos para facilitar y hacer menos hostiles los trámites automotrices y un curso para –aunque duela reconocerlo– dejar de depender.

Por Josefina Hirane


Paula 1232. Sábado 12 de agosto de 2017. Especial La agenda de la ciudad.

Vender el auto sin ocuparse de nada
En Vendo tu Auto se encargan de todo: tomar las fotos, ponerle precio según un estudio de mercado, contactar al comprador, coordinar una visita para mostrarlo, y de la escritura, la notaría y el pago. “La gracia es que el dueño sigue ocupando el auto hasta la venta. Y no se preocupa de nada, hasta el pago se lo transferimos a su cuenta”, explica Camilo Díaz, fundador de esta empresa que cobra el 5% de la comisión de la venta. www.vendotuauto.cl

Espera agradable en León
En el taller León quisieron darle una vuelta amigable al rubro automotriz. “Sabemos que arreglar el auto es una lata per se. Nuestra idea es hacer la experiencia lo más cómoda y agradable posible”, dice Carolina León, gerente de Marketing. Por eso, en sus 10 sucursales a lo largo de Chile tienen cafeterías amplias para que los clientes esperen mientras se hacen los arreglos, con red de wifi y cargadores de celular. A los clientes se les regala un café de grano y venden desde muffins hasta sándwiches. Además, hay zona de juegos para niños. Para reforzar la transparencia, desde la cafetería se puede ver cómo operan los mecánicos. “Queremos eliminar la sensación de que te están estafando”, explica Carolina. www.leon.cl

Auto arreglado en un día
Los hermanos Juan Pablo y Antonio Fuenzalida se preguntaban cómo era posible que los garaje de desabolladura y pintura se demoraran semanas en entregar los autos, si los arreglos que hacían eran de solo horas. “Es un vicio del mercado. Los tienen parados durante semanas y finalmente en el último día lo trabajan”, explica Antonio. Así se les ocurrió crear Autofit, que repara a domicilio y en tiempo récord choques menores a medianos: topones, abolladuras y raspaduras de pintura. www.autofit.cl

Revisión técnica sin mover un dedo
Pasan a buscar el auto a la casa o a la oficina del cliente, lo llevan a hacer la revisión técnica y, después de máximo 3 horas, lo vuelven a dejar. Además, lo entregan lavado por dentro y por fuera. “Partí con este emprendimiento yendo yo a buscar los autos. Hoy ya contamos con seis choferes”, cuenta el ingeniero comercial Sebastián Adauy. www.tehacemoslapega.cl

“Nosotras somos más emocionales en general, pero en los autos es al revés”, dice Francisca Muñoz, directora de Auto Mujer respecto de la compra de un auto. El hombre es muy emocional, se fija en el sonido del auto, en las pasiones que le provoca. La mujer, en cambio, es la racional, y quiere que sea funcional, cómodo, seguro y ojalá no gaste tanta bencina”.

App Dr. Driving
Es un juego y a la vez un simulador para aprender a manejar y estacionar que ha batido récords de descargas. Didáctico y entretenido, no ganas si llegas primero, sino si conduces bien. La habilidad al volante y respetar las normas del tránsito son las aptitudes valoradas.

Aprender para no depender

En marzo cumplí 10 años desde que saqué mi licencia de conducir, que me la dieron solo porque me puse a llorar después de que me la rechazaran por no lograr estacionar al final de la prueba. En mi defensa debo decir que hoy soy una muy buena conductora (la gente me lo dice cuando se sube a mi auto) e incluso, que estacionarme es mi especialidad. Pero hay un ámbito en el que guateo: no sé leer el tablero (he tenido luces raras prendidas por semanas sin tener idea de qué son), ni tampoco inflar ni menos cambiar un neumático. Terrible. Me da vergüenza reconocerlo porque siento que todo el feminismo se me va a las pailas: dependo de un hombre (mi papá o mi pololo) para resolver los temas que tengan que ver con mi auto. Me carga ser un refuerzo de la idea de que “los autos son asunto de hombres”.
Buscando en internet, encontré la Clínica de Mecánica Básica para mujeres, un curso que tuvo su primera versión en abril y que imparte Cristina Catalán, contadora que aprendió de autos administrando el taller automotriz de su marido, y Francisca Muñoz, periodista y directora del medio online Auto Mujer.
Con zapatillas y ropa cómoda, tal como me lo indicaron, llegué al taller AMC Performance, cerca de Franklin. El curso tenía una primera parte teórica, en la que conversamos de los objetivos: “Potenciar a la mujer en un terreno que todavía se asocia a lo masculino y que se aprenda a relacionar con el auto, que pueda resolver problemas cotidianos básicos, que si se queda en pana la solución no sea llamar a alguien”.
Con el capó abierto, empezamos a identificar cada cosa. Aprendí dónde está el líquido refrigerante, el aceite, el líquido de frenos y a revisar sus niveles. Luego vino lo más difícil: el cambio de rueda. Me enseñaron a enganchar la gata (ayuda bastante que esté marcado el lugar exacto para ponerla, no lo sabía) y a soltar los pernos. Juraba que no lo iba a lograr, porque tengo poca fuerza, pero me explicaron que no se trata de ser Hulk, sino de la posición del cuerpo. Después pasamos al tablero. Supe que la lámpara de Aladino indica problemas en el nivel de aceite, el signo de batería en la carga del alternador y el check engine en el motor. En fin: aprendí a leer las señales de alerta y que cada lucecita ahí, quiere decir algo.
Vimos varias cosas más, pero siendo sincera, mi déficit atencional no me permitió retener todo. Al menos hoy tengo una noción. Y solo por eso, me siento mucho mejor.
El curso es gratuito y con cupos limitados. Inscripciones para la próxima versión, que será en noviembre, en www.automujer.com

¿Manejamos distinto mujeres y hombres?
El ingeniero en tránsito Jaime Bravo lo explica así: “Basado en estudios científicos, las mujeres tienen mejores condiciones para manejar que los hombres en muchas áreas. Primero, la atención distribuida: pueden estar atentas a muchas cosas a la vez. La mujer no es daltónica, tiene mayor resistencia a los cambios de temperatura, al dolor y a la fatiga. Además, tienen mejor visión que el hombre. La percepción del riesgo y del peligro que tiene la mujer es superior, por lo que se arriesga menos. Lo único negativo es que tiene un mayor tiempo de reacción ante el segundo de pánico”.

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